miércoles, 24 de mayo de 2006

Primeros pasos

Cada bebé tiene su propio ritmo y sus tiempos de desarrollo, por eso puede ser que tu bebé comience a caminar entre los nueve y los 15 meses.

El pediatra del bebé que observa el crecimiento del bebé te dirá si hay razón de alarmarse si demora demasiado, aunque si no hay ninguna patología solo será cuestión de paciencia.

Las características del bebé, su medio ambiente, las posibilidades que le brindes (si no lo dejas en el piso, nunca aprenderá a gatear y demorará más el aprendizaje de caminar) y lo que exijas de él influirán en el momento que escoja para comenzar a caminar.

La aparición de la marcha erguida es gradual, el recién nacido ya da señales de su capacidad para caminar, si lo sostienes con los pies apoyados en una superficie dura notarás que se apoya y patea como si quisiera caminar, es un acto reflejo y automático.

Sin embargo es recién a partir de los tres meses cuando ya puede sostener su cabeza, que sus piernas se vuelven más firmes y apoyándolo sobre una superficie firme comienza a tratar de enderezarlas para sostener su peso.

Alrededor de los nueve meses comenzará a gatear y poco a poco, al sentirse más fuerte intentará pararse apoyándose en los muebles para caer sentado cuando se canse.

Cuando logre mantenerse erguido intentará desplazarse, al principio necesitará que lo tomen de las manos, hasta que finalmente lo haga solo.

Si bien es un motivo de orgullo para los padres contar que su hijo “ya camina”, es fundamental que entiendas que un bebé no es más inteligente que otro solo porque comenzó a caminar antes, por eso no es saludable forzarlo a caminar antes de que esté listo.

Los pediatras tampoco recomiendan el uso del andador, no solo puede causar un accidente, priva al niño de etapas fundamentales para su desarrollo, como el gateo.

Para que pueda caminar con seguridad, deben poder apoyar la planta del pie, sintiéndose firmes “agarrándose” al piso, por lo que tal vez prefieran hacerlo descalzos o con medias.

Al comprar sus primeros zapatos deberás tener presente que sean cómodos, de badana que es suave y que permitan la movilidad de los dedos.

Nunca le compres zapatos más grandes de lo necesario, esto perjudicaría sus pies.

Al comenzar a caminar el niño tendrá acceso a lugares en los que puede haber algún peligro para él, no puedes dejarlo sin supervisión mientras camina, pero todos sabemos que un segundo de distracción basta para que un bebé toque algo que no debe. Por lo tanto lo más sabio es convertir la casa en un lugar seguro:

Los productos tóxicos: detergentes, lavandina, remedios, bebidas alcohólicas, deben estar fuera de su alcance, si están en un lugar bajo deben estar bajo llave.

Los enchufes deben tener protectores.

No dejes manteles o cables colgando, el niño puede colgarse de ellos tirándose encima cosas que pueden lastimarlo.

Si la casa tiene escaleras, deben estar cerradas con una baranda.

No deben quedar recipientes con agua a su alcance, un bebé puede ahogarse en pocos centímetros de agua. El inodoro debe estar siempre tapado.

No dejes objetos cortantes, ni puntiagudos a su alcance.

Desde | MamasyBebes

lunes, 15 de mayo de 2006

Los niños “deberían dormir con sus padres hasta que ellos tengan cinco años”

Uno de los expertos líderes británicos en salud mental ha aconsejado a los padres que rechacen años de convencionalismo y permitan a sus hijos dormir en cama con ellos hasta la edad de cinco años.

Margot Sunderland directora de educación del Centro de Salud Mental para Niños en Londres, dice que esta práctica conocida como “colecho”, hace que los niños crezcan como adultos calmados y saludables.

Sunderland, autora de 20 libros, subraya su consejo en “La ciencia de la paternidad” que será publicado a finales del mes.

Ella está tan segura de sus hallazgos en este nuevo libro, basado en 800 estudios científicos, que ella está haciendo un llamado a los visitantes de salud para que hagan artículos con hechos sobre como educar a los papás en el tema de “colecho”.

“Estos estudios deberían ser diseminados ampliamente a los padres”, dice Sunderland. “Yo simpatizo con los gurús de la crianza – por qué deberían conocer la ciencia? Noventa porciento de estos son tan novatos que ellos deberían saber esto ahora. No hay absolutamente ningún estudio que diga que es bueno dejar llorar a los niños.

Ella argumenta que tal práctica, común en la Gran Bretaña de entrenar a los niños a dormir solos desde las primeras semanaas de nacido es dañino, por que cualquier separación de losp adres incremente el nivel de hormonas del estrés como el cortisol.

Sus estudios están basados en avances en el entendimiento científico desde hace 20 años de cómo el cerebro de los niños se desarrolla. Y otros estusio usando escaners par analizar como ellos reaccionan en particulares circunstancias.

Por ejemplo, un estudio neurológico de hace tres años, muestra que un niño separado de alguno de sus padres experimenta una actividad cerebral similar al dolor físico.

Sunderlando también cree que esta práctica tan concurrida está basada en actitudes sociales que deben ser abandonadas. “Hay un tabú en este país acerca de que los niños deben dormir con sus padres”, ella dice.

“Lo que yo he hecho en este libro es presentar la ciencia. Estudios de todo el mundo muestran que el colecho, hasta la edad de los cinco año es una inversión para el niño” Ellos pueden experimentar la ansiedad por la separación hasta la edad de los cinco años y más llás, lo cual les puede afectar más tarde en la vida. Esto es calmado por el colecho”.

Los síntomas también pueden ser físicos. Sunderlan cita un estudio que encontró que el 70% de las mujeres que no han sido confortadas cuando ellas lloraban de niñas desarrollaron dificultades digestivas siendo adultas.

El libro de Sunderland la pone al nivel de la ampliamente leída gurú de la crianza Gina Ford, cuyos consejos son seguidos por miles.

Ford aboga por el establecimiento de rutinas de dormir para bebés desde una temprana edad “lejos del resto de la familia” y enseña a los bebés a “dormir sin asistencia de los adultos”.

En su libro. “The complete sleep guide for contented babies and toddlers”; ella escribe que los padres necesitan tiempo para ellos. “Compartir cama… muy a menudo lleva a los padres a dormir en cuartos separados” y madres exhaustas, una situacinón que pone enorme presión en la familia como un todo.”

Anette Mountford, jefe ejecutivo de la organización de crianza Famili Links, confiró que la norma para los niños en Gran Bretaña era la de animarlos a dormir en cunas y camas, a menudo en cuartos separados, desde temprana edad. “Los padres necesitan su espacio”, ella dice. “Hay beneficios definitivos al animar a los niños a dormir en su propia rutina y su propio espacio.”

Sunderland dice que poner a los niños en sus propias camas desde las pocas semanas de nacido, aun cuando estos lloren en la noche, ha mostrado un incremento en el flujo de cortisol en el cuerpo.
Estudios de niños menores de cinco años han mostrado que en más del 90%, el cortisol se eleva cuando ellos van a la guardería. Y cae en 75% cuando ellos regresan a casa.

Profesor Jaak Panksepp, un neurocientífico de la Universidad Estatal de Washingtona, quien ha escrito unas palabras para este libro, dece que el argumento de Sunderland es coherente con la neurociencia. Una sociedad que sea sabia lo tomará con el corazón”.

Sunderland argumenta que poner a los niños a dormir solos es un fenómeno occidental peculiar que puede incrementar el riesgo de muerte de cuna, también conocido como Síndrome de Muerte Súbita (SMS). Esto posiblemente causado por el el niño pierde el efecto calmante en su respiración y en su función cardíaca que proviende de estar cerca de la madre.

“En Gran Bretaña, 500 niños al año mueren de SMS”, Sunderland escribe. “En China, donde el colecho es algo común, la muerte por SMS es tan rara que incluso no tiene nombre.”

Desde | Times

miércoles, 10 de mayo de 2006

Como reaccionar ante los berrinches

Hoy en día es muy común ver a un niño en un centro comercial, un restaurante o en un supermercado haciendo un berrinche. Pero también es muy común ver a los padres de dicho niño (a) reaccionar de manera equívoca.

Es más fácil darles lo que piden para poder callarlos, pero ¿qué estamos haciendo con está actitud?, ¿Estamos educando a nuestros hijos o los estamos malcriando?

Por supuesto que estamos enseñándoles que al utilizar está conducta, pueden conseguir todo lo que quieran, porque papi y mami están dispuestos a doblarse a su voluntad con tal de que no les hagan pasar una vergüenza pública.

Los niños, por naturaleza, buscan maneras para probar a los papás, y así saber hasta dónde pueden llegar en sus deseos. Así que estas rabietas no son más que pruebas que nos ponen, y en muchos casos los padres ayudan a que los niños con edades mínimas vayan tomando más y más el control sobre las circuntancias que nos rodean.

Para que esto no suceda, debemos aprender a decir NO, pero este No debe ser oportuno, claro y conciso. No importa donde podamos estar, debemos ser constantes en la manera en que disciplinamos. Y la falta de una disciplina o reglas establecidas, son las que hacen que los niños y niñas traten de ser los que lleven el control de estas situaciones.

Es muy fácil, darle a un niño de 2 0 3 años lo que pide, con tal de que no llore, y al efectuar dicha acción estamos dándole el mejor ejemplo de que cuando quieras algo solo debes llorar y así lo obtendrás. Pensamos que no estamos haciendo ningún daño, pero es el primer paso para el niño y último nuestro.

Cuando hablamos de disciplina, vale especificar, que no quiere decir gritarle, halarle el pelo, pellizcarlo, golpearlo o humillarlo en público, quiere decir que vamos a enseñarles desde la casa, en la vida cotidiana, pues estos berrinches en público, son solo una probadita de lo que pasa siempre en el hogar.

La disciplina a la que me refiero, es una disciplina con amor, con paciencia y constancia. Es hablar con el niño y la niña y explicar por qué no vamos a hacer lo que pide. Por que si decimos NO, debe haber una razón o circunstancia, y ellos están en todo su derecho de conocerla y entenderla.

Creemos muchas veces, que no son capaces de entender las razones, por lo que nos cerramos a hablar con ellos, y lo que creamos es una separación en la comunicación que con el tiempo y los años, se convertirá en un abismo.

Mucho hemos escuchado, historias de cómo nuestros padres y abuelos fueron castigados, y creo que en la mayoría de los casos no estamos de acuerdo, y queremos para nuestros hijos e hijas lo mejor. Así que le instó a evitar un castigo físico que aparte de marcar el cuerpo, marcará el corazón de su hijo o hija.

Estos berrinches son muchas veces las maneras que tienen los niños y las niñas de llamar nuestra atención, así que analice que estan pidiendo internamente, que estamos haciendo para que ellos tengan que utilizar este medio y así poder lograr un poco de nuestra atención, aunque esto traiga en muchos casos castigos y agresión.

Si desde pequeños nos comunicamos 100% con ellos, los escuchamos y enseñamos, cuando lleguen los primero berrinches, será más fácil que tomemos el control.

Así que la próxima vez que su hijo o hija haga un berrinche piense muy bien como va a actuar:

1. No se enfurezca para que no pierda el control de la situación.

2. Bájese a la altura de su hijo (a) o siéntese y mírele a los ojos.

3. De manera serena y segura, dígale que no le gusta lo que está haciendo. Que si quiere hablar con usted, debe ser sin gritos y sin llorar.

4.Escuché la petición del niño (a). Y analice rápidamente si se le puede complacer o no.

5. Dele una respuesta clara de por qué si o no, hará lo que le pide.

Ahora tendrá dos comportamientos dependiendo de su respuesta, uno será de felicidad por conseguir lo que quería, y el otro puede ser de más gritos, patadas y enojo, para este caso, debe armarse de más paciencia y ver a su hijo (a) como un niño (a), nunca como un adulto.

En caso, de que no se tranquilice, va a ser necesario que utilice una medida disciplinaria, como tiempo fuera ( sentarlo en una silla por unos minutos y decirle que cuando se tranquilice hablan), o sacarlo del juego, o quitar algún juguete o video. Ahora, cualquier medida disciplinaria, debe ser por pocos minutos dependiendo de la edad, y sólo una a la vez. Qué quiere decir esto? Que a veces estamos tan molestos, que no pensamos, y usamos muchas maneras de castigarlo, por ejemplo: le pegaron, le quitaron la tv por 1 semana, el video juego por 3 días y además no puede salir de la casa en 1 semana, así que nos excedemos, y en lugar de enseñarle a controlarse lo que hacemos es decirle que siga en el berrinche, ya no tiene nada más que perder. Ellos son tan inteligentes, que saben que no vamos a cumplir todo lo que dijimos.

Si el berrinche se presenta fuera de casa es necesario llevarlo o sacarlo del lugar y hacer los pasos arriba descritos, si no se llega a un acuerdo, debemos decidir si terminamos la salida y regresamos a casa, claro siempre explicándole que nos vamos porque no aceptamos su conducta, por lo que no hay más paseo, aunque así nos estemos castigándo indirectamente. Y esto no pasará una sóla vez sino varias, hasta que comprenda, que el que más pierde es él.

Así que ármese de paciencia pero sobretodo de mucho amor, para que pueda ayudar a sus hijos (as) a crecer en está área.

Andrea Carrillo de Contreras
andrea@renuevodeplenitud.com

Como poner limites

Tocan todo, se enojan y empiezan los berrinches. El típico niño que va camino a los dos años es así, por eso esta etapa es importante para mostrarle confianza pero marcando a la vez los límites de lo que no está ni estará permitido.


De Estados Unidos viene el famoso nombre de los "terrible two" para esta etapa, los "terribles dos (años)". Es que la mayoría de los papás estaría de acuerdo en describir el inicio de esta etapa de independencia como la edad de los berrinches. El chico quiere hacer casi todo por sí mismo, y la mamá se impacienta. O se atemoriza, porque ese "querer hacer" implica un riesgo, como el vivido por Tomás, quien peleaba por ser él quien cerrara la puerta del auto. ¿Dónde está el límite?

Marina se había entusiasmado al ver los primeros intentos felices que había hecho su bebé, Bautista, para levantarse solito y caminar: "Me sentí orgullosa de verlo pasar de arrastrarse a gatear y ahora caminar", recuerda. "Pero pronto choqué con la realidad de que ese pasaje me iba a demandar todo tipo de cuidados". Es que con la caminata los bebés experimentan los primeros signos de independencia importante en sus vidas. Ahora pueden llegar al enchufe, quieren explorar los aparatos electrónicos, tiran del cable o del mantel de la mesa, desenrollan felices el papel higiénico... Por primera vez, el orgullo por las pequeñas proezas del niño se transforma en urgente necesidad de poner disciplina en algunos campos. Porque, junto con esa sensación de libertad, el niño no quiere que se lo contradiga y no está muy dispuesto a aceptar los límites.

¿Por qué poner disciplina en la crianza del bebé?

Ante todo, la disciplina ayudará al niño a distinguir que hay cosas que están bien y otras que están mal. Y que no da lo mismo. "Aun cuando falta mucho tiempo para que lo comprenda completamente, es ahora (alrededor del décimo mes) cuando se le debe empezar a enseñar con el ejemplo y la guía", opinan las autoras de "Todo sobre el primer año de tu vida", Eisenberg, Hathaway y Murkoff .

También, disciplinar es importante para sembrar en el niño las semillas del autocontrol.
Poner límites es enseñarle al niño a respetar a los demás, de modo que pueda superar con éxito el paso del egocentrismo propio del bebé a ser un niño y un adulto comprensivo y tolerante.
Por último, poner límites es útil para proteger al propio niño- ya que la falta de dichos límites puede ser fuente de inseguridad y ansiedad.

¿Cómo poner límites?

Poner límites o disciplinar no debe estar asociado a "reglas" o castigos. La palabra "disciplina", en realidad, está derivada de un término latino que significa "educación". Por eso, las conductas que cada familia tome para marcar los límites deben estar guiadas por el deseo de hacer un bien futuro para sus hijos. Es importante que el bebé sienta en cada "no" que sigue siendo amado por sus padres, aun cuando su conducta sea censurable en ese momento.
Una forma de distinguir estas dos cosas es evitar frases que, en lugar de marcar la negatividad del acto, rotulan al chico: no decirle "fuiste malo" sino "hiciste esto mal", por ejemplo.

"La disciplina eficaz tiene que ser individualizada", afirman Eisenberg, Murkoff y Hathaway. Si hay más de un niño (o más hijos), hay que respetar sus personalidades buscando el mejor modo de llegar a unos y otros con las observaciones sobre su conducta. El bebé que se asusta cuando se le eleva la voz, no necesitará más que firmeza para marcar el límite. Aquel que es desenfadado e indiferente, precisa signos más evidentes.

Hay que tener en cuenta las circunstancias. Un chico que habitualmente necesita advertencias enérgicas, puede sentirse abatido si está cansado o molesto por alguna razón (el corte de dientes o la reacción de una vacuna, por ejemplo).
La constancia es importante. Si hoy está prohibido subirse a un mueble, pero mañana se le permite; si lavar las manos era obligatorio un día pero otro no, el bebé aprende que no hay orden en el mundo que lo rodea. Si los papás no son coherentes cada día, el bebé no creerá en las nuevas órdenes que se le den. Tener en cuenta que la memoria de los niños es muy limitada. Es preciso repetirles las órdenes para que los "sí" y los "no" queden fijados. Y no sobrecargarlos de negativas, para no frustrar su independencia.
Corregir y recompensar es mejor que castigar. Un niño pequeño no podrá asociar fácilmente un castigo con el hecho que generó el mismo.

Necesidad de límites

Los niños de todas las edades necesitan control y orden. Como no pueden gobernarse a sí mismos todavía, verse sin control los asusta. Los límites que los padres fijan son para ellos puntos de referencia y de apoyo seguro, que le darán confianza mientras exploran y crecen. Por eso, las autoras del libro "Todo sobre el primer año de tu hijo", sostienen con firmeza: "Extender demasiado esos límites, con el pretexto de que "apenas es un bebé", no es justo ni para el niño ni para aquellos cuyos derechos se vulneran. Una tierna edad -al menos a partir de los diez meses- no ha de significar disponer de carta blanca para que tire del pelo al hermanito o rompa la revista que mamá todavía no ha leído".

Nota supervisada por el Equipo Médico de Mamashelp.

viernes, 5 de mayo de 2006

Cómo saber cuánta fórmula necesita tu bebé

La cantidad de leche de fórmula que deberías darle a tu bebé depende de su edad, su peso, y de si lo estás alimentando únicamente con fórmula o si se la das en combinación con leche materna o alimentos sólidos. Es importante tener en cuenta que la leche materna es el alimento ideal para un bebé, si la madre puede amamantar. Si piensas utilizar la fórmula para darle a tu hijo algunos biberones suplementarios, has de tener en cuenta que cuanto más das el pecho más leche produces, y por tanto, al dar muchos biberones suplementarios es posible que produzcas menos leche, y que tengas que abandonar la lactancia antes de lo que pensabas.

Si vas a alimentar a tu bebé exclusivamente con fórmula, a continuación te damos algunas pautas que pueden serte útiles para saber qué cantidad darle:

Presta atención a las señales de tu bebé

La pauta más importante es la conducta de tu bebé. Los bebés comen cuando tienen hambre y dejan de comer cuando están satisfechos. No esperes que un recién nacido — o cualquier bebé, dado que para el caso es lo mismo — siga una rutina horaria o una regla matemática.

Las necesidades y el apetito varían en cada bebé, y la mayoría de los bebés cambia día a día y mes a mes. Lo más importante para ti es que aprendas a entender las señales de tu bebé. Ten en cuenta que a veces los bebés pasan por un periodo de rápido crecimiento en que pueden tener más hambre que de costumbre y, después de unos días, volver a estabilizarse y satisfacerse con una cantidad menor de fórmula.

Si bien es fácil responder a las necesidades de tu bebé con, por ejemplo, un biberón, lo conveniente es asegurarte de que no esté llorando por ninguna otra razón. Algunas de las señales de que tu bebé tiene hambre podrían ser que haga un ruido con los labios, que busque el alimento (volteando la cabeza hacia tu mano cuando le tocas la mejilla) y que se lleve las manos a la boca. Te darás cuenta de si tu bebé se quedó con hambre cuando termine de comer rápido y empiece a mirar a su alrededor como tratando de conseguir más. (Si te parece que aún no está satisfecho después de su primer biberón, prepárale sólo una onza adicional por vez [30 ml], porque si le das una cantidad mayor, puede que no la termine y se desperdiciará.)


Multiplica el peso de tu bebé por 2,5 onzas (74 ml)

Si tu bebé todavía no está comiendo alimentos sólidos (no debería hacerlo antes de los 4 a 6 meses de edad), según la regla general, debes ofrecerle 2,5 onzas (74 ml) de leche de fórmula por libra (0,45 kg) de peso corporal al día. De modo que si tu bebé pesa 6 libras (2,7 kg), le darás alrededor de 15 onzas de fórmula (445 ml) en un periodo de 24 horas. Si pesase 10 libras (4,5 kg), debería ingerir 25 onzas (740 ml) en un periodo de 24 horas.

Ten en cuenta la edad de tu bebé

La cantidad de leche de fórmula que tu bebé necesita depende no solamente de su peso sino también de su edad. Si empiezas a darle leche de fórmula a un recién nacido, trata de darle solamente una onza o dos (30 ó 59 ml) por comida durante la primera semana. Déjate guiar por su hambre.

Cuando tenga alrededor de 1 mes, probablemente esté en 3 ó 4 onzas (89 ó 118 ml) por comida y consumirá 18 a 32 onzas (532 ml a 947 ml) por día. A partir de los 2 a 6 meses, deberías darle de 4 a 6 onzas (118 a 178 ml) por comida, lo que significa que ingerirá de 23 a 32 onzas (680 ml a 947 ml) por día. Algunos padres descubren que un aumento de alrededor de una onza por mes (30 ml) funciona bastante bien.

Una vez que tu bebé tenga 6 meses, podrás darle de 6 a 8 onzas (178 a 237 ml) por comida, hasta alrededor de 32 onzas (947 ml) de leche de fórmula por día. En este momento deberías empezar a agregar alimentos sólidos a su dieta, si todavía no lo has hecho. Descubrirás que, a medida que tu bebé crezca, tomará menos biberones con fórmula. En cualquier caso, la cantidad de fórmula nunca debería exceder las 32 oz. en 24 horas. Cuando se llega a esta cantidad, se puede añadir más volumen introduciendo cereal de arroz, pero hay que tener cuidado, porque no es bueno introducir cualquier alimento demasiado pronto. Para más información sobre qué alimentos sólidos puedes introducir dependiendo de la edad de tu bebé, haz clic aquí.

Si estás preocupada de que tu bebé no esté comiendo lo suficiente, observa si aumenta de peso y habla con el médico. Éste te hará saber si la ingesta de tu pequeño es adecuada para su tamaño y edad, y te aconsejará acerca de los cambios que deberías hacer para adaptarte a sus necesidades individuales.


Escrito para BabyCenter Español

Regalitos y souvenirs para las invitadas

Image Para estimular el espiritu competidor, iremos entregando premios a las ganadaros de cada juego, por tanto es importante que te surtas de varios regalitos. Ideas para estos regalos son: hebillas para el cabello, imanes para heladera, cajitas.

Cada regalito lo colocas en una bolsita de celofan y lo atas con una cinta para darle una linda presentacion.

A medida que las invitadas se van yendo, les entregas un souvenir. De esta manera te garantizas que todos se van con un regalo.

El souvenir puede ser una bolsita de bombones, galletitas decoradas o almendras confitadas. Para personalizarlos, coloca en cada souvenir una tarjetita que diga: "Gracias por acompañarnos. Baby Shower de XXX"