sábado, 8 de septiembre de 2007

Pañales biodegradables


Un pañal para bebé común tarda 200 años en biodegradarse, pero una empresa mexicana fabrica uno que sólo toma siete

Aunque muchas veces a los bebés no les toma más de dos minutos ensuciarlos, los pañales pueden tardar hasta 200 años en biodegradarse. Tomando en cuenta este dato y apuntando al segmento más alto de consumidores que está dispuesto a pagar más por productos amistosos con el medio ambiente, la mexicana Mabesa desarrolló BioBaby, un pañal que no tarda más de siete años en ser absorbido por la naturaleza.

¿Dónde está el truco? Obviamente en los materiales. La velocidad de reintegración al ecosistema ocurre gracias a que las materias utilizadas para fabricar los pañales son en un alto porcentaje de origen natural: algodón orgánico, cubierta interna de ácido poliliático —un material fabricado a partir de almidones de maíz y papa— y aceites naturales de geranio, lavanda y manzanilla.

Hasta el empaque de los pañales se fabricó pensando en el medio ambiente. Se utilizó un polietileno biodegradable que después de siete años se degrada en agua, dióxido de carbono y biomasa.

Así, del total de materiales que conforman un pañal BioBaby, 50 por ciento son de origen natural o de condición biodegradable, mientras que en un pañal tradicional esa cifra no supera el 20 ó 25 por ciento.

Entre la lista de desechos, los pañales para bebés ocupan un lugar destacado. Cálculos independientes estiman que un niño promedio utiliza alrededor de 5,000 pañales durante los dos primeros años de vida, y que éstos en total corresponden a cerca del tres por ciento de todos los desechos domésticos producidos en zonas urbanas. Por ello los pañales desechables son percibidos como uno de los productos de mayor impacto contra el medio ambiente.

a la orden del mercado

Para Mabesa, una filial del grupo P.I. Mabe que en 2006 registró ventas por US$ 460 millones y exporta a 35 países, la mala reputación de los pañales representó una oportunidad. Por eso, decidió desembolsar cerca de US$ 9 millones para el desarrollo de BioBaby, un proyecto que tomó una década de investigación y que involucró el trabajo de las plantas que la firma posee en México, Brasil y Estados Unidos.

“Este producto parte de una iniciativa que se concibió hace más de 10 años, pero en ese momento la tecnología disponible no nos permitió materializar la idea”, dice Richard Halbinger, gerente de marketing de la división “bebés” de la firma.

Pero el déficit tecnológico no representó un obstáculo definitivo para la empresa mexicana. “A diferencia de otras empresas locales, que caen en la tentación de sólo seguir las tendencias de las transnacionales, en Mabesa existe el hábito por innovar, siempre estamos concibiendo y materializando nuevas ideas. BioBaby, en ese contexto, no es ni el primero ni el último de nuestros desarrollos”, apunta Carlos Canales, gerente de investigación y desarrollo de la empresa.

En Mabesa saben que una oferta amistosa con el medio ambiente puede ser buen negocio. “En el segmento al que apunta el producto, los consumidores están muy preocupados por los temas ambientales.

Y ese es el dato que debe guiarnos”, dice Canales. “Nuestros desarrollos deben estar totalmente alineados con el mercado; de lo contrario, no encontrarán respuesta en el consumidor”.

Con eso en mente están trabajando en nuevos y más complejos productos. “La meta definitiva es crear un pañal 100 por ciento biodegradable”, señala Halbinger. Un enorme esfuerzo tecnológico, aunque a los bebés no les tome nada mandarlo a la basura.

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