jueves, 10 de enero de 2008

Sobrecarga de Emociones: Entendiendo los Humores de Su Niño


Los niños preescolares crecen con brincos y limites: Físicamente, mentalmente y socialmente. De las lágrimas y las rabietas a los besos interesantes y la exuberancia incontrolable, el humor de los preescolares y sus sentimientos pueden ser confusos. Pero hay información que puede ayudar a los padres a entenderlos, tratarlos y nutrir el desarrollo emocional de su hijo.

Pequeñas Personas, Grandes Sentimientos

Ellos miden menos de cuatro pies de alto. Sus manos y sus pies son adorablemente pequeños. Usan ropas pequeñas, aman los juguetes pequeños y su amigo de peluche favorito tiene el tamaño exacto para abrazarlo.

Pero sus sentimientos son muy grandes.

Los preescolares de la edad de dos a cinco años pueden tener emociones que demandan atención, validación y resolución. Son intensos, enredantes, confusos y sorprendentemente sofisticados. Ellos producen lágrimas y entonces, súbitamente, sonrisas.

Abróchese el cinturón. Usted está a punto de caer sobre el áspero y maravilloso terreno que es la vida emocional de los preescolares.

Fusionando Sensatez Con Sentimiento


El psicólogo infantil Bruno Bettelheim cree que el desarrollo emocional empieza desde el nacimiento. No es una sorpresa que el padre trata desesperadamente de confortar a su berreante, enojado y enrojecido recién nacido. Pero antes de la edad de dos años, las emociones del niño son principalmente reactivas.

"Ellos están felices, ellos están enojados," dice el Dr. Robert Pianta, profesor asociado de educación en la University of Virginia's Curry School of Education en Charlottesville, Virginia y codirector de un estudio de largo plazo para examinar las necesidades sociales, psicológicas y académicas de lo niños pequeños.

Apoyarse en indicaciones verbales para determinar si el recién nacido es feliz o está enojado es imposible, debido a que el bebé no tiene la capacidad de usar el lenguaje hablado. Así que se requieren otros signos. "El bebé necesita señalar si se encuentra en un estado de equilibrio y placer o en un estado de desequilibrio. Eso es lo que hacen las emociones simples binarias," dice el Dr. Pianta.

De ahí la cara roja y berreante. Cierto, el llanto que no se detiene parece una garantía natural de que usted nunca dormirá bien otra vez. Pero tiene una función valiosa recordándole cambiar, alimentar o confortar a su bebé.

Conforme el niño crece, su rango de emociones y la manera en que expresa esas emociones también madura. De hecho, el desarrollo emocional del niño es mucho como el físico y mental: Una progresión cada vez más compleja de las habilidades que se complementan unas a otras.

Existen seis eventos característicos de la maduración de los niños pequeños. Los tres primeros ocurren antes de su primer cumpleaños, dirigen la experiencia del niño y su reacción al mundo. El primero es cómo el niño organiza y busca nuevas sensaciones. El segundo ocurre cuando el niño toma interés por el mundo. Usando este interés recién encontrado. El tercer paso sucede cuando el niño empieza a involucrarse en un diálogo emocional con sus padres. Él sonríe en respuesta a sus padres y sus descubrimientos, en consecuencia, esas sonrisas o llantos de protestas hacen reaccionar a sus padres.

Después de alrededor de un año, esta interacción va un paso más adelante lo cual indica el cuarto evento. El niño pequeño aprende que pequeños cantidades de sentimientos y comportamientos están conectados con un patrón más grande y complicado. Por ejemplo, el ahora sabe que sus punzadas de hambre pueden ser calmadas llevando a su madre al refrigerador y tomando una pieza de queso. Él también empieza a aprender que tanto las cosas como las personas tienen funciones en el mundo.

En el quinto evento, el niño generalmente se aproxima a los años de preescolar. Ahora puede conjurar imágenes mentales de personas y objetos que son importantes para él. Ahora ha aprendido una habilidad invaluable para sobrellevar la vida: Evocar la imagen de su madre y usarla para confortarse a sí mismo.

Finalmente, conforme pasa al sexto evento, el niño desarrolla la capacidad de "pensamiento emocional." Este es el rico y pleno resultado de ser capaz de combinar ideas y sentimiento de manera lógica. Para el tiempo en que el niño tiene cuatro años, el puede arreglar estas ideas emocionales dentro de varios patrones y conocer la diferencia entre las emociones (qué se siente amar versus lo que se siente estar enojado).

Él entiende que sus impulsos tienen consecuencias. Si él dice que te odia, él conectará la expresión triste de su cara con su rabieta. Como si él construyera una casa con ladrillos, el puede ahora construir una colección de ideas emocionales. Esto le da la habilidad de planear, anticipar y crear una vida mental interna por sí mismo. Lo más importante, él ha aprendido cuáles sentimientos son suyos y cuáles los de alguien más y el impacto y consecuencias de sus sentimientos.

Lo que empieza como un interés básico en el ambiente crece y se convierte en un deseo no sólo de interactuar con el mundo sino de recrearlo y de reexperimentarlo en su mente. Este es un proceso sofisticado que sucede de manera invisible pero inevitablemente en la medida en que su hijo crece.

Un Línea de Tiempo Emocional

Tenga en mente que cada niño es único así que lo que siga sólo será un lineamiento general. La alegría y el enojo se unen en los primeros meses de vida por medio del placer, la pena, la sorpresa y el disgusto. Para la edad de nueve meses, los bebés experimentan miedo y tristeza. Al año de edad, los niños ya han experimentado un amplio rango de emociones a lo largo del espectro emocional.

"La mayoría de lo sentimientos que el ser humano es capaz de experimentar está disponible para los preescolares," dice la doctora Paulina F. Kernberg, directora de psiquiatría para niños y adolescentes en el New York Hospital-Cornell Medical Center, West Chester Division, White Plains, Nueva York. El Dr. Pianta añade que "Tipicamente, las emociones son más complicadas conforme el niño crece. Ellos las mezclan unas con otras y las mezclan con la cognición del niño. Hay un conjunto de emociones secundarias que se presentan aproximadamente a la edad de dos años, en las cuales el niño llega a ser más autoconsciente. Eso es cuando el niño notará por primera vez emociones como la vergüenza, culpa y orgullo, lo cual se refleja en la emergente sensación de sí mismo del niño. Entonces un niño puede empezar a tener emociones acerca de cómo es el ser y el comportamiento." Un sentimiento de empatía puede empezar tan pronto como el segundo año. Y cualquiera que interactúe con un preescolar puede identificar la exuberancia y excitación que caracterizan esos años.

Un ansiedad extraña llega a su máximo durante los años en el que el niño es pequeño y entre las edades de tres y cuatro años, muchas otras son específicas o se desarrollan como miedos generales. A la edad de tres años ya es capaz de preocuparse acerca de una persona importante o una mascota y de sentirse solo en su ausencia. Para la edad de cuatro años o cinco, los sentimientos de agresión aparecen, teniéndolos ya latentes en su interior por un tiempo. Entre las edades de cuatro y seis años, una conciencia comienza a emerger, trayendo como compañero de toda la vida a la culpa. A partir de las edades de cuatro a seis años, los celos contra el padre del sexo opuesto empiezan a tener un efecto en el comportamiento. El enojo continúa, pero en vez de dirigirlo hacia afuera, este puede ser dirigido más hacia sí mismo o generado a través de conflictos con los otros.

"El rango emocional entre las edades de dos a cinco años es enorme cuando usted considera que tan lejos han llegado los niños durante ese tiempo. El inicio de esto es muy distinto de la manera en que termina," dice el Dr. James MacIntyre, profesor asociado de psiquiatría de la Albany Medical College en Albany, Nueva York y un psiquiatra de práctica privada de niños y adolescentes. "Una de las cosas más grandes que ocurren es que el niño obtiene mucho más que la sensación de quién es como persona, una persona en su propio derecho. Esto es lo que le hace dejar el estado de niño pequeño y empezar a darse cuenta de que es una persona separada de sus padres."-

Una vez que el niño se da cuenta de que él está separado de las personas de las que dependía desde el momento de nacer está destinado a engendrar sentimientos de incomodidad. Uno de los más prominentes de estos sentimientos es la ansiedad de separación. Esta aparece en una etapa temprana de la vida y es difícil que sea controlada por niños pequeños debido a que está compuesta de mitades contradictorias: La necesidad de cercanía y el deseo de independencia. Pero la ansiedad de separación es esencial en el desarrollo. Este establece la arena en la cual los limites son eventualmente sellados y negociados entre los padres y el niño. Otras emociones prominentes de la niñez tales como el enojo, la frustración, los celos o el miedo pueden surgir a partir de o estar entrelazados con la ansiedad de separación.

De hecho, todas las emociones del niño están coligadas en un tipo de disfraz caótico. ¿Es su miedo de ruidos fuertes lo que parece? o ¿está realmente relacionado con un normal e inquietante aumento de agresividad que se presenta a esa edad? ¿Es el berrinche del preescolar un resultado de su enojo hacia usted o él se siente desamparado acerca de algo que no puede controlar?

Cada seis meses de desarrollo parece traer otro giro en la saga emocional. Por ejemplo, el típico niño de tres años puede estar feliz, calmado, seguro y amigable. Cuando pasa el año, sin embargo, el mismo niño puede estar ansioso, inseguro, temeroso y determinado. Este equilibrio y desequilibrio se alterna desde la edad de 18 meses a la edad de cinco años. Sólo quiere que su hijo vuelva a ser como solía, pasan unos pocos meses y llega a ser alguien nuevo, pero no necesariamente mejor.

Las emociones pueden esconderse unas dentro de otras, tales como cuando la agresión está enmascarada como miedo o cuando la ira oculta el desamparo. Cuando estos sentimientos se conmocionan cada seis meses, ¿es de sorporenderse que los padres de niños en edad preescolar estén a menudo desconcertados?

FUENTES ADICIONALES DE INFORMACIÓN:
The American Academy of Child and Adolescent Psychiatry
Desde | http://www.aacap.org

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