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lunes, 25 de abril de 2011

Bebés que lloran demasiado tienen más riesgo de padecer problemas conductuales en el futuro

Investigadores de la Universidad de Warwick, en Reino Unido, aseguran que aquellos bebés que lloran demasiado y sin un motivo aparente tienen más riesgo de sufrir en el futuro graves problemas de comportamiento, sobre todo si además también tienen dificultades para comer o dormir.

Así se desprende de los resultados de una investigación que publica en su último número la revista 'Archives of Disease in Childhood', en la que se han analizado datos de un total de 22 estudios realizados entre 1987 y 2006, en los que en total participaron más de 17.000 niños.

El llanto en los bebés es normal, si bien algunos lloran "excesivamente" después de sus primeros tres meses de vida por razones que no tienen que ver con los cólicos que pueden sufrir.

Por ello, la investigación se centró en estos casos, con especial atención a aquellos niños que además también tenían problemas para comer y dormir, observando que había una relación entre estos problemas y otros más graves durante su infancia.

En concreto, observaron que, en muchos casos, aumentaba su riesgo de tener ansiedad o depresión, y desarrollar comportamientos agresivos o un trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

Además, aquellos bebés con más de un factor de riesgo son aún más propensos a desarrollar problemas de conducta.

"Se trata de un aumento del cien por cien de los riesgos", según explica uno de los autores de la investigación, Dieter Wolke, en declaraciones a la BBC, recogidas por Europa Press, reconociendo que "se duplicaron los riesgos de desarrollar problemas de conducta relacionados con el llanto excesivo y dificultades a la hora de dormir y de comer".

Los investigadores, no obstante, no afirman que estos problemas que tenga un bebé causarán con toda seguridad problemas de comportamiento más tarde en la vida, sino que podrían ser síntomas tempranos de éstos.

Por ello, señala Wolke, "si se pudieran evitar problemas de conducta con una intervención temprana, en términos de la salud pública podría ser muy importante".

Por su parte, la pediatra del Great Ormond Street Hospital, en Londres, Jane Valente, señala que "sería un error que la gente se alarme demasiado", y recomienda a los padres que cuando un bebé tenga estos problemas, "se consulte primero a un profesional sanitario".

Desde | Europa Press

La nota fue extraída del link anterior. Si tienes dudas o sugerencias sobre derecho de autor favor de remitirse a la liga mencionada con anterioridad.

Mamás y Bebés Blog, tu blog de Maternidadhttp://blog.mamasybebes.com

jueves, 29 de abril de 2010

Gwyneth Paltrow usa tapones cuando lloran sus hijos

Si hace unos días leíamos la sincera confesión de la actriz sobre su depresion postparto, hoy nos con esta increible confesion.

La actriz declaró que le encantaría tener otro hijo aunque develó que muchas veces para dormir tiene que ponerse auriculares por los ruidos que hacen

La actriz norteamericana Gwyneth Paltrow, esposa del cantante de Coldplay, Chris Martin, expresó su deseo de aumentar la familia en el programa The Ellen DeGeneres Show, que se emite hoy en el canal NBC.

Según avanzó la publicación especializada People en su edición digital, la intérprete, de 37 años, dijo que le "encantaría" tener otro hijo "en algún momento".

La pareja, casada desde 2003, tiene dos hijos: Apple y Moses.

Paltrow, ganadora del Óscar a la mejor actriz de reparto por "Shakespeare in Love" y una de las protagonistas de "Iron Man 2", de próximo estreno, comentó que sus dos pequeños "son geniales y dulces", a pesar de algunas rabietas.

"Es parte de esto", comentó la actriz. "Son niños y tienen que hacer esas cosas. Simplemente a veces tienes que ponerte taponens en los oídos", añadió.

"Empecé a llevarlos con todos estos juguetes que hacen ruido, en vez de golpearlos y perder la cabeza cuando no he dormido", manifestó la protagonista de títulos como "Seven", "Great Expectations" y "A Perfect Murder".

"Simplemente me pongo unos auriculares o tapones en los oídos", explicó.

Desde | Infobae
En Mamás y Bebés | "No tenía ningún sentimiento hacia mi hijo", confiesa Gwyneth Paltrow

La nota fue extraída del link anterior. Si tienes dudas o sugerencias sobre derecho de autor favor de remitirse a la liga mencionada con anterioridad.

viernes, 1 de enero de 2010

Hora de dormir caotica? Te recomendamos el colecho

Para desearles un feliz año, les dejo este video.

No es mas facil,más rápido y más lindo para todos practicar el colecho?

Creo que hay que enviarle información sobre el tema a este papá...

FELIZ 2010 !!!!!!!!!!



Desde | Crianza en Cancun

jueves, 5 de noviembre de 2009

Bebés: en su llanto llevan el idioma materno

Bebe Espacio ROBA información de mamasybebesblog.blogspot.com <<--...

Desde sus primeros días de vida, los bebés lloran en francés, inglés o español, ya que el llanto de los recién nacidos lleva la impronta del idioma de sus padres, según un estudio publicado hoy en la edición digital de 'Current Biology'.

El descubrimiento sugiere que los bebés captan elementos de lo que será su idioma materno ya en el vientre de su madre, mucho antes de sus primeros balbuceos.

"El hallazgo más espectacular de este estudio es que los neonatos humanos no sólo son capaces de reproducir distintos tonos cuando lloran, sino que prefieren las pautas sonoras típicas del idioma que han oído durante su vida fetal, en el último trimestre de gestación", señala una de las autoras del estudio, Kathleen Wermke, de la universidad alemana de Würzburg.

Según Wermke, contrariamente a lo que indican las interpretaciones más ortodoxas, estos datos subrayan la importancia del llanto para el futuro desarrollo del lenguaje.

El equipo de Wermke grabó y analizó el llanto de 60 recién nacidos sanos, 30 de ellos de familias francófonas y los otros 30 de familias germanófonas, entre 3 y 5 días después de su alumbramiento. El análisis reveló claras diferencias, basadas en el idioma materno.

En el experimento, los bebés franceses tendieron a llorar en un tono ascendente, mientras que los alemanes lo hicieron en un tono descendente, unas diferencias características entre los dos idiomas, explicó Wermke. Estos resultados demuestran el impacto temprano del idioma nativo, según los investigadores.

Estudios anteriores habían demostrado que los fetos humanos son capaces de memorizar sonidos del mundo externo ya en el último trimestre de gestación.

Pero aunque se sabía que la exposición prenatal al idioma materno influye en la percepción de los recién nacidos, se pensaba que sus efectos sobre la pronunciación de sonidos se daban de forma mucho más tardía.

Los recién nacidos prefieren la voz de su madre a todas las demás, perciben el contenido emocional de los mensajes que les envía mediante la entonación, y sienten una fuerte motivación de imitarla para atraerla y crear lazos afectivos, según el estudio.

Y la entonación de la madre es el único aspecto del lenguaje que son capaces de imitar, lo que explicaría los resultados del estudio, señalan los científicos.

Desde | El mundo

martes, 3 de noviembre de 2009

La bebé que no debe llorar

Bebe Espacio ROBA información de mamasybebesblog.blogspot.com <<--...
Tianna Lewis McHugh es una niña de dos años de edad que si derrama una lágrima corre el riesgo de morir. Ella padece de Reflex Anoxic Seizure, un extraño mal que no permite la circulación de la sangre al cerebro.

Tianna Lewis McHugh es una niña británica de dos años que tiene prohibido llorar y no porque sus papás solo quieran verla sonreír todo el tiempo, sino porque si llega a desparramar una lágrima, podría morir.

Según publica el diario Daily Mail, que relata la historia de Tianna, se trata de un raro síndrome llamado Reflex Anoxic Seizure (RAS) que hace que quien la padece deje de respirar y se le paralice el cuerpo si es que llora.

La niña fue diagnosticada con este raro síndrome cuando tenía 18 meses y hasta ahora ha podido salvarse de 10 ataques producto de su llanto, uno de ellos es relatado en detalle por su madre Ceri Lewis de 23 años.

Una vez la saqué de su silla y la coloqué en el suelo y comenzó a llorar. A pesar que fueron tan sólo unos segundos, el color de su rostro comenzó a tornarse gris y sus ojos se fueron para atrás. Dejó de respirar y su cuerpo se tornó tieso, parecía como si estuviera muerta, de hecho pensé que lo estaba”, relata la madre.

Este síndrome corta la circulación de la sangre al cerebro cuando el niño llora, lo que explicaría por qué el cuerpo se paraliza. Además, es de difícil diagnóstico, ya que muchos lo confunden con epilepsia.

Ahora, es importante recalcar que son muy pocos los casos en que este síndrome amenaza la vida, como le sucede a Tianni, ya que generalmente es un mal tratable a través de medicamentos específicos como la atropina, un remedio que ha resultado efectivo para detener los ataques.

Se sabe además que de cada 1000 niños, 8 padecen de este mal que generalmente se desarrolla entre los seis meses y los dos años, pero también puede presentarse durante la adolescencia y edad adulta.

Desde | Terra

domingo, 11 de octubre de 2009

Un bebé saca a su mamá del coma con su llanto

Bebe Espacio ROBA información de mamasybebesblog.blogspot.com <<--...

Una mujer que había sido inducida al coma por una infección generalizada se despertó después de que los médicos le hicieran escuchar una grabación del llanto de su bebé de 10 semanas.

Karen Morrison-Clutton, una bibliotecaria galesa de 32 años, acababa de recibir a su hijo Oliver cuando se contagió una infección por la bacteria E. Colli después de comer una hamburguesa vegetariana. La mujer sufría tantos ataques y fallas en su riñón que los médicos decidieron inducirla al coma hasta que las drogas recompusieran su estado de salud, informó The Sun.

Pero semanas más tarde seguía sin despertar, por lo que su marido, Paul, le hizo escuchar los gorgojeos y el llanto de su hijo. Entonces, la mujer despertó de su coma, según explicó después, "quería morir, pero después escuché a Ollie y me dije 'quiero vivir'".

La mujer explicó que, a pesar de estar sedada y en aparente estado inconciente, podía escuchar el audio del video. Además, el hombre, un consultor financiero de 33 años, se dedicaba a contarle a su mujer sobre los progresos diarios del bebé. "Cuando Paul puso el video cambié y empecé a luchar por mi vida", declaró la mujer.

Después de 67 días en el hospital, madre e hijo se reunieron en la casa de la familia, en Wrexham, al norte de Gales. Pocas secuelas que quedan de la infección, más que debilidad muscular por estar demasiado tiempo en cama.

Aunque Morrison-Clutton se pasó las primeras semanas de vida de su hijo dormida, recuperó en seguida el tiempo perdido.

Desde | Minuto Uno

jueves, 24 de septiembre de 2009

El partido que se paró por el llanto de un bebé

Un bebé llorando en la banda durante un partido de rugby. El padre es el árbitro. Y la madre una de las jugadoras...

"En un partido coincidimos él como árbitro y yo como jugadora, mientras el pequeño Alejandro estaba como de costumbre en el banquillo. De repente, se puso a llorar y Manolo, ni corto ni perezoso, paró el partido y me pidió que abandonara el terreno de juego para atender al bebé. Pero como el equipo no podía hacer cambios y se hubiera quedado con catorce jugadoras, le dijo que ni hablar, que no salía del campo. Que lo hiciera él. Y tuvo que detener el partido". Cati es de las pocas mujeres que ha jugado al rugby mientras criaba a su hijo, al hilo de lo cual nos contó esta anécdota de Manolo, ocurrida hace ya muchos años.

Y es que desde hace dos años, el torneo recibe el nombre de 'Memorial Manuel Chamero' en homenaje al que fue, entre otras muchas cosas, presidente del club, jugador, entrenador, árbitro internacional y que tanto aportó al rugby de nuestro país. Su hijo Alejandro fue el encargado de hacer el saque de honor y su esposa, de contarnos la historia.

Obviamente no faltaban 'canguros' para cuidar al niño, prueba es que Alejandro es actualmente jugador y Cati siguió en el campo, pero estamos prácticamente seguros de que es el primer partido de rugby que se para por el llanto de un bebé. Son las pequeñas curiosidades que han hecho grande a este deporte.

Desde | Marca

domingo, 20 de septiembre de 2009

Las pesadillas y el terror nocturno: diferencias

Tanto las pesadillas como los terrores del sueño son trastornos del sueño. En ambos casos tu bebé no podrá dormir tranquilo.

Suelen presentarse entre los 2 y 6 años de edad y desaparecer al lograr madurez del bebé.

Pero, lo que hace que se diferencien es la intensidad y el tiempo en que se producen:

*El terror nocturno se dan durante la primera mitad de la noche, cuando el sueño es profundo; las pesadillas suelen ocurrir durante la segunda mitad de la noche o al final de la noche.
*El terror nocturno suele ser abruptos, en cambio las pesadillas es concreto.
*Cuando tu bebé tiene terror no se despierta. Los sustos, gritos y llantos lo hace en estado de inconciencia. En las pesadillas, estos malestares terminan con su despertar.
*En las pesadillas, tu bebé recuerda el mal sueño, puede contarlo, y luego se duerme. En los terrores infantiles, tu bebé no quedrá dormir.
*Las pesadillas suelen presentarse cuando hay inseguridad en casa.
*En cambio, los terrores nocturnos suelen ser causas de problemas más grandes como: el estrés, los conflictos familiares o la falta de sueño.

Mas diferencias.



PESADILLAS:


Son sueños con escenas que causan miedo y angustia.
Los síntomas se identifican con la ansiedad (sudoración, respiración agitada y llanto).
El despertar es completo.
El niño puede hablar sobre las escenas vividas.
El trastorno tiene lugar durante la madrugada.
El pequeño está consciente y puede ir en busca de sus padres.
Los padres pueden calmarlo mediante el diálogo.
La alteración emocional y el recuerdo del episodio perturbador son inconvenientes para que concilie de nuevo el sueño.
Este trastorno se puede sufrir también en la preadolescencia, adolescencia y etapa adulta.

TERRORES NOCTURNOS:

No son sueños que se puedan identificar, ya que nunca se recuerda lo ocurrido.
Pueden mostrarse síntomas de angustia y temor pero sin consciencia.
Aunque los ojos pueden estar abiertos, el niño sigue dormido.
No hay reacción a las palabras de los padres.
Pueden darse comportamientos motores como levantarse de la cama y corretear por la casa gritando o balbuceando.
El despertar es parcial al cabo de unos minutos.
Se dan durante el primer tercio de la noche, cuando el sueño es muy profundo.
Se pueden incrementar las reacciones de angustia a los intentos de despertar el niño o al intentar inmovilizarlo.
Lo habitual es que se duerman con facilidad después del episodio.

Desde | Mamás y Bebes Web

jueves, 10 de septiembre de 2009

El llanto del bebe al nacer

Al nacer tu bebé ha tenido que atravesar el cuello del útero y el conducto vaginal. Es una tarea que requiere esfuerzo, pues tendrá que exponerse a temperaturas diferentes del vientre materno.

La temperatura de la sala de partos es más fría. Al bebé al salir está mojado, lo cual aumenta la sensación de frío. La primera reacción del bebé será abrir la boca. Sentirá los estímulos del ambiente: la luminosidad, los cambios sonoros y las maniobras del personal médico.

El cordón umbilical es cortado. Su respiración disminuye. Los órganos del bebé segregan la catecolamina, hormonas que estimulan a los pulmones para respirar. Las primeras expiraciones se nuestran dificultosas hasta poder lograr un ritmo adecuado con el llanto.

Por ello, el primer llanto significa: fin de una larga tarea.
Y comienzo de la crianza.

Tanto que el sentir los primeros llantos de tu bebé provocará un efecto hormonal en ti. Empezarás a liberar hormonas que estimulan la producción y bajada de la leche.

Si el bebé no llora, no te preocupes. Puede ser que esté cansado por el trabajo del parto. Una nalgadita del doctor ayudará a animarlo.

Desde | Cuidado infantil.net

jueves, 8 de enero de 2009

Siete razones por las cuales lloran los bebés y consejos sobre cómo calmarlos

Los bebés lloran. No hay manera de evitarlo; es una de las pocas formas que tienen de comunicarse. Dado que tu bebé no puede expresarse con palabras, tal vez te preocupes y te preguntes: "¿Cómo puedo saber lo que quiere?". Puede resultarte difícil al comienzo, pero gran parte de la crianza de los hijos se basa en probar y equivocarse, y pronto aprenderás a adivinar sus necesidades, leer sus señales de aviso y secar sus lágrimas. Incluimos las razones más comunes por las que lloran los bebés. Si tu pequeño está llorando, consulta la siguiente lista y seguramente encontrarás algo que lo alivie.

  • ¿Cómo puedo saber por qué está llorando mi bebé?

Tiene hambre

Una vez que aprendas a reconocer las señales de que tu bebé tiene hambre — está inquieto, hace ruidos y busca tus pechos si lo alzas — lograrás darle de comer antes de que comience a llorar. Hasta entonces, comprobar si tiene hambre es lo primero que debes hacer cuando llore. Darle de comer podría no calmarlo de inmediato pero déjalo que coma si es que tiene ganas. Dejará de llorar una vez que su estómago esté lleno.

Necesita que le cambies el pañal

Algunos bebés hacen notar de inmediato cuando necesitan que les cambien el pañal. Otros no se sienten molestos cuando su pañal está sucio; les resulta cálido y confortable. (Los padres se suelen sorprender cuando alzan a su bebé y se dan cuenta de que ha estado con el pañal sucio sin quejarse.) De cualquier forma, esto es fácil de observar y sencillo de solucionar.

Tiene demasiado frío o demasiado calor

A los recién nacidos les gusta estar abrigados y calentitos. (Como regla general, necesitan tener una prenda de abrigo más que tú necesitas para sentirte cómoda.) Por eso cuando tu bebé sienta frío, por ejemplo, cuando le quites la ropa para cambiarlo, te expresará a través del llanto que se siente incómodo. Aprenderás cómo cambiarle rápido los pañales y volver a vestirlo. Ten cuidado de no abrigarlo en exceso, ya que es menos probable que se queje de tener demasiado calor que de tener demasiado frío y tampoco llorará de manera tan enérgica.

Quiere que lo tengas en brazos

Los bebés necesitan muchos cariños. Les gusta ver las caras de sus padres, escuchar sus voces y sentir sus latidos, y pueden incluso detectar su olor particular (¡especialmente el de la leche de mamá!). Después de darles de comer, hacerlos eructar y cambiarles el pañal, muchos bebés necesitan tan sólo que los alcen. Quizás te preguntes si lo estás "malcriando" teniéndolo en tus brazos tanto tiempo, pero durante los primeros meses de vida es totalmente aceptable. Los bebés suelen diferenciarse mucho en el tiempo que desean estar en brazos. Algunos exigen mucha atención mientras otros pueden pasarse largos periodos de tiempo entreteniéndose solos. Si a tu bebé le gusta que le presten atención, álzalo, llévalo en una mochila delantera portabebés o en un rebozo o tenlo a tu lado.

No puede más de cansancio

Si bien por lo general los recién nacidos necesitan mucha atención, puede fácilmente ocurrir que reciban demasiados estímulos y tengan una crisis. Tal vez notes que tu bebé llora más de lo habitual después de pasar unas vacaciones con muchos miembros de la familia que lo mimaron, o tiene periodos al final del día en los que parece llorar sin ningún motivo. Los recién nacidos tienen dificultad para procesar toda la estimulación que reciben — las luces, el ruido, el ser pasado de mano en mano — y pueden sentirse abrumados cuando hay demasiada actividad. El llanto es su forma de expresar que "ya ha sido suficiente por hoy". Esto por lo general sucede cuando tu bebé está cansado. Llévalo a algún lugar tranquilo, consuélalo miesntras se desahoga por un rato y luego intenta hacerlo dormir.

No se siente bien

Si acabas de alimentar a tu bebé y de cerciorarte de que está cómodo (puede que esté incómodo por algo tan ínfimo como un cabello enredado en el dedo del pie o por una etiqueta de la ropa que lo esté molestando) pero todavía sigue llorando, procede a tomarle la temperatura para estar segura de que no está enfermo. El llanto de un bebé enfermo suele diferenciarse del llanto de un bebé que tiene hambre o no puede hacerse entender, y pronto aprenderás a diferenciar cuándo el llanto de tu bebé "no suena bien" y necesita que lo lleves al médico.

Nada de lo mencionado arriba

Algunas veces es posible que no puedas entender qué le está ocurriendo a tu bebé. Muchos recién nacidos atraviesan periodos de nerviosismo durante los cuales no logran calmarse fácilmente. Estos periodos pueden durar desde unos minutos de llanto hasta transformarse en un auténtico cólico. Cólico es el término que se utiliza para explicar el llanto inconsolable de un bebé durante por lo menos tres horas durante el día y como mínimo tres días a la semana. Aun si tu bebé no llorase durante todo este tiempo, estos episodios pueden ser difíciles para ti. Cuando nada te dé resultado, prueba con los siguientes consejos prácticos.

  • No puedo entender por qué está llorando. ¿Qué debería hacer?

Envuélvelo y acurrúcalo

A los recién nacidos les gusta sentirse tan abrigados y protegidos como lo estaban en el útero, por eso intenta envolver a tu bebé con una cobijita, tenerlo junto a ti en la mochila delantera o sostenerlo contra tu hombro. Pero ten presente que algunos bebés sienten que sus movimientos se vuelven muy restringidos cuando los envuelves o alzas y responden mejor a otras maneras de calmarlo, tales como un movimiento rítmico o un chupón (chupete).

Deja que escuche sonidos rítmicos

Los bebés están acostumbrados al sonido de los latidos del corazón de la madre; por eso a tu pequeño le encanta que lo pongas contra tu pecho. También puedes hacerlo escuchar música suave, cantarle una canción de cuna o incluso ponerlo cerca del sonido rítmico de un ventilador eléctrico o el ruido de fondo de una aspiradora.

Ponlo en movimiento

Algunas veces el simple movimiento de llevar a tu bebé de un sitio a otro será suficiente para calmarlo. Otras veces, puede ser útil que lo muevas acompasadamente en una mecedora o un columpio, lo coloques en su sillita vibradora o lo pongas en su sillita para el auto encima de la secadora mientras esté encendida (las vibraciones de la secadora pueden hacer que su asiento se mueva lo suficiente como para caerse, por eso, ¡asegúrate de permanecer a su lado mientras lo estés haciendo!). También podrías sacarlo a dar vueltas en su carreola (cochecito), o llevarlo a dar un paseo en auto.

Dale masajes

A la mayoría de los bebés les encanta que los toquen, de manera que un masaje podría ser lo que tu bebé necesita para calmarse. No te preocupes si no conoces los movimientos perfectos; mientras que sean suaves y lentos, deberían reconfortarlo. Además, trata de frotarle la espalda o su pancita. Esto lo aliviará si es que está teniendo dolores producidos por gases; éste suele ser el problema en algunos bebés con cólicos.

Déjalo succionar algo

Incluso cuando no tenga hambre, succionar algo puede hacer estabilizar el ritmo cardiaco de un bebé, relajar su estómago y calmar sus agitados brazos y piernas. Ofrécele un chupón o un dedo para que chupe y déjalo que se tranquilice.

Cuídate tú misma

Si bien nunca se murió un bebé de tanto llorar, una criatura que llora puede resultar muy estresante para los nuevos padres. Estás permanentemente privada de dormir y tal vez ya tengas inseguridades acerca de cómo cuidar a este bebé. Las mamás deben lidiar con una mezcla de emociones a causa de los cambios hormonales que están atravesando. El papá quizás no esté seguro del rol que debería cumplir para cuidar al recién nacido o de si alguna vez recuperará la atención de la mamá nuevamente. Si a este escenario se añade un bebé llorando, es normal que muchos padres se sientan abrumados o frustrados.

Si las necesidades de tu bebé ya han sido satisfechas y has tratado de calmarlo pero todavía sigue llorando, es momento de que te ocupes de ti misma para que no te exasperes demasiado:

• Pon a tu bebé en un lugar seguro, como su cuna, y déjalo llorar unos minutos.
• Llama a una amiga o familiar y pídele consejo.
• Tómate un tiempo de descanso y pídele a alguien que lo cuide un rato.
• Escucha música tranquila para distraerte.
• Respira hondo varias veces.
• Recuerda que no le pasa nada a tu bebé y que llorar no le hará daño; tal vez simplemente necesite desahogarse.
• Repítete a ti misma: " Esta fase pasará pronto".
• Hagas lo que hagas, no transmitas tu frustración al bebé sacudiéndolo.
Afortunadamente, los bebés (y sus papás) son fuertes y de algún modo logran superar incluso los episodios de llanto más difíciles. No te desanimes y piensa que cuando tu bebé tenga entre 8 y 12 semanas, podrá calmarse más fácilmente y gran parte del llanto cesará.

Desde | Terra Mujer

domingo, 9 de noviembre de 2008

Los niños pequeños también sienten dolor. ¡Evítelo!

Desde que nacen los niños están expuestos al dolor, algunos incluso a enfermedades crónicas o procedimientos repetidos necesarios para diagnosticar o para curar enfermedades diversas, procedimientos o técnicas que en sí mismas son dolorosas.

En las primeras horas o días de vida los recién nacidos sufren pinchazos en el talón, en los músculos o en las venas para realizar análisis o descartar enfermedades metabólicas y otras. En las primeras cuatro semanas de la vida algunos son incluso circuncidados y a las niñas se les perfora el pulpejo de la oreja, sin anestesia ni sedación. Todos los lactantes reciben múltiples inyecciones intramusculares, a veces varias simultáneamente, a lo largo de los primeros meses de la vida, única forma de administrar las vacunas, imprescindibles para evitar enfermedades. Todos estos procedimientos causan dolor porque las vías nerviosas que perciben, transmiten y sienten dolor en el cerebro están ya maduras desde antes de nacer. Por eso los niños, incluso los más pequeños, lloran intensamente cuando los adultos les proporcionan dolor, aunque estos generalmente consideran que es poco llanto, poco dolor o que pronto olvidan esta experiencia.

Existen métodos sencillos para anular o disminuir este sufrimiento, métodos poco conocidos por la población que este blog pretende divulgar. Se sabe con certeza, por experimentación animal y con recién nacidos y lactantes pequeños, que cuando el procedimiento doloroso se realiza mientras los niños toman alimentos, el pecho o biberón, el dolor disminuye intensamente porque durante la succión del alimento se liberan endorfinas, unas sustancias naturales almacenadas en el organismo, con alto poder analgésico. Además, durante cualquier situación de dolor, la percepción es menor si el pequeño está acurrucado, acariciado, arrullado por su madre o padre. Por otra parte, es posible aplicar en los puntos de piel donde se producirá dolor: oreja, pene, pierna o brazo para la vacuna, una crema anestésica que evita el dolor.

Más tarde, cuando los niños tienen autonomía para correr o jugar, pueden sufrir pequeños accidentes o fracturas óseas que precisan de puntos de sutura, reducción de las fracturas o simplemente la cura de la herida. Esto, que es doloroso, se practica con demasiada frecuencia sin analgesia y lo que es peor sin que los padres estén presentes, impidiéndose así el efecto sedante y analgésico que produce la palabra, el arrullo y la protección de los padres.

Pocos niños se libran de algún análisis de sangre, algunos son portadores de enfermedades recidivantes o crónicas que precisan controles analíticos o tratamientos molestos. En estos es tan importante el miedo al dolor como el dolor mismo. Para ellos y para los que sufren dolor más intenso existen múltiples fármacos analgésicos y sedantes potentes y seguros, que no solo suprimen el dolor, también producen amnesia retrógrada por lo que la próxima sesión no recordarán la anterior. El dolor no tiene ninguna utilidad, no solo no cura sino que muchas veces dificulta la curación y la rehabilitación. Aunque los médicos a veces no podemos curar, siempre debemos aliviar.

Ya es hora de que los médicos en general, los pediatras en particular y los hospitales de niños apliquen el principio de que el dolor no cura y por ello debe ser siempre evitado y no solo por motivos humanitarios, también porque dificulta muchas veces el proceso de curación.

Desde | El Mundo

viernes, 19 de septiembre de 2008

Cómo aliviar el cólico de un bebe

Casi todos los bebés pasan por un periodo donde son llorones. Cuando el llanto dura más de lo acostumbrado y no es causado por algún malestar médico, podemos sospechar que se trata de un cólico. Este problema se presenta en todos los bebés y lo único que lo diferencia es el grado. Aproximadamente el 20% de los bebes padecen de cólicos sobre todo durante las seis primeras semanas de vida y van desapareciendo paulatinamente hasta que el bebé ha terminado de desarrollar los organos ligados a la digestión. Generalmente este problema desaparece a las doce semanas de vida. A pesar, de ser un problema muy común, no deja de ser motivo de preocupación para las madres, a continuación exponemos algunos pasos que te ayudarán a ayudar a tu bebe cuando se presente frente a un problema como este.


Pasos

1. Cargar al niño es una de las medidas más efectivas. Debes agarrarlo con seguridad de la barriga haciendo unos masajes con tu dedo pulgar en el abdomen.

2. No permitas que llore mucho, debes tomar en cuenta que cuando los niños lloran ingieren aire, esto activa la creación de gas y el dolor abdominal aumenta. Es bueno que lo mezas si fuera necesario, este movimiento ayuda a la activación del esófago y hay facilidad en la eliminación de gases.

3. Cuándo el bebé se ha cansado de la posición abdominal y de ser mecido, colócalo en posoción vertical, esto ayudará a la disminución de la acidez.

4. Cuándo has conseguido que el bebe se calme, debes ponerlo a dormir, pero para evitar que el cólico regrese debes mantener su estómago caliente. Usa un trozo de lana de color oscuro (para retener el calor), pásale la plancha e inmediatamente ponlo sobre el vientre del bebé, luego recuéstalo.

5. Si el bebe quiere lactar, debes hacerle lactar en una posición media, es decir que el bebé no debe estar completamente recostado, esto es muy perjudicial para la digestión.

6. Una vez que tu bebé ha sido atendido en base a los pasos anteriores estará listo para un descanso.


Consejo Final

Educa a tu bebé el momento de la lactancia, es necesario que le enseñes a mantener un ritmo de respiración, esto se puede lograr manipulando el pezón mientras él está lactando.


Advertencia

Si los dolores y molestias continuan llama a un médico es posible que el caso haya derivado en reflujo o alguna enfermedad similar.

Desde | Wikihow

martes, 12 de febrero de 2008

El llanto del Bebe

Aunque el llanto es una forma de comunicación normal en el bebé, es uno de los problemas que más suelen preocupar a los futuros padres. Ciertamente, no siempre es fácil averiguar la causa del llanto ni consolar al bebé; pero en la práctica es un asunto menos complicado de lo que suele parecer de antemano.

PARA QUÉ LLORA

Tras el llanto del bebé siempre hay una necesidad o un deseo insatisfecho. El niño llora para que le den lo que no puede obtener por sí mismo ni puede pedir hablando, o llora porque algo le molesta; pero también llora cuando necesita descargar tensiones acumuladas. Éstos son los tres beneficios que puede conseguir gracias al llanto:

Ayuda: cuando tiene hambre, está mojado o incómodo, o necesita compañía.

Queja: por algún tipo de dolor, pero también por exceso de ruido o de estimulación.

Desahogo: para liberar las tensiones que ha ido acumulando.

Es, pues, normal (e imprescindible para la supervivencia de nuestra especie) que los bebés lloren. Durante los primeros dos o tres meses, se considera normal que lo hagan de una a tres horas diarias, como parte de su proceso de adaptación a la vida fuera del útero materno, sin que eso signifique que sus padres no lo estén cuidando adecuadamente.

POR QUÉ LLORA

Prescindiendo del llanto causado por enfermedad o dolor, que con escasas excepciones se acompaña de otros signos que la delatan, las causas habituales de llanto en el bebé son:

Hambre: No importa cuánto tiempo haya pasado desde la última toma ni lo regularidad que haya adquirido el niño; cuando llora, hay que ofrecerle el pecho o el biberón. A veces sólo necesitan succionar algo y se tranquilizan enseguida con el dedo o el chupete.

Frío o calor: Habitualmente se trata más de calor que de frío. Hay que comprobar en la nuca su temperatura y si parece caliente, quitar una pieza de ropa.

Incomodidad: Una mala posición, una ropa demasiado ceñida o un pliegue de la ropa pueden molestarle.

Pañales mojados o sucios: No todos se quejan, pero algunos bebés no los soportan, y menos aún si tienen irritada la piel de la zona del pañal.

Sueño: Bastante bebés lloriquean un poco antes de quedarse dormidos.

Soledad: El bebé que se queda tranquilo al cogerle en brazos, sólo quería y necesitaba compañía.

Aburrimiento: A veces se callan al llevarlos a una habitación donde haya movimiento o jugando un rato con ellos.

Exceso de estímulo: Las visitas, la alegría familiar y el deseo de estimular el desarrollo del bebé pueden sobreexcitarle y acabar por hacerle llorar.

Ruido: Los ruidos domésticos (el aspirador, la radio...) o de la calle son a veces muy intensos y molestos. Los sonidos bruscos (como una bocina o el teléfono) pueden sobresaltarle y desencadenar el llanto.

Tensión: Muchos lloran un rato cada tarde para desahogarse de las tensiones y molestias acumuladas a lo largo del día.

En pocas semanas los padres pueden aprender a reconocer lo que le sucede a su hijo por la forma de llorar o, al menos, a saber si debe ser atendido inmediatamente (en el caso de hambre, soledad o dolor) o es mejor aguardar un poco (cuando sólo hay sueño o tensión). Por ejemplo, hay tres llantos bastante típicos:

- Hambre: Empieza de modo irregular y va creciendo progresivamente en fuerza y continuidad. Periodos cortos, de tonalidad más bien grave, cuya intensidad sube y baja.

- Dolor: De inicio brusco y ya fuerte de entrada, es un grito largo y agudo, seguido de una pausa muy larga durante la que toma aire y de una serie de gemidos cortos.

- Enfermedad: Gemidos débiles y prolongados (salvo cuando la enfermedad causa dolor agudo, como las otitis).

Pero la descripción es difícil y el mejor maestro es la experiencia, de manera que al principio hay que ir probando con todas los posibles causas de llanto hasta dar con lo que pedía el bebé.

QUÉ HACER CUANDO LLORA

A) Atenderle pronto

El llanto del bebé siempre responde a una necesidad, física o psicológica, que se debe procurar descubrir y satisfacer lo antes posible. El bebé se siente vitalmente amenazado cuando pierde el bienestar y, como la experiencia todavía no le ha enseñado que lo va a recuperar enseguida, no puede tener paciencia.

Además de que siempre es más difícil calmar a un niño que lleva llorando mucho rato, al atenderle pronto no se le malcría, sino que, al contrario, se le demuestra que puede confiar en su propia capacidad para reclamar ayuda, y en que existe alguien dispuesto a brindársela, sentimientos básicos para el desarrollo positivo de su personalidad. Esto se demuestra muy pronto, porque los bebés que son atendidos rápida, cariñosa y eficazmente enseguida lloran menos.

Desde luego, cuando más que llorar, gruñe o se queja, o si por la noche está lloriqueando entre sueños, conviene darle tiempo para que tenga la oportunidad de resolver el problema por sí mismo. Y en todo caso, se trata de rapidez, no precipitación ni alarma, especialmente si se va descubriendo que el niño es muy llorón y se desespera ante la menor incomodidad.

B) Asegurar la satisfacción de sus necesidades básicas

El orden de este proceso variará según el tipo de llanto, las circunstancias en que se produzca y la experiencia previa de los padres; pero en general se debe empezar por comprobar que el niño no tenga hambre, frío, unos pañales empapados y sucios, o quiera compañía. Si parece que sólo necesita dormir, acostarle en su cuna; pero si el llanto empeora o a los cinco minutos no va cogiendo el sueño, volverlo a coger.

Descartado el sueño y las necesidades básicas, la causa más probable del llanto es la tensión. Los bebés nunca lloran por llorar, pero es cierto que a veces sólo lloran para desahogarse y descargar el nerviosismo que han acumulado a lo largo del día (ruidos, excitación, un pañal demasiado tiempo mojado), de igual forma que los adultos se relajan y liberan energías, por ejemplo, haciendo deporte, a menudo gritando al golpear una pelota. Simplemente hay que tener paciencia.

C) Cogerle en brazos

Es un error dejar de coger al niño en brazos por miedo a que se acostumbre mal. Encontrar atención y afecto cuando se está sufriendo tampoco es adquirir una mala costumbre, y el problema del niño que todo lo consigue llorando no se debe a que se le haya consolado cuando lo necesitaba, sino a que al hacerse mayorcito ha aprendido a utilizar el llanto como un arma, porque sus padres, "por no oírle", siempre han acabado cediendo a sus exigencias y consintiéndole lo que previamente le negaban.

Sin embargo, tampoco es acertado hacer de los brazos el remedio universal y cogerle por sistema para que calle. Conviene no olvidar que el llanto es una forma de comunicación que no se debe reprimir, sino interpretar. Cogerle en brazos, pero no para acunarle ni mecerle intentando que deje de llorar como sea, sino para observarle y para tratar de averiguar lo que quiere, es una actitud mucho más acertada y eficaz.

D) Descartar dolor y enfermedad


Cuando el llanto persiste pese a que el niño parece tener satisfechas sus necesidades básicas (incluyendo la compañía) y no se le puede tranquilizar de ninguna forma, se plantea la posibilidad de que sea debido a dolor o enfermedad; esta duda genera a menudo una ansiedad que puede empeorar fácilmente la situación.

Aunque el dolor les hace gritar de una forma característica, nunca está de más desnudar totalmente a un bebé inconsolable. Es posible que un pliegue de ropa le esté oprimiendo, o que la pinza del ombligo se haya puesto de punta y se le esté clavando, o incluso puede haberse pinchado con cualquier cosa. Tampoco es extraordinario hallar un pelo fuertemente enrollado alrededor del pie, o una hernia que abulta en su ingle.

Respecto a los gases, hay tendencia a atribuirles más responsabilidad de la que realmente tienen. Cuando lloran, los bebés pueden encoger las piernas y tensar el abdomen sin tener problemas en él, y que con el esfuerzo del llanto se les escape alguna ventosidad tampoco significa necesariamente que ésa fuera su causa.

En cuanto a las enfermedades, es evidente que si además de llorar el niño presenta cualquier signo de alerta (vómitos, diarrea, dificultad para respirar, palidez, somnolencia, fiebre, rechazo prolongado de alimento...), o sin saber precisar bien el motivo, los padres piensan que puede estar enfermo, la consulta es obligada y quizá urgente, especialmente si el llanto es débil y el bebé parece apagado. Es raro que el llanto sea el único síntoma de una enfermedad. Una excepción serían las otitis, pero no son frecuentes en los primeros tres meses y casi siempre coexisten con signos de resfriado. Incluso la invaginación intestinal, una enfermedad más propia del segundo semestre de vida, en la que un trozo del intestino se pliega sobre sí mismo como los tubos de un catalejo, y que produce unos episodios de dolor brusco e intermitente que se traducen en un llanto muy alarmante, se acompaña pronto de vómitos y de un aletargamiento progresivo.

En todo caso, la ansiedad que se pueda generar en los padres es motivo más que suficiente para que el pediatra confirme la buena salud del niño.

E) Intentar otros métodos para tranquilizarle


Siempre procurando mantener una actitud relajada y comunicativa, tratando de transmitir confianza y observando la respuesta del bebé, se puede ir probando el efecto de los distintos métodos que, con más o menos variantes, se han aplicado tradicionalmente para calmarles.

Chupete: Casi resulta innecesario recomendar el uso de un objeto ideado precisamente para apaciguarles; pero conviene insistir en que los bebés necesitan succionar y en que el uso del chupete (o el dedo) es absolutamente normal.

Movimiento: Muchos llantos acaban al acunar al niño en brazos o en una tumbona mecedora, llevándole a cuestas en la mochila o dándole un paseo en su cochecito o incluso en automóvil; pero conviene no abusar mucho de estos métodos, o al menos, procurar emplearlos para tranquilizarle y no para dormirle.

Contacto: Algún bebé puede relajarse aplicándole un suave masaje con los dedos impregnados en un aceite o crema para su piel, y bastantes madres lo hacen de forma rutinaria para que duerman mejor. Más antiguo y en ocasiones de una eficacia sorprendente es envolver al bebé ciñéndole una manta de algodón al cuerpo durante un rato, lo que quizá le recuerde la sensación de seguridad que tenía al estar confinado en el vientre materno.

Sonidos: Las nanas, la música suave y los latidos del corazón, pero también el ruido del mar y el de la lavadora o la aspiradora, probablemente por la similitud con los sonidos que percibía antes de nacer, pueden calmarle.

Tiempo: Cuando el llanto es por tensión y el niño necesita descargar energía para relajarse y dormir, a veces lo único que se puede y debe hacer es dejarle llorar.

No conviene insistir demasiado con un mismo método; si no funciona, más vale probar otro (y empezar a pensar en pedir ayuda).

F) Mantener la calma

La naturaleza ha hecho que el llanto de los bebés sea inquietante y desagradable para los adultos, para asegurarse de que sean rápidamente atendidos por ellos. De ahí que cuando el hijo no para de llorar, a la preocupación natural por su bienestar y a la frustración que se siente por no saber cómo consolarle, se añada a veces cierta angustia.

Pero el bebé es muy sensible a la tensión ambiental y percibe el estado de ánimo de la persona que le cuida, con lo que se cierra un círculo vicioso que puede prolongar la situación hasta el agotamiento: el llanto del niño angustia a los padres, que tratan de calmarlo apresuradamente, probando con ansiedad una cosa tras otra y no logrando más que asustarle y hacerle llorar más.

Pensemos que cuanto más se mantenga la calma y se acepte el llanto del bebé mientras se busca remedio manipulándole con suavidad, más pronto se tranquilizará. Y si cualquiera que cuide al niño nota que está a punto de perder los nervios, debe pedir ayuda inmediatamente para los dos. No es raro que el bebé se calle casi inmediatamente ante la nueva cara y trato de un familiar o amigo (o del otro miembro de la pareja si no se hallaba en esa situación), y que eso permita a todos descansar y recuperar la tranquilidad.

En este sentido, es importante poder disponer de ayuda y saber pedirla y disfrutarla sin complejos de ningún tipo. Hasta hace no demasiado, los cuidados del bebé eran compartidos por numerosos miembros de la familia, y si actualmente recaen en una pareja o en una sola persona que no puede descansar adecuadamente, es difícil que afronte y resuelva satisfactoriamente situaciones como la planteada por el llanto del niño.

Desde | http://bebe.consumer.es

lunes, 21 de enero de 2008

Más sobre Levantar y Dejar (por edades)

Ahora veremos lo básico para realizar Levantar/Dejar y cómo deberá ser adaptado de acuerdo a la edad de tu bebé. Estas son líneas generales y debes recordar que siempre tienes que escuchar y entender a tu bebé.

"Cuando el bebé llore, ve a su cuarto. Primero intenta reconfortarlo con palabras y pon una de tus manos de manera gentil en su espalda. Hasta los 6 meses puedes también usar las palmaditas/sshh; en bebés mayores el ruido del sshh puede incluso despertarlos aún más, así que nos limitaremos a poner una mano en su espalda para hacerles sentir nuestra presencia.
Si el bebé no deja de llorar, entonces lo levantamos. Pero lo dejaremos nuevamente ni bien deje de llorar, ni un segundo después! Asegúrate de que está acostado completamente, incluso si se pone a llorar mientras lo bajas, si ya está acostado y continúa llorando, entonces lo volveremos a levantar y repetimos el procedimiento. Recordemos que lo estamos consolando, no tratando de que se duerma de nuevo (eso deberá lograrlo solito).
Si llora y arquea su espalda (es una forma de "pelear" contigo) lo pones inmediatamente en su cuna. NUNCA "PELEAR" CON UN NIÑO LLORANDO. Si mantendremos el contacto poniendo una mano firme en su espalda para sepa que seguimos allí. Quédate con él, interviene con palabras como "es sólo la hora de dormir, amor... solo vamos a dormir".

La parte complicada es saber cuándo es el momento indicado de dejarlo en su cuna. Si lo sostenemos en brazos demasiado tiempo o no el tiempo suficiente, entonces será más difícil que la técnica funcione.
Si llegas a un punto donde no puedes más y tu bebé no para de llorar, entonces sin importar qué abandona la habitación por unos minutos, y recobra fuerzas. Estando mal no harás ningún bien a tu bebé. Solo sal un momento, cálmate y luego intenta de nuevo.

Para resumir, los pasos básicos para cuando el bebé llora son:

  • Pon una mano en su espalda o pecho y di tu frase clave en un tono suave ("Vamos a dormir" por ejemplo). Siempre intenta en la cuna primero, ya que es la meta a alcanzar.
  • Si no funciona, lo levantas, dices tú frase clave e inmediatamente cuando se calme lo bajas nuevamente. Si comienza a llorar en el trayecto que lo estas bajando, lo bajas igual.
  • Si sigue llorando, lo levantas nuevamente.
  • Si el bebé está realmente luchando, arqueándose y "peleando", no lo levantes en absoluto, lo pones de nuevo en su cuna después de decir nuevamente tu frase clave. Recién ahí lo vuelves a levantar.
  • Haz esto una y otra vez hasta que veas signos de que se está calmando. Usualmente sus llantos serán más débiles; tal vez se miraran las manos o hacia otro lado, etc. También puede que se quejen, no lo levantes porque está intentando calmarse solo.
  • Cuando veas este comportamiento de autocontrol, no lo levantarás más. Déjalo en su cuna, pon una mano en su pecho y di una vez más tu frase clave. Ahora lo dejas, retrocedes y ves que pasa.
  • Si empieza nuevamente, tu comienzas todo el proceso de nuevo, intentando siempre primero calmarlo en su cuna.


Adaptación del método según edades.

4 meses:
  • Si estaba envuelto y se empezó a salir, hay que envolverlo otra vez.
  • Solo lo sostienes por un máximo de 5 minutos. Si no se calma en 5 minutos o menos, lo pones nuevamente en su cuna y lo levantas de nuevo si sigue llorando.
  • Entre los intentos de calmarlo, también podemos intercalar la palmadita/sshh cuando están en la cuna
  • Si este último punto no funciona, podemos levantarlos de nuevo e intentar la palmadita/sshh en brazos.
  • Lo bajaras nuevamente ni bien deje de llorar o luego de un máximo de 5 minutos


4-6 meses: el proceso cambia un poco cuando tu bebé se vuelve más móvil y más fuerte. Aquí es cuando normalmente empiezan a resistirse cuando los tenemos en brazos, arquear la espalda y tirar su cabeza para atrás, así que estas son las adaptaciones al método.

  • Si el bebé hunde su cabecita en la sábana/manta, gira su cabecita de un lado a otro, se arrodilla o rueda en su cuna llorando, no lo levantarás de inmediato porque solo conseguirás ser pateada o que te tire del pelo. Solo continuaras calmándolo con palabras suaves en un tono bajo y dulce de voz.
  • Cuando lo levantes para calmarlo, solo lo tendrás encima por un máximo de 2 o 3 minutos, entonces lo bajarás nuevamente incluso si sigue llorando. Si sigue mal, lo levantas nuevamente y vuelves a repetir la rutina.
  • A esta edad un bebé tiende a poner mayor oposición física y el mayor de los errores es tenerlo en brazos demasiado tiempo. Mira su compartimiento, el refregarse contra tu hombro o arquear su espalda es un signo claro de que quiere que lo bajes de nuevo, incluso él siga llorando. Tenerlo en brazos demasiado tiempo refuerza su creencia de "si lloro, me levantan". Puedes verbalizar incluso lo que haces, por ejemplo: "déjame levantarte" o "déjame ponerte en la cuna".


6-8 meses: Esta técnica comienza a tener mayor compañerismo a esta edad y la clave es que sigas el ritmo de tu bebé y hagas las siguientes adaptaciones.

  • No lo levantes como rutina, sino ofrecerle ser levantado. Le ofreces tus manos y le dices "déjame levantarte" y lo harás cuando él te levante sus bracitos.
  • Lo tendrás en brazos en posición horizontal y dirás "Está bien, solo vamos a dormir". No lo mecerás ni lo acunarás y no hagas contacto visual.
  • Lo pondrás nuevamente en su cuna inmediatamente después de que digas tu frase clave.
  • Cuando tu bebé comience a calmarse, continuaras ayudándolo con palabras y una mano para que sienta tu presencia, si esto lo ayuda. Algunos bebés pueden encontrar esto molesto, así que tu observa lo que tu bebé sienta.


8 meses en adelante: a esta edad realmente no lo levantarás, porque los bebés mayores de 8 meses tienden a calmarse más rápido en sus cunas.

  • Esperarás a que se pare y ahí lo acostarás nuevamente así mirará hacia otro lado y no directamente hacia ti.
  • Si sientes realmente que está frenético y necesita más consuelo puedes levantarlo por un momento, lo abrazas pero inmediatamente lo vuelves a bajar.
  • A esta edad es importante usar aún más tu voz. Tu bebé ya empezará a reconocer lo que dices, entonces por ejemplo dirás "No me voy, no estás solo, solo es hora de dormir".
  • A esta edad necesitarás ir gradualmente abandonando la habitación. Primero te quedas en el cuarto hasta que se duerma, otro día te alejas algunos metros de la cuna, otro te quedas en la puerta y luego ya te irás.


Qué puedo esperar de este proceso

Puedes esperar llanto y resistencia, especialmente si antes empleabas un apoyo a la hora de dormir. No previene el llanto sino el sentimiento de abandono, porque te quedas con el niño y lo consuelas en sus lágrimas. A través de tus actos le estás diciendo a tu bebé "está bien, te amo, tu puedes hacerlo, estas bien, está bien que te enojes pero tú puedes lograrlo", y debes decirlo en voz alta mientras lo calmas con este método porque además te calmará incluso a ti y te hará mantener la perspectiva.

Tu bebé atravesará una serie de picos de llanto y luego bajará nuevamente. Eventualmente perderán fuerza y se calmará. Esto puede tomar desde minutos hasta horas y se sabe de bebes a los que les toma 3 horas calmarse en su primera sesión de "levantar/dejar", aunque son casos extremos. El número de veces que lo levantes irá disminuyendo generalmente cada vez hasta que llegues a no tener que levantarlo más, y puede ayudar el contarlas así puedes llevar una medida de tu progreso. En la mayoría de los casos los padres ven un avance en el transcurso de algunos días pero el bebé suele retroceder alrededor del día 5 más o menos. Es típico que el bebé se resista a dormir incluso peor que antes, pero si te mantienes firme al método el bebé regresará al ritmo correcto. LA CONSTANCIA ES LA CLAVE.

Eventualmente, luego de todo tu trabajo duro, tus amables palabras y tacto, conseguirás que tu bebé duerma. Este método funciona si lo haces correctamente, te apegas a él y lo realizas sin más. Desafortunadamente no hay una forma rápida, y es un gran trabajo, pero vale la pena al final. Querrás conseguirte tapones para tus oídos para apagar un poco los llantos, también deberás considerar tener ayuda y comenzar el método un fin de semana así tu esposo o algún amigo estén en casa para calmarte y ayudarte.

Espera sentirte mal y frustrada. Espera querer rendirte y volver a tu antigua forma, o el apoyo que utilizabas...

PERO NO LO HAGAS!!

jueves, 17 de enero de 2008

Levantar y dejar

Estrategia de supervivencia de Tracy para el metodo de levantar y dejar
~
Cómo no darse por vencido. Como no rendirse…


“No pierda las esperanzas”. Aquí están algunas técnicas de supervivencia que pueden ayudarle a permanecer en curso

Piense su plan antes de comenzar. Levantar y dejar es muy agotador para que sea una actividad hecha por solo uno de los padres. ¡Es muy duro! Especialmente si usted conoce su propio temperamento y teme que habrá un momento en el que no se sienta capaz de estar de pie, evite hacerlo solo, hágalo con alguien. Incluso si usted no tiene un socio, un padre, o un mejor amigo con quien usted pueda hacer equipo invite al menos a alguien para que le de apoyo moral. La persona no necesariamente tiene que ayudar con su niño. Será provechoso que usted tenga alguien allí para que usted se queje por lo difícil que es la situación, y recordándole que usted está haciendo esto para ayudar a su niño a dormir y a restaurar calma a su casa.

Comience levantar/dejar un viernes, de modo que usted tenga el fin de semana para descansar y le sea más probable asegurar la ayuda mencionada del papá o abuela o un buen amigo. Utilice tapones en los oídos cuando usted está en el cuarto con el niño. No le digo esto para sugerir que usted no hiciera caso del niño, sólo amortiguara el sonido del llanto y así es menos probable que usted se de por vencido antes de tiempo. No se sienta atormentado por su hijo. Usted está haciendo esto para ayudarle a hacer un durmiente independiente, que resulta siendo un gran regalo.

¿Si tiene deseos de parar, pregúntese a usted mismo, cual será la situación si llevo esto acabo hasta el final? ¡Si su niño llora por cuarenta minutos y usted se rinde y finalmente usted va de nuevo a ese viejo hábito que adoptó para calmarle hace tantos meses, piense que usted ha hecho que su niño viva unos terribles cuarenta minutos para nada! Con esto usted acaba de regresar a donde comenzó y su bebe no ha mejorado en nada la posibilidad de calmarse, y usted se sentirá perdedora.

jueves, 10 de enero de 2008

La Regla 1-2-3 para comportamientos no deseados

En cualquier situación, ya sea que lloriquee o que tenga una autentica rabieta, que os pegue o pegue a otro niño, que no quiera ir a dormir o que se despierte de noche, que no se comporte a la hora de comer o que le entren ataques de llanto en publico, que se niegue a darse un baño o a salir de la bañera, aplicad la siguiente sencilla regla del uno/dos/tres:

Uno

La primera vez que el niño se pase de la raya que le habíais marcado tomad nota de ello. Hacedle saber que ha cruzado la línea. P. Ejemplo si te pega le dices “Ay, eso duele, no debes pegar a mama”

Dos

Si vuelve a repetir la conducta no deseada reñidle y recordadle la regla. P. Ejemplo “te he dicho que no debes pegar a mama” Recordad que la reacción que tengáis ante un comportamiento en concreto determinara que vuestro hijo continúe llevándolo a cabo o no. Acciones como engatusarle, transigir o derrumbarse, así como tener reacciones negativas extremas (gritar...) tiene tendencia a fortalecer la conducta no deseada, a que vuelva a portarse mal.

Tres

Si un patrón de conducta negativo persiste debéis preguntaros ¿qué estoy haciendo para perpetuarlo? Tratad de no llegar al 3.

Ejemplo:

Si el niño pega a otro niño, la primera vez que ocurra mirad a los ojos a vuestro hijo y decid: “no, no debes pegar a Maria. Le haces daño”

La segunda vez que pase lleváoslo de la habitación. No lo hagáis de malos modos, solo sacadlo fuera y explicadle “no puedes jugar con otros niños si pegas” Si os mostráis firmes desde el principio es probable que deje de hacerlo, pero si no es así es hora de llevároslo a casa.

Sobrecarga de Emociones: Entendiendo los Humores de Su Niño

Los niños preescolares crecen con brincos y limites: Físicamente, mentalmente y socialmente. De las lágrimas y las rabietas a los besos interesantes y la exuberancia incontrolable, el humor de los preescolares y sus sentimientos pueden ser confusos. Pero hay información que puede ayudar a los padres a entenderlos, tratarlos y nutrir el desarrollo emocional de su hijo.

Pequeñas Personas, Grandes Sentimientos

Ellos miden menos de cuatro pies de alto. Sus manos y sus pies son adorablemente pequeños. Usan ropas pequeñas, aman los juguetes pequeños y su amigo de peluche favorito tiene el tamaño exacto para abrazarlo.

Pero sus sentimientos son muy grandes.

Los preescolares de la edad de dos a cinco años pueden tener emociones que demandan atención, validación y resolución. Son intensos, enredantes, confusos y sorprendentemente sofisticados. Ellos producen lágrimas y entonces, súbitamente, sonrisas.

Abróchese el cinturón. Usted está a punto de caer sobre el áspero y maravilloso terreno que es la vida emocional de los preescolares.

Fusionando Sensatez Con Sentimiento


El psicólogo infantil Bruno Bettelheim cree que el desarrollo emocional empieza desde el nacimiento. No es una sorpresa que el padre trata desesperadamente de confortar a su berreante, enojado y enrojecido recién nacido. Pero antes de la edad de dos años, las emociones del niño son principalmente reactivas.

"Ellos están felices, ellos están enojados," dice el Dr. Robert Pianta, profesor asociado de educación en la University of Virginia's Curry School of Education en Charlottesville, Virginia y codirector de un estudio de largo plazo para examinar las necesidades sociales, psicológicas y académicas de lo niños pequeños.

Apoyarse en indicaciones verbales para determinar si el recién nacido es feliz o está enojado es imposible, debido a que el bebé no tiene la capacidad de usar el lenguaje hablado. Así que se requieren otros signos. "El bebé necesita señalar si se encuentra en un estado de equilibrio y placer o en un estado de desequilibrio. Eso es lo que hacen las emociones simples binarias," dice el Dr. Pianta.

De ahí la cara roja y berreante. Cierto, el llanto que no se detiene parece una garantía natural de que usted nunca dormirá bien otra vez. Pero tiene una función valiosa recordándole cambiar, alimentar o confortar a su bebé.

Conforme el niño crece, su rango de emociones y la manera en que expresa esas emociones también madura. De hecho, el desarrollo emocional del niño es mucho como el físico y mental: Una progresión cada vez más compleja de las habilidades que se complementan unas a otras.

Existen seis eventos característicos de la maduración de los niños pequeños. Los tres primeros ocurren antes de su primer cumpleaños, dirigen la experiencia del niño y su reacción al mundo. El primero es cómo el niño organiza y busca nuevas sensaciones. El segundo ocurre cuando el niño toma interés por el mundo. Usando este interés recién encontrado. El tercer paso sucede cuando el niño empieza a involucrarse en un diálogo emocional con sus padres. Él sonríe en respuesta a sus padres y sus descubrimientos, en consecuencia, esas sonrisas o llantos de protestas hacen reaccionar a sus padres.

Después de alrededor de un año, esta interacción va un paso más adelante lo cual indica el cuarto evento. El niño pequeño aprende que pequeños cantidades de sentimientos y comportamientos están conectados con un patrón más grande y complicado. Por ejemplo, el ahora sabe que sus punzadas de hambre pueden ser calmadas llevando a su madre al refrigerador y tomando una pieza de queso. Él también empieza a aprender que tanto las cosas como las personas tienen funciones en el mundo.

En el quinto evento, el niño generalmente se aproxima a los años de preescolar. Ahora puede conjurar imágenes mentales de personas y objetos que son importantes para él. Ahora ha aprendido una habilidad invaluable para sobrellevar la vida: Evocar la imagen de su madre y usarla para confortarse a sí mismo.

Finalmente, conforme pasa al sexto evento, el niño desarrolla la capacidad de "pensamiento emocional." Este es el rico y pleno resultado de ser capaz de combinar ideas y sentimiento de manera lógica. Para el tiempo en que el niño tiene cuatro años, el puede arreglar estas ideas emocionales dentro de varios patrones y conocer la diferencia entre las emociones (qué se siente amar versus lo que se siente estar enojado).

Él entiende que sus impulsos tienen consecuencias. Si él dice que te odia, él conectará la expresión triste de su cara con su rabieta. Como si él construyera una casa con ladrillos, el puede ahora construir una colección de ideas emocionales. Esto le da la habilidad de planear, anticipar y crear una vida mental interna por sí mismo. Lo más importante, él ha aprendido cuáles sentimientos son suyos y cuáles los de alguien más y el impacto y consecuencias de sus sentimientos.

Lo que empieza como un interés básico en el ambiente crece y se convierte en un deseo no sólo de interactuar con el mundo sino de recrearlo y de reexperimentarlo en su mente. Este es un proceso sofisticado que sucede de manera invisible pero inevitablemente en la medida en que su hijo crece.

Un Línea de Tiempo Emocional

Tenga en mente que cada niño es único así que lo que siga sólo será un lineamiento general. La alegría y el enojo se unen en los primeros meses de vida por medio del placer, la pena, la sorpresa y el disgusto. Para la edad de nueve meses, los bebés experimentan miedo y tristeza. Al año de edad, los niños ya han experimentado un amplio rango de emociones a lo largo del espectro emocional.

"La mayoría de lo sentimientos que el ser humano es capaz de experimentar está disponible para los preescolares," dice la doctora Paulina F. Kernberg, directora de psiquiatría para niños y adolescentes en el New York Hospital-Cornell Medical Center, West Chester Division, White Plains, Nueva York. El Dr. Pianta añade que "Tipicamente, las emociones son más complicadas conforme el niño crece. Ellos las mezclan unas con otras y las mezclan con la cognición del niño. Hay un conjunto de emociones secundarias que se presentan aproximadamente a la edad de dos años, en las cuales el niño llega a ser más autoconsciente. Eso es cuando el niño notará por primera vez emociones como la vergüenza, culpa y orgullo, lo cual se refleja en la emergente sensación de sí mismo del niño. Entonces un niño puede empezar a tener emociones acerca de cómo es el ser y el comportamiento." Un sentimiento de empatía puede empezar tan pronto como el segundo año. Y cualquiera que interactúe con un preescolar puede identificar la exuberancia y excitación que caracterizan esos años.

Un ansiedad extraña llega a su máximo durante los años en el que el niño es pequeño y entre las edades de tres y cuatro años, muchas otras son específicas o se desarrollan como miedos generales. A la edad de tres años ya es capaz de preocuparse acerca de una persona importante o una mascota y de sentirse solo en su ausencia. Para la edad de cuatro años o cinco, los sentimientos de agresión aparecen, teniéndolos ya latentes en su interior por un tiempo. Entre las edades de cuatro y seis años, una conciencia comienza a emerger, trayendo como compañero de toda la vida a la culpa. A partir de las edades de cuatro a seis años, los celos contra el padre del sexo opuesto empiezan a tener un efecto en el comportamiento. El enojo continúa, pero en vez de dirigirlo hacia afuera, este puede ser dirigido más hacia sí mismo o generado a través de conflictos con los otros.

"El rango emocional entre las edades de dos a cinco años es enorme cuando usted considera que tan lejos han llegado los niños durante ese tiempo. El inicio de esto es muy distinto de la manera en que termina," dice el Dr. James MacIntyre, profesor asociado de psiquiatría de la Albany Medical College en Albany, Nueva York y un psiquiatra de práctica privada de niños y adolescentes. "Una de las cosas más grandes que ocurren es que el niño obtiene mucho más que la sensación de quién es como persona, una persona en su propio derecho. Esto es lo que le hace dejar el estado de niño pequeño y empezar a darse cuenta de que es una persona separada de sus padres."-

Una vez que el niño se da cuenta de que él está separado de las personas de las que dependía desde el momento de nacer está destinado a engendrar sentimientos de incomodidad. Uno de los más prominentes de estos sentimientos es la ansiedad de separación. Esta aparece en una etapa temprana de la vida y es difícil que sea controlada por niños pequeños debido a que está compuesta de mitades contradictorias: La necesidad de cercanía y el deseo de independencia. Pero la ansiedad de separación es esencial en el desarrollo. Este establece la arena en la cual los limites son eventualmente sellados y negociados entre los padres y el niño. Otras emociones prominentes de la niñez tales como el enojo, la frustración, los celos o el miedo pueden surgir a partir de o estar entrelazados con la ansiedad de separación.

De hecho, todas las emociones del niño están coligadas en un tipo de disfraz caótico. ¿Es su miedo de ruidos fuertes lo que parece? o ¿está realmente relacionado con un normal e inquietante aumento de agresividad que se presenta a esa edad? ¿Es el berrinche del preescolar un resultado de su enojo hacia usted o él se siente desamparado acerca de algo que no puede controlar?

Cada seis meses de desarrollo parece traer otro giro en la saga emocional. Por ejemplo, el típico niño de tres años puede estar feliz, calmado, seguro y amigable. Cuando pasa el año, sin embargo, el mismo niño puede estar ansioso, inseguro, temeroso y determinado. Este equilibrio y desequilibrio se alterna desde la edad de 18 meses a la edad de cinco años. Sólo quiere que su hijo vuelva a ser como solía, pasan unos pocos meses y llega a ser alguien nuevo, pero no necesariamente mejor.

Las emociones pueden esconderse unas dentro de otras, tales como cuando la agresión está enmascarada como miedo o cuando la ira oculta el desamparo. Cuando estos sentimientos se conmocionan cada seis meses, ¿es de sorporenderse que los padres de niños en edad preescolar estén a menudo desconcertados?

FUENTES ADICIONALES DE INFORMACIÓN:
The American Academy of Child and Adolescent Psychiatry
Desde | http://www.aacap.org

miércoles, 14 de febrero de 2007

Sindrome del Zarandeo en Bebes

Zarandear a un bebé para que cese el llanto puede generar graves secuelas y daño cerebral, aunque no haya intención de maltrato, según expertos


ImageEl llanto de un bebé es el único recurso que tiene el niño en sus primeros años de vida para manifestar su estado de ánimo y necesidades vitales. Cuando la causa permanece desconocida, y el llanto no cesa, los padres o cuidadores a cargo del niño, desesperados, pueden reaccionar bruscamente y zarandear al bebé.

La sacudida violenta de la cabeza del niño pequeño provoca daño cerebral y, en consecuencia, el cese del llanto. Un hecho que hace que el comportamiento se repita en situaciones similares. Ésta es una de las graves consecuencias que se extrae de la amplia revisión bibliográfica realizada por un grupo de residentes de la Unidad Docente de Matronas de la Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud de la Universidad de Granada, publicada en la Revista de Enfermería Rol.

La profesora Concepción Ruiz Rodríguez, del departamento de Enfermería de la UGR, y encargada de dirigir el estudio, explica que el síndrome del bebé zarandeado es escasamente conocido, y puede producir múltiples lesiones que, en la mayoría de los casos, no son evidentes externamente. Aunque la gravedad del daño cerebral depende de la frecuencia, intensidad y duración del zarandeo, existen otras alteraciones leves observadas en este síndrome como irritabilidad, letargo, temblores, vómitos o pérdida de apetito, y otras más severas como lesiones oculares y fracturas de huesos.

El padre, principal agresor

En su gran mayoría, las víctimas son menores de dos años, siendo especialmente vulnerables los prematuros, los niños de bajo peso al nacer, con problemas de cólicos, con discapacidad, gemelos e hijastros. Por su parte, los agresores son en un mayor porcentaje hombres, frecuentemente el padre (44%) seguido del novio de la madre que convive en el hogar (20%); y en el caso de las mujeres, suelen ser las niñeras (18%) y en menor medida las madres (7%).

Según la información recogida en los artículos científicos publicados en los últimos cinco años, la investigadora asegura que "cuando se diagnostica este síndrome, la probabilidad de que haya ocurrido abuso o maltrato es muy alta". De ahí, la importancia en la detección precoz y, sobre todo, en la prevención adecuada por parte de los profesionales de la salud, ya que se trata de un síndrome que puede dejar graves secuelas y permanentes en el menor. De hecho, una valoración incompleta puede traer consecuencias serias y mortales para la víctima. Así, el 20% de los casos resulta fatal en los primeros días posteriores a la lesión, y de los que sobreviven, el 50% sufren una variedad de discapacidades y sólo un 30% se recupera totalmente.

Prevención

Por ello, Concepción Ruiz destaca “la importancia de instaurar programas de prevención y detección precoz en los que se impliquen profesionales de salud materno-infantil”. Son necesarios cursos de formación para padres y profesionales en los que se impartan conocimientos sobre las características de este síndrome y estrategias para afrontar situaciones estresantes. No obstante, la investigadora aclara que ”se trata de educar e informar sin alarmar, para evitar que padres que no hayan maltratado a sus hijos se sientan culpables y destituir ideas erróneas”.

sábado, 30 de diciembre de 2006

Declaracion sobre el llanto de los bebes

Cuando un recién nacido aprende
en una sala de nido que es inútil gritar...
está sufriendo su primera experiencia
de sumisión. (Michel Odent)

Esta declaración está firmada por multitud de profesionales cercanos a los niños y otros no tan cercanos, por madres, padres y abuelos y desde hoy también por mi.

Hombres y mujeres, científicas y profesionales que trabajamos en distintos campos de la vida y del conocimiento, madres y padres preocupados por el mundo en el que nuestros hijos e hijas van a crecer, hemos creído necesario hacer la siguiente declaración:

Es cierto que es frecuente que los bebés de nuestra sociedad Occidental lloren, pero no es cierto que 'sea normal'. Los bebés lloran siempre por algo que les produce malestar: sueño, miedo, hambre, o el más frecuente, y que suele ser causa de los anteriores, la falta del contacto físico con su madre u otras personas del entorno afectivo.

El llanto es el único mecanismo que los bebés tienen para hacernos llegar su sensación de malestar, sea cual sea la razón del mismo; en sus expectativas, en su continuum filogenético no está previsto que ese llanto no sea atendido, pues no tienen otro medio de avisar sobre el malestar que sienten ni pueden por sí mismos tomar las medidas para solventarlo.

El cuerpo del bebé recién nacido está diseñado para tener en el regazo materno todo cuanto necesita, para sobrevivir y para sentirse bien: alimento, calor, apego; por esta razón no tiene noción de la espera, ya que estando en el lugar que le corresponde, tiene a su alcance todo cuanto necesita; el bebé criado en el cuerpo a cuerpo con la madre desconoce la sensación de necesidad, de hambre, de frío, de soledad, y no llora nunca. Como dice la norteamericana Jean Liedloff, en su obra The Continuum Concept, el lugar del bebé no es la cuna ni la sillita ni el cochecito, sino el regazo humano. Esto es cierto durante el primer año de vida; y los dos primeros meses de forma casi exclusiva (por eso la antigua famosa 'cuarentena' de las recién paridas); luego, los regazos de otros cuerpos del entorno pueden ser sustitutivos algunos ratos. El propio desarrollo del bebé indica el fin del periodo simbiótico: cuando el bebé empieza a andar: entonces empieza poco a poco a hacerse autónomo y a deshacerse el estado simbiótico.

La verdad es obvia, sencilla y evidente.


El bebé lactante toma la leche idónea para su sistema digestivo y además puede regular su composición con la duración de las tetadas, con lo cual el bebé criado en el regazo de la madre no suele tener problemas digestivos.

Cuando la criatura llora y no se le atiende, llora con más y más desesperación porque está sufriendo. Hay psicólogos que aseguran que cuando se deja sin atender el llanto de un bebé más de tres minutos, algo profundo se quiebra en la integridad de la criatura, así como la confianza en su entorno.

Las madres y los padres, aunque nos han educado en la creencia de que 'es normal que los niños lloren' y que 'hay que dejarles llorar para que se acostumbren', y por ello estamos especialmente insensibilizadas para que su llanto no nos afecte, a veces no somos capaces de tolerarlo. Como es natural si estamos un poco cerca de ellos, sentimos su sufrimiento y lo sentimos como un sufrimiento propio. Se nos revuelven las entrañas y no podemos consentir su dolor. No estamos del todo deshumanizadas. Por eso los métodos conductistas proponen ir poco a poco, para cada día aguantar un poquito más ese sufrimiento mutuo. Esto tiene un nombre común, que es la ‘administración de la tortura', pues es una verdadera tortura la que infligimos a los bebés cuando hacemos ésto, y nos infligimos a nosotras mismas, por mucho que se disfrace de norma pedagógica o pediátrica.

Varios científicos estadounidenses y canadiense (biólogos, neurólogos, psiquiatras, etc.), en la década de los noventa, realizaron diferentes investigaciones de gran importancia en relación a la etapa primal de la vida humana; demostraron que el roce piel con piel, cuerpo a cuerpo, del bebé con su madre y demás allegados, produce unos moduladores químicos necesarios para la formación de las neuronas y del sistema inmunológico; en fin, que la carencia de afecto corporal trastorna el desarrollo normal de las criaturas humanas. Por eso los bebés, cuando se les deja dormir sol@s en sus cunas, lloran reclamando lo que su naturaleza sabe que les pertenece.

En Occidente se ha creado en los últimos 50 años una cultura y unos hábitos, impulsados por las multinacionales del sector, que elimina este cuerpo a cuerpo de la madre con la criatura y deshumaniza la crianza: al sustituir la piel por el plástico y la leche humana por la leche artificial, se separa más y más a la criatura de su madre. Incluso se han fabricado modelos de walkyes talkys especiales para escuchar al bebé desde habitaciones alejadas de la suya. El desarrollo industrial y tecnológico no se ha puesto al servicio de las pequeñas criaturas humanas, llegando la robotización de las funciones maternas a extremos insospechados.

Simultáneamente a esta cultura de la crianza de los bebés, se medicaliza cada vez más la maternidad de las mujeres; lo que tendría que ser una etapa gozosa de nuestra vida sexual, se convierte en una penosa enfermedad. Entregadas a los protocolos médicos, las mujeres adormecemos la sensibilidad y el contacto con nuestros cuerpos, y nos perdemos una parte de nuestra sexualidad: el placer de la gestación, del parto y de la exterogestación, lactancia incluida. Paralelamente las mujeres hemos accedido a un mundo laboral y profesional masculino, hecho por los hombres y para los hombres, y que por tanto excluye la maternidad; por eso la maternidad en la sociedad industrializada ha quedado encerrada en el ámbito privado y doméstico. Sin embargo, durante milenios la mujer ha realizado sus tareas y sus actividades con sus criaturas colgadas de sus cuerpos, como todavía sucede en las sociedades no occidentalizadas. La imagen de la mujer con su criatura tiene que volver a los escenarios públicos, laborales y profesionales, so pena de destruir el futuro del desarrollo humano.

A corto plazo parece que el modelo de crianza robotizado no es dañino, que no pasa nada, que las criaturas sobreviven; pero científicos como Michel Odent (1999 y www.primal-health.org), apoyándose en diversos estudios epidemiológicos, han demostrado la relación directa entre diferentes aspectos de esta robotización y enfermedades que sobrevienen en la edad adulta. Por otro lado, la violencia creciente en todos los ámbitos tanto públicos como privados, como han demostrado los estudios de la psicóloga suizo-alemana Alice Miller (1980) y del neurofisiólogo estadounidense James W. Prescott (1975), por citar sólo dos nombres, también procede del mal trato y de la falta de placer corporal en la etapa primera de la vida humana. También hay estudios que demuestran la correlación entre la adicción a las drogas y los trastornos mentales, con agresiones y abandonos sufridos en la etapa primal. Por eso los bebés lloran cuando les falta lo que se les quita ; ell@s saben lo que necesitan, lo que les correspondería en ese momento de sus vidas.

Deberíamos sentir un profundo respeto y reconocimiento hacia el llanto de los bebés, y pensar humildemente que no lloran porque sí, o mucho menos, porque son malos. Ellas y ellos nos enseñan lo que estamos haciendo mal.

También deberíamos reconocer lo que sentimos en nuestras entrañas cuando un bebé llora; porque pueden confundir la mente, pero es más difícil confundir la percepción visceral. El sitio del bebé es nuestro regazo: en esta cuestión, el bebé y nuestras entrañas están de acuerdo, y ambos tienen sus razones.

No es cierto que el co-lecho (la práctica de que los bebés duerman con sus padres) sea un factor de riesgo para el fenómeno conocido como ‘muerte súbita'. Según The Foundation for the Study of Infant Deaths, la mayoría de los fallecimientos por 'muerte súbita' se producen en la cuna. Los estudios demuestran que es más seguro para el bebé dormir en la cama con sus padres que dormir solo.
Por todo lo que hemos expuesto, queremos expresar nuestra gran preocupación ante la difusión del método propuesto por el neurólogo E. Estivill en su libro Duérmete Niño (basado a su vez en el método Ferber divulgado en Estados Unidos), para fomentar y ejercitar la tolerancia de las madres y los padres al llanto de sus bebés; se trata de un conductismo especialmente radical y especialmente nocivo teniendo en cuenta que el bebé está aún en una etapa de formación. No es un método para tratar los trastornos del sueño, como a veces se presenta, sino para someter la vida humana en su más temprana edad. Las gravísimas consecuencias de este método, han empezado ya a ponerse de manifiesto.

Necesitamos una cultura y una ciencia para una crianza acorde con nuestra naturaleza humana, porque no somos robots, sino seres humanos que sentimos y nos estremecemos cuando nos falta el cuerpo a cuerpo con nuestros mayores. Para contribuir a ello, para que tu hijo o tu hija deje de sufrir YA, y si te sientes mal cuando escuchas llorar a tu bebé, hazte caso, cógele en brazos para sentirle y sentir lo que está pidiendo; posiblemente sólo sea eso lo que quiere y necesita, el contacto con tu cuerpo. No se lo niegues.

Desde | El Blog de Neu

miércoles, 30 de noviembre de 2005

El llanto de los bebés

Ni son pequeños tiranos, ni manipuladores, ni tratan de ser más listos que los adultos. Los bebés son personas. Y como tales, sienten, padecen, aman, se quejan y lloran.

No puedo expresar en un único artículo todo lo que pienso sobre la deshumanización de la crianza de los hijos en nuestra sociedad. Así que hoy me centraré en el llanto de los bebés.

El científico francés Michel Odent dice que "Cuando un recién nacido aprende que es inútil gritar... está sufriendo su primera experiencia de sumisión." Y es que, gracias a torturas como el método Estivill (plagio español del conocido método Ferber), millones de padres dejan llorar desconsoladamente a sus hijos para que "aprendan a dormir".

Los bebés no saben hablar y, por tanto, no tienen otra forma de comunicación que el llanto. Además, los bebés de los seres humanos son de los más dependientes que existen en la naturaleza. Por tanto, parece lógico pensar que su llanto deba ser atendido por sus padres.

Pero, además, hay pocas cosas más insoportables para un adulto que el llanto de un bebé. Es por eso que cuando escuchamos llorar a un niño sentimos el impulso natural de acudir en su ayuda para socorrerlo... y que deje de llorar.

Quien no responda así al llanto de un bebé se está deshumanizando a sí mismo y defraudando a su bebé. ¿Qué imagen del mundo le estamos dando a nuestros hijos si cuando piden ayuda a quienes más les quieren, lo único que obtienen es indiferencia e insensibilidad?

Y para aquellos que postulan que los niños lloran para manipular perversamente a sus padres, les diré que los niños atendidos con tiempo y amor no suelen llorar nunca.

Desde | Contraejemplo