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sábado, 20 de agosto de 2011

Escáneres muestran que la depresión de la madre afecta la estructura cerebral de los niños

Los hijos de madres con depresión tienen una amígdala (la parte del cerebro asociada con las respuestas emocionales) de mayor tamaño, hallaron investigadores canadienses.

El equipo utilizó escáneres de IRM para examinar los cerebros de niños de diez años de madres que habían tenido síntomas de depresión durante todas sus vidas.

Los resultados sugieren que los cerebros de los niños son sensibles a la calidad de la atención que reciben, dijeron los investigadores de la Universidad de Montreal.

Los autores del estudio señalaron que estudios anteriores hallaron cambios similares en los cerebros de niños que habían sido adoptados por familias tras ser inicialmente criados en orfanatos.

La amígdala asigna significación emocional a la información y eventos, y tiene que ver con la forma en que respondemos a los riesgos potenciales, según la información de respaldo provista en un comunicado de prensa de la universidad.

"No sabemos si el agrandamiento que observamos es el resultado de una exposición a largo plazo a una atención de menor calidad. Pero mostramos que crecer con una madre deprimida se asocia con una amígdala agrandada", señalaron en el comunicado de prensa la Dra. Sonia Lupien y colegas.

Los hallazgos, que aparecen en la edición en línea del 15 de agosto de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, sugieren firmemente "que el cerebro podría ser muy sensible al ambiente durante el desarrollo temprano, y confirman la importancia de una intervención temprana para ayudar a los niños a enfrentarse a la adversidad", apuntó Lupien.

"Iniciativas como las visitas a domicilio de enfermeras en el periodo prenatal y la infancia, y ambientes mejorados en las guarderías, podrían mitigar los efectos de la atención de los padres sobre el cerebro en desarrollo", añadió.
Desde | HealthDay News

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martes, 2 de agosto de 2011

Depresion y ansiedad infantil se relacionan con el dolor en la adultez

Los niños que experimentan abuso u otras adversidades y desarrollan trastornos de salud mental están en mayor riesgo de problemas físicos crónicos en la adultez, según un estudio reciente.

Los investigadores examinaron datos de personas de diez países incluidos en la iniciativa de encuestas de salud mental de la Organización Mundial de la Salud. El equipo observó los trastornos de ansiedad y depresión en niños y las siguientes adversidades de la infancia: abuso, negligencia, pérdida de un padre por muerte u otras causas, divorcio, abuso de sustancia en los padres, conducta criminal en los padres, violencia familiar y pobreza.

Tanto la ansiedad como la depresión en la niñez se asociaron con tres afecciones de dolor en la adultez: la osteoartritis, el dolor espinal crónico (en la espalda o el cuello) y el dolor de cabeza frecuente o intenso.

El abuso físico en la niñez se asoció con una variedad de enfermedades crónicas en la adultez, como enfermedad cardiaca, asma, diabetes, osteoartritis, dolor espinal crónico y dolor de cabeza.

Mientras mayor era el número de adversidades en la infancia, mayor era el riesgo de problemas de salud física en la adultez, hallaron los investigadores.

"Estos resultados son coherentes con la hipótesis de que las adversidades en la niñez y los trastornos mentales de inicio temprano tienen efectos independientes de espectro amplio que aumentan el riesgo de diversas afecciones físicas crónicas más adelante en la vida", concluyeron Kate M. Scott, de la Universidad de Otago en Dunedin, y colegas.

Desde | HealthDay News

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viernes, 29 de julio de 2011

Asocian los problemas de la lactancia con la depresión materna

Las madres primerizas con dificultades para iniciar la lactancia tendrían más riesgo de desarrollar depresión postparto que el resto, indicó un estudio.

Esta situación no prueba que los problemas de la lactancia causen los síntomas de depresión. Pero los investigadores aseguran que las mujeres y sus médicos deberían saber que ambos van de la mano, según publicó Obstetrics & Gynecology.

El estudio halló que de casi 2600 madres que nunca habían amamantado, menos del 8 por ciento tuvieron un resultado positivo en un test de depresión mayor a los 2 meses del parto.

Y ese riesgo fue mayor en las mujeres con dolor mamario grave o que en general "les disgustaba" la lactancia en las primeras semanas de vida del bebé.

Se desconoce si la dificultad para amamantar es la responsable, según la autora principal, Stephanie Watkins, epidemióloga de University of North Carolina, Chapel Hill.

Una limitación del estudio es que el equipo no contó con información sobre si las mujeres habían tenido depresión durante el embarazo, destacó el estudio. Podría ser que la lactancia fuera más difícil para a las mujeres que ya estaban deprimidas.

"Todo es más difícil cuando una persona está deprimida", dijo la doctora Alison Stuebe, obstetra y ginecóloga de la UNC que participó del estudio.

Por otro lado, opinó que es posible que factores hormonales influyeran en los problemas de la lactancia y la depresión. El equipo de Stuebe está desarrollando estudios para analizarlo.

Lo importante, según los expertos, es que los problemas para iniciar la lactancia podrían actuar como una señal de alarma de la depresión postparto en algunas mujeres.

Watkins y Stuebe sugirieron que las madres primerizas deberían hablar con el médico sobre cualquier problema para iniciar la lactancia. Y éstos deberían analizar la posibilidad de evaluarlas para detectar la depresión postparto.

El American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) asegura que no existen pruebas suficientes como para respaldar la pesquisa rutinaria de ese trastorno en las madres primerizas. El temor principal es el exceso diagnóstico y los tratamientos cuando no se necesitan.

Por otro lado, ACOG sostiene que el control para detectar la depresión puede ayudar a las madres primerizas y a sus familias, por lo que "debería considerarse". Según Stuebe, "el estudio sugiere que los problemas para iniciar la lactancia "serían un factor de riesgo".

Los resultados surgen de 2586 mujeres estadounidenses que habían participado en un estudio sobre prácticas de lactancia. Todas habían amamantado a sus bebés y respondieron cuestionarios sobre la experiencia en las primeras semanas.

Cuando los bebés tenían 2 meses de edad, les realizaron controles para determinar si tenían depresión.

En general, las mujeres con depresión eran más propensas a haber sentido dolor grave en las primeras semanas de la lactancia. El 35 por ciento dijo que había sentido dolor en la primera semana, comparado con el 22 por ciento del grupo sin depresión.

Tras considerar otros factores (edad, educación y etnia), el dolor mamario estuvo asociado con el doble de posibilidad de desarrollar depresión postparto.

Las mujeres a las que les "disgustó" la lactancia en la primera semana de vida del bebé eran un 42 por ciento más propensas a tener depresión postparto que el grupo al que le gustó la experiencia.

Nada de eso, enfatizó Stuebe, significa que las mujeres a las que no les gusta amamantar estén destinadas a tener depresión. Pero dijo que las mujeres y los médicos deberían saber que son dos factores que "están relacionados" y que algunas madres que sienten que la lactancia es dolorosa o muy difícil podrían estar deprimidas.

Según ACOG, la depresión postparto leve, que se manifiesta con síntomas como ansiedad, tristeza o irritabilidad los días posteriores al parto, es muy común.

En cambio, la verdadera depresión postparto no es tan frecuente y afecta al 10 por ciento de las nuevas madres, con síntomas como tristeza profunda, ansiedad o desaliento que no mejoran a la semana del parto e interfieren con las actividades cotidianas.

El tratamiento incluye antidepresivos, que en general se consideran seguros durante la lactancia, aunque ACOG asegura que los grupos de apoyo y otras opciones no farmacológicas también dan buen resultado.

Desde | Reuters Health
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viernes, 24 de junio de 2011

Trastornos alimentarios podrían aumentar el riesgo de depresión en el embarazo

Una de cada diez mujeres sufre de depresión en el embarazo o poco después de dar a luz, y las que han tenido un trastorno alimentario o han sufrido abuso físico o sexual son más propensas a desarrollar la afección, según un estudio reciente.

Esto significa que evaluar los problemas de salud mental debe convertirse en parte rutinaria de la atención prenatal, concluyeron investigadores de la Facultad de medicina de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.

"El embarazo y el periodo postparto son momentos muy vulnerables para la mujer", y un momento ideal para una intervención, apuntó en un comunicado de prensa de la universidad la autora líder del estudio, la Dra. Samantha Meltzer-Brody, del Programa de Psiquiatría Perinatal de la UNC.

Los drásticos cambios en la forma del cuerpo de la mujer, además de su peso y niveles hormonales durante una importante transición vital, pueden ser especialmente difíciles para aquellas que tienen antecedentes de problemas psiquiátricos, añadió.

En el estudio, que aparece en la edición de junio de la revista Journal of Women's Health, los investigadores encuestaron a 158 mujeres embarazadas y después del parto que recibían tratamiento para la depresión. Encontraron que un tercio de las mujeres reportaban antecedentes de trastornos alimentarios, tales como atracones, bulimia y anorexia. Muchas también tenían un historial de abuso físico o sexual.

Los investigadores concluyeron que esos factores de salud mental podrían aumentar el riesgo de una mujer de depresión durante el embarazo o justo después del parto. También señalaron que los hallazgos podrían ayudar a los médicos a identificar a las pacientes en alto riesgo, y administrarles tratamiento antes de que la depresión relacionada con el embarazo cause daño a las mujeres, a sus hijos y/o a otros miembros de la familia.

"La evaluación de los proveedores obstétricos es realmente importante porque pueden derivar a las pacientes al tratamiento adecuado", comentó Meltzer-Brody. "Y eso puede evitar problemas duraderos para madre y bebé".

Las consecuencias a largo plazo de la depresión relacionada con el embarazo pueden ser significativas. Los hijos de madres deprimidas son más propensos a desarrollar problemas de salud mental, advirtieron los autores del estudio. Además, cuando una madre sufre de un trastorno alimentario, sus hijos también pueden estar en riesgo de desarrollar uno.

"El mensaje que debemos publicar es que estas cosas son increíblemente comunes y debe haber evaluación de rutina", enfatizó Meltzer-Brody. "[El embarazo] es un momento en que las personas están realmente motivadas para hacer cambios y obtener tratamiento, porque pueden haber consecuencias graves respecto a cómo le va a la mujer y a sus hijos".

Se calcula que en EE. UU. entre seis y ocho por ciento de las mujeres han sufrido de un trastorno alimentario, y que 25 por ciento han experimentado abuso físico o sexual.

Desde | HealthDay News / www.HolaDoctor.com

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viernes, 17 de junio de 2011

Guarderías ayudan a hijos de madres deprimidas

Los niños pequeños cuyas madres sufren de depresión están en mayor riesgo de problemas conductuales, pero un estudio reciente muestra que las guarderías podrían ayudar a reducir el riesgo.

El efecto se observó incluso en niños que iban a guarderías tan poco como tres horas por semana, afirmaron los investigadores australianos.

Sin embargo, el beneficio solo se observó con las guarderías formales, no con el cuidado informal, como dejar al niño con un pariente durante el día, según un estudio que aparece en la edición de julio de la revista Pediatrics.

"Es una buena noticia", afirmó el Dr. Pete Richel, jefe de pediatría del Hospital de Westchester del Norte en Mt. Kisco, Nueva York. "Las madres tienen un trabajo increíble. Cualquier descanso de esa atención constante resulta muy valiosa", afirmó Richel, quien no participó en el estudio.

Hace mucho que se reconoce que la depresión materna, que es bastante común entre las nuevas madres, es un factor de riesgo de problemas conductuales en niños de hasta cinco años de edad.

En el nuevo estudio, liderado por la Dra. Lynne Giles de la Universidad de Adelaida, casi 450 madres fueron evaluadas por depresión. También respondieron a preguntas sobre la salud de sus hijos, y el número de horas que el niño pasaba en la guardería.

Los hijos de las madres que sufrían de depresión recurrente (pero no de depresión ocasional) cuando los niños tenían dos y tres años y medio tenían un mayor riesgo de problemas conductuales.

Pero las madres con depresión recurrente que aprovechaban las guarderías incluso medio día por semana observaron una reducción en el riesgo de problemas de sus hijos.

Es probable que aquí la calidad sea un tema, apuntó Myrna Weissman, otra experta y profesora de psiquiatría y epidemiología de la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York.

"El estudio observó un programa estructurado de guardería, así que creo que es una cuestión de la calidad de la guardería", apuntó. "Que una guardería de calidad pueda tener un impacto tan positivo resulta promisorio".

Por otro lado, Richel añadió que "la guardería de los bebés no tiene que ser un preescolar que tenga como meta que estén en Harvard para los 18. Los niños son niños, y necesitan jugar y recibir cariño. Esto provee una pausa para que mamá se relaje, se tranquilice y no esté a cargo".

Los hallazgos también son un argumento para la evaluación repetida de la depresión en las madres nuevas, señalaron los autores, de la Universidad de Adelaida en esa ciudad del sur de Australia.

Pero el estudio tuvo algunas limitaciones, apuntaron otros expertos.

Por ejemplo, no discutió el tema del gasto de las guarderías, que según apuntó Richel puede ser "bastante costoso".

Tampoco incluyó a madres solteras, que son las que menos recursos tienen, señaló Weissman.

Desde | HealthDay News/HolaDoctor

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lunes, 23 de mayo de 2011

Depresion postparto: mas comun en victimas de abusos

Las mujeres hispanas que sufren violencia doméstica durante o poco antes del embarazo tienen un riesgo cinco veces mayor de presentar depresión postparto, dicen investigadores de EE.UU.

Los hallazgos sugieren que la violencia infligida por la pareja es un indicativo más fuerte de la depresión postparto que la depresión prenatal, que es generalmente considerada como el factor de riesgo más importante.

El estudio de 210 mujeres hispanas mayores de 18 años en Los Angeles encontró que las mujeres que habían sufrido violencia doméstica durante el embarazo o dentro de los 12 meses previos al embarazo fueron 5.4 veces más propensas a sufrir depresión postparto que aquellas que no habían sufrido abusos recientes.

Los investigadores también encontraron que las mujeres que experimentaron depresión prenatal fueron 3.5 veces más propensas a tener depresión postparto en comparación con aquellas que no experimentaron depresión prenatal.

Estos hallazgos indican que las mujeres embarazadas deben ser evaluadas en cuanto a depresión prenatal y violencia doméstica, dijeron los investigadores de la Universidad de California, El Centro de Cultura de Los Angeles, Disparidades de Salud Mental y Trauma.

Desde | HealthDay News/HolaDoctor

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martes, 26 de abril de 2011

La fototerapia alivia la depresión en el embarazo

La fototerapia mejoraría los síntomas depresivos en las embarazadas, según sugiere un estudio sobre 27 mujeres realizado en Suiza.

Aunque el estudio es pequeño, los resultados son promisorios para los médicos que rechazaban el uso de antidepresivos que podrían dañar al feto.

Por otro lado, está el temor a que la depresión sin tratar cause complicaciones en el parto, apuntó C. Neill Epperson, a cargo del Centro Penn para el Bienestar Femenino, de Filadelfia, y que no participó del estudio.

Una de cada 10 embarazadas está deprimida, indican los autores en Journal of Clinical Psychiatry, y eso la pone en riesgo de tener un bebé prematuro o con bajo peso al nacer.

La fototerapia es efectiva en personas con trastorno afectivo estacional que se deprimen en invierno, pero también lo sería en personas depresivas en general.

Para comprobar si eso se extendería a las embarazadas, el equipo de Anna Wirz-Justice, del Hospital Universitario de Basilea, en Suiza, les administró al azar a 46 mujeres con depresión tratamiento con luz fluorescente brillante o luz roja sin efectos terapéuticos (placebo).

Las mujeres se sentaron bajo la luz durante una hora por día, luego de despertarse. El estudio duró cinco semanas, durante las que los autores evaluaron el estado de las participantes.

Diecinueve participantes abandonaron el tratamiento durante la investigación o se las excluyó del análisis final porque comenzaron a tomar antidepresivos, lo que redujo el grupo de estudio a 27 mujeres.

A las cinco semanas, los síntomas habían disminuido un 50 por ciento en 13 de 16 participantes tratadas con fototerapia y 11 ya no tenían depresión, a diferencia de 11 y cuatro mujeres, respectivamente, del grupo de control.

La fototerapia no tuvo efectos adversos. "Es como salir a caminar una hora por día", dijo Wirz-Justice, pero sin los riesgos de la luz ultravioleta (UV). La experta opinó que el tratamiento podría usarse durante todo el embarazo y después del parto, un período en el que la depresión es muy común.

Según Wirz-Justice, la respuesta a la fototerapia fue tan buena como a los antidepresivos porque la luz actúa en las mismas vías cerebrales que los fármacos.

Para Epperson, la fototerapia y otros tratamientos no farmacológicos "tienen sus complicaciones (...) Hay que tener mucha motivación para hacer fototerapia".

De todos modos, "los médicos se sentirán mucho mejor al utilizar estrategias (no farmacológicas) que puedan ayudar a sus pacientes. Y, por cierto, la fototerapia es una opción muy razonable", añadió.

Desde | Reuters Health

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lunes, 25 de abril de 2011

El invierno causaría más depresión posparto

Las mujeres que tienen a sus bebés en otoño o invierno serían más propensas a desarrollar depresión posparto que las que dan a luz en primavera.

El equipo de la doctora Sara Sylven, de la Universidad de Uppsala en Suecia, asegura que la variación estacional en el nivel de luz diurna altera las vías químicas cerebrales de la depresión.

A diferencia de la mayoría de los países, Suecia tiene una mayor diferencia de la cantidad de luz diurna en el invierno y el verano. Por eso, el efecto estacional en la depresión posparto sería más evidente en ese país.

Aun así, Sylven opinó que hay que controlar los síntomas de depresión en todas las mujeres que tienen un bebé en los meses más fríos y oscuros.

Jennifer Jewell, experta en esta cuestión de la University of Colorado en Denver, dijo: "Existe mucha confusión al respecto, lo que indica que deberíamos saber más sobre lo que estamos tratando de descifrar".

El equipo de Sylven estudió a más de 2.000 mujeres que habían tenido un bebé en su centro en un año. A los cinco días, las seis semanas y los seis meses después del parto, ellas respondieron cuestionarios sobre síntomas de depresión y otros factores médicos y del estilo de vida.

Entre seis y 15 de cada 100 madres informaron síntomas de depresión posparto, según el tiempo transcurrido desde el nacimiento y la estación en la que había ocurrido.

Tras considerar varios factores que podrían generar estrés materno, el equipo halló que las mujeres que habían tenido un bebé entre octubre y diciembre eran dos veces más propensas a tener síntomas de depresión posparto que las que lo habían hecho entre abril y junio.

El estudio, publicado en American Journal of Obstetrics & Gynecology, no prueba que tener un bebé en otoño o invierno cause depresión posparto, una relación que aún no se puede explicar.

"Creemos que algunas hormonas podrían variar durante el año", dijo Sylven, quien explicó que en el invierno en Suecia hay poca luz diurna, por lo que también podría influir la falta de vitamina D.

Jewell dudó si los resultados podrían aplicarse a las mujeres que viven en países más próximos al ecuador y con variaciones estacionales no tan drásticas en la cantidad de luz diurna. Para comprobar la universalidad de esta relación, deberían combinarse datos de mujeres de distintos países.

Desde | Reuters Health

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martes, 15 de marzo de 2011

Papás deprimidos son más propensos a dar azotes o a ser más descuidados con sus hijos

Una investigación halla que los padres que están tristes también leen menos a sus hijos en comparación con otros.
Una investigación reciente sugiere que los padres deprimidos son más propensos a ser más descuidados con sus hijos y a usar el castigo físico, aunque los niños sean pequeños y todavía gateen.

Un estudio en el que participaron padres de niños de un año de edad encontró que eran más propensos a pegar y menos propensos a leer a sus hijos que los padres que estaban mentalmente sanos.

"Los síntomas depresivos en los padres podrían afectar negativamente la forma en que interactúan con sus hijos", apuntó el Dr. R. Neal Davis, pediatra de Intermountain Healthcare, en Murray, Utah.

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Para el estudio, publicado en línea el 14 de marzo en la revista Pediatrics, Davis y colegas evaluaron los datos suministrados por 1,746 padres de niños de un año de edad que participaron en el estudio Familias Frágiles y Bienestar del Niño. Este estudio de largo plazo da seguimiento a cerca de 5,000 niños que nacieron en las grandes ciudades de EE. UU. entre 1998 y 2000.

En general, el siete por ciento de los padres había tenido un episodio depresivo durante el año anterior, que es algo normal en la población general, destacó Davis, que realizó el análisis mientras llevaba a cabo investigación en pediatría en la Universidad de Michigan en Ann Arbor.

A los padres, que vivían con sus hijos todo o casi la mayor parte del tiempo, se les preguntó por cuatro comportamientos tanto positivos como negativos.

Los investigadores encontraron que los padres deprimidos eran casi cuatro veces más propensos a informar que habían azotado a su hijo en el último mes, ya que el 41 por ciento de los padres deprimidos y el 13 por ciento de los padres no deprimidos lo hacían.

Los padres deprimidos también tenían menos de la mitad de probabilidades de leer cuentos a sus hijos tres o más veces a la semana en comparación con los padres no deprimidos.

No hubo diferencias en cuanto a los informes de padres que jugaban o cantaban a sus hijos, independientemente de que estuvieran deprimidos o no.

Davis subraya que el estudio encontró una relación, aunque no de causa y efecto, entre la depresión y la conducta paterna. La irritabilidad acompaña a menudo a la depresión, lo que podría explicar la mayor incidencia de azotes, señaló.

La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) se opone a pegar al niño por cualquier razón, ya que los azotes pueden llevar a la agitación y al aumento de la agresividad en niños preescolares y escolares.

La AAP exhorta a los padres a recurrir al método de tiempo fuera (time-outs) o de otros métodos de disciplina y advierte que los azotes en los niños menores de 18 meses de edad aumentan el riesgo de lesionarlos. También advierte de que en los niños mayores, los azotes frecuentes se relacionan con un mayor riesgo de violencia.

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Por otra parte, Davis explicó que un niño de un año "no está en una fase de desarrollo apta para conectar los puntos, por lo que no puede relacionar un azote con cualquier comportamiento que haya tenido", apuntó.

La investigación fue financiada por una subvención del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver.

La trascendencia de la depresión en los nuevos papás ha acaparado la atención en los últimos años, a medida que los expertos reconocen que la salud mental del papá puede afectar el desarrollo y el bienestar del niño. La incidencia de la depresión parental parece ser más elevada durante el primer año de crianza de los hijos, apunta el estudio.

El conocimiento de la depresión paterna está en estos momentos más o menos al mismo nivel que la depresión materna hace 15 años, señaló el doctor Craig Garfield, coautor de un comentario sobre el estudio en la misma edición de la revista.

"Hay muy buenos datos en EE.UU. y a nivel mundial de que entre el 5 y el 10 por ciento de los papás tendrán depresión", agregó Garfield, profesor asistente de pediatría de la Facultad de medicina Feinberg de la Universidad de Northwestern y profesor asistente de pediatría en HealthSystem de la Universidad Northshore en Evanston, Illinois.

Tanto él como sus colegas esperan que más pediatras aborden la posibilidad de la depresión durante las consultas de niño sano, a la que los papás asisten cada vez más. (El 77 por ciento de los papás estudiados informó haber hablado con el médico de su hijo el año anterior). Durante esas visitas, Garfield habla tanto con las madres como con los padres para que estén alerta ante la posibilidad de que uno de ellos se deprima.

Los síntomas de la depresión varían, pero pueden incluir tristeza profunda, pérdida o aumento de peso, dificultad para concentrarse, fatiga e insomnio frecuente, menor deseo sexual, irritabilidad crónica y frustración, sentimientos de culpa o inutilidad y pérdida de interés en actividades que antes se disfrutaban. Otros posibles síntomas incluyen pensamientos sobre la muerte o problemas físicos sin explicación, tales como dolor de cabeza o de espalda.

Si los síntomas persisten durante más de dos semanas, Garfield anima a los padres a buscar ayuda médica.

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martes, 18 de enero de 2011

Relacionan la 'adicción' a los videojuegos con la depresión y la ansiedad en niños

La adicción a los videojuegos entre niños y adolescentes podría llevar al desarrollo de trastornos psicológicos como la depresión, afirman investigadores.

El nuevo estudio encontró que los niños que son más propensos a volverse adictos a los videojuegos (lo que los investigadores llaman jugar videojuegos "patológicamente") son los que pasan mucho tiempo jugándolos, tienen problemas para encajar con otros niños y son más impulsivos que los niños no adictos. En cuanto se vuelven adictos a los videojuegos, los niños son más propensos a deprimirse, a sufrir ansiedad u otras fobias sociales. No sorprende, entonces, que los niños adictos a los videojuegos experimentaron un descenso en su rendimiento escolar.

"A partir de otros estudios sabíamos que la adicción a los videojuegos se parece a otras adicciones. Pero lo que no estaba claro es qué sucedía luego. Los juegos podrían ser un problema secundario. Tal vez los niños que son socialmente torpes, a quienes no les va bien en la escuela, se deprimen y entonces se refugian en los videojuegos. En realidad no sabíamos si los juegos eran importantes en sí, o qué ponía a los niños en riesgo de adicción", apuntó Douglas A. Gentile, profesor asociado de psicología de la Universidad Estatal de Utah en Ames.

El estudio no sólo reveló los factores de riesgo del juego patológico, "la sorpresa real vino de observar los resultados, porque habíamos supuesto que la depresión podía ser el problema real", explicó Gentile. "Pero encontramos que en los niños que comenzaban a jugar patológicamente, la depresión y la ansiedad empeoraban. Y cuando dejaban de jugar, la depresión se iba. Tal vez estos trastornos [coexistan], pero los juegos parecen empeorar el problema".

El estudio incluyó a 3,034 niños y adolescentes de Singapur. 743 estaban en tercer curso, 711 en cuarto, 916 en séptimo y 664 en octavo. Los niños provenían de seis escuelas primarias y seis secundarias. A cinco de las escuelas participantes sólo asistían chicos. Casi 2,200 de los participantes del estudio eran de sexo masculino.

Los niños, aunque no sus padres ni profesores, fueron encuestados anualmente de 2007 a 2009.

El 83 por ciento de los voluntarios del estudio reportaron jugar videojuegos a veces, y otro diez por ciento dijo que habían jugado videojuegos antes. El tiempo promedio que pasaban jugando videojuegos era de 20.5 a 22.5 horas por semana.

Pero Gentile señaló que "jugar muchos videojuegos no es lo mismo que ser adicto. Algunos niños pueden jugar mucho sin que tenga un efecto sobre sus vidas. Podría ser adicción cuando se observan otras áreas de la vida del niño en que sufre. Los padres podrían notar que un niño no tiene los mismos amigos ya, o que juega videojuegos en su habitación todo el tiempo. O tal vez el rendimiento escolar sufra", comentó.

En el estudio, alrededor de nueve por ciento de los niños encuestados calificaban como jugadores patológicos de videojuegos, y Gentile señaló que esa cifra es bastante coherente con el índice de juego patológico de la población de EE. UU.

Jugar videojuegos más de treinta horas por semana, la falta de competencia social, empatía inferior al promedio y una mayor impulsividad contribuían a la adicción, encontraron los investigadores.

Gentile apuntó que los investigadores no están seguros de cómo los juegos contribuyen a la depresión, la ansiedad y otras fobias sociales, pero en este estudio "jugar precede a la depresión. No sabemos si en realidad es causal, pero jugar tiene un efecto propio, y no se puede simplemente ignorar el juego y tratar la depresión", apuntó.

Aunque jugar videojuegos patológicamente parece compartir varias características con otras conductas de adicción, como las apuestas patológicas, los investigadores señalaron que las "apuestas patológicas" aún no se han establecido como trastorno psicológico.

"Participar mucho en videojuegos puede hacerse adictivo, y los padres deben ser cautos sobre cuántas horas juegan los niños", aconsejó el Dr. Richard Gallagher, director del Instituto de la Crianza del Centro de Estudios Infantiles de la Universidad de Nueva York, en esa ciudad.

"En este estudio, parece que los niños que jugaban menos de 19 horas por semana no lo hacían de forma patológica, así que no más de dos horas al día", sugirió.

Pero Gallagher también enfatizó que el tiempo que pasan jugando es menos importante que el efecto de los juegos sobre el niño. "Si los juegos los atraen tanto que no participan en otras cosas, o hablan sobre los juegos y nada más, tal vez haya un problema", comentó.

Tanto Gallagher como Gentile dijeron que el hallazgo de que los videojuegos pueden conducir a un peor rendimiento escolar probablemente se deba al tiempo que consumen. "Jugar se toma un tiempo que podría pasarse en actividades con un beneficio educativo", dijo Gentile.

Gentile también recomienda no más de dos horas de "tiempo de pantalla" al día, lo que concuerda con las directrices de la Academia Estadounidense de Pediatría. Y el tiempo frente a pantalla incluye la televisión, la computadora, los videojuegos e incluso los últimos reproductores de música y teléfonos electrónicos que tienen funciones parecidas a las computadoras.

Desde | HealthDay News/HolaDoctor

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viernes, 22 de octubre de 2010

Aceite de pescado no previene la depresion postparto

Las cápsulas de aceite de pescado son una forma económica de ingerir ácidos grasos omega 3, pero no previenen la depresión posparto.

Tampoco mejoran el desarrollo mental de los bebés, según afirma un equipo de Australia que probó el efecto del uso diario de esos suplementos durante la segunda mitad del embarazo, el período en el que se desarrolla el cerebro fetal.

El equipo les administró a más de 2.000 mujeres una dosis de aceite vegetal o de de pescado con ácido docosahexaenoico (ADH), que podría mejorar los resultados del embarazo según estudios previos.

"Antes de generalizar el uso del ADH en el embarazo, es importante conocer no sólo si eso tiene algún beneficio, sino también si tiene algún riesgo para la madre o el bebé", escribe en Journal of the American Medical Association el equipo de María Makrides, del Hospital de Mujeres y Niños de Adelaida del Norte, en Australia.

Pero los autores habrían llegado demasiado tarde. Hallaron que un tercio de las mujeres estudiadas ya tomaba suplementos de aceite de pescado, según el consejo médico.

La buena noticia fue que el único efecto adverso identificado fue la eliminación de gases, que fue dos veces más común con el aceite de pescado que con el aceite vegetal.

Pero la mala noticia fue que el aceite de pescado no logró mejorar el ánimo de las mujeres después del parto; el 10 por ciento de las participantes de ambos grupos dijo que sentía niveles altos de síntomas depresivos.

Es más: cuando los psicólogos evaluaron a los bebés a los 18 meses de edad no hallaron diferencias en el desarrollo del lenguaje y la comprensión ni en las evaluaciones cognitivas como la exploración de objetos y la formación de conceptos.

"No hallamos beneficios sólidos ni convincentes de los suplementos de aceite de pescado", dijo la doctora Emily Oken, que estudia la nutrición durante el embarazo en la Escuela de Medicina de Harvard, en Boston, y escribió un editorial sobre los resultados.

Pero la experta agregó que el estudio no descarta que algunas mujeres, como aquellas con riesgo alto de desarrollar depresión, se puedan beneficiar con el uso de esos suplementos.

"Las recomendaciones son que las embarazadas consuman 200 mg de ADH por día", dijo Oken, que no participó del estudio ni tiene afiliación con los fabricantes de estos suplementos.

El pescado, agregó, es una fuente de ADH de mejor calidad que las cápsulas porque contiene otros nutrientes beneficiosos. Quizás, dijo, eso explica por qué varios estudios observacionales hallaron mejores resultados en las embarazadas que consumían gran cantidad de alimentos de origen marino.

Los pescados ricos en ADH incluyen al salmón, la trucha, la sardina y el arenque. Oken indicó que una porción por semana es suficiente, pero recomendó que las embarazadas eviten los pescados grandes que contienen gran cantidad de mercurio, como el pez espada, el tiburón, el blanquillo y el peto.

Desde | Reuters Health

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lunes, 20 de septiembre de 2010

La depresión postparto podría estar relacionada con el cerebro, no las hormonas

# Un grupo de científicos analizó los cerebros de varias mujeres.
# Las madres deprimidas presentaban menor actividad en la corteza prefrontal dorsomedial, que está relacionada con las emociones.
La depresión postparto podría no ser una cuestión de hormonas sino de cerebro, sugiere un estudio realizado por científicos de la Universidad de Pittsburg, en Estados Unidos.

Los investigadores analizaron los cerebros de 14 mujeres con depresión postparto y los cerebros de 16 mujeres que no habían padecido este trastorno tras dar a luz. Para los análisis utilizaron la tecnología de imagen por resonancia magnética funcional (fMRI), que permite captar imágenes de diversas áreas del cerebro.

Posteriormente, la comparación de las imágenes tomadas reveló que los cerebros de las mujeres con depresión postparto procesaban las emociones negativas (mostradas a través de fotografías de rostros tristes o furiosos) de manera diferente a los de las mujeres sin depresión.

En concreto, las madres deprimidas presentaron una actividad menor en la corteza prefrontal dorsomedial, relacionada con la identificación de señales emocionales y con las respuestas emocionales, que las mujeres no deprimidas.

Según los científicos, estos resultados sugieren que el embarazo y el parto podrían no ser la única causa de la depresión de las madres recientes. Futuras investigaciones deberán revelar si el déficit de actividad cerebral constatado puede hacer que algunas mujeres sean más propicias a sufrir este tipo de trastorno.

Desde | 20 minutos

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jueves, 9 de septiembre de 2010

Padres jóvenes podrían ser especialmente propensos a la depresión

Muchos padres experimentan depresión durante los primeros doce años de las vidas de sus hijos y el riesgo es mayor durante el primer año tras el nacimiento, según un estudio reciente.

Investigadores del Reino Unido examinaron datos de 86,957 familias atendidas en clínicas de atención primaria entre 1993 y 2007 para identificar a los padres que sufrían de depresión. Encontraron que más de un tercio de las madres y alrededor de un quinto de los padres habían sufrido un episodio de depresión entre el nacimiento de sus hijos y su cumpleaños número doce. 19,286 madres habían tenido un total de 25,176 episodios de depresión, y 8,012 padres habían tenido un total de 9,683 episodios de depresión.

En general, los índices de depresión fueron de 7.53 por 100 madres y 2.69 por 100 padres por año. Pero los índices durante el primer año tras el nacimiento de un niño fueron de 13.93 por 100 madres y 3.56 por 100 padres.

"Estos altos índices de depresión en el periodo postparto no son sorprendentes, dado el estrés potencial asociado con el nacimiento de un bebé, [por ejemplo] falta de sueño en los padres, las demandas para los padres y el cambio en sus responsabilidades, y la presión que esto podría colocar sobre la relación de pareja", escribieron Shreya Dave, del Consejo de Investigación Médica de Londres, y colegas.

Era más probable que la depresión se presentara en padres con antecedentes de depresión, en los que tenían entre 15 y 24 años de edad cuando su hijo nació, y entre los que tenían más privación social, según el informe, que aparece en línea el 6 de septiembre como adelanto de la publicación en la edición impresa de noviembre de la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine.

"Hay una relación bien establecida entre la depresión y la privación social y económica, en la población general y en los padres. Este hallazgo podría reflejar los estreses de la pobreza, el desempleo, un empleo de bajo grado y un menor respaldo social entre personas de estatus socioeconómico más bajo", concluyeron los investigadores.

Además, "los padres más jóvenes podrían estar menos preparados para la paternidad, y tener más embarazos no planificados, así como ser menos capaces de manejar los estreses de la paternidad, en comparación con los padres de más edad", escribieron Dave y colegas.

Desde | HealthDay News/HolaDoctor

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jueves, 26 de agosto de 2010

Depresion en el embarazo influye dramaticamente en el bebe

La depresión clínica y la ansiedad durante el periodo de gestación pueden provocar el nacimiento de niños más pequeños y de más bajo que peso con mayores probabilidades de fallecer durante su infancia, según afirman los resultados de un estudio realizado por el Instituto Karolinska de Suecia, en colaboración con el Comité para el Progreso Rural de Bangladesh (BRAC, por sus siglas en inglés).

La investigación, publicada en la revista 'BMC Public Health', se ha centrado en el seguimiento, hasta ocho meses después del alumbramiento, de 720 mujeres procedentes de dos zonas rurales de Bangladesh que, como factor común, recibieron asistencia especializada durante el primer trimestre de su embarazo debido a síntomas de depresión y ansiedad pre-parto.

De este modo, los investigadores comprobaron que los problemas de salud mental de las madres son un factor primario que contribuye a elevar el riesgo de mortalidad infantil y empeorar la salud de los niños, con independencia de la situación de pobreza, malnutrición o estatus económico de la familia.

Según explica el investigador principal del estudio, Hashima E-Nasreen, "el 18 por ciento de las mujeres estudiadas fue diagnosticada por depresión y el 25 por ciento tuvo ansiedad durante la gestación; todas ellas se mostraron mucho más propensas a dar a luz a bebés de pequeño tamaño y bajo peso".

"Este es un problema preocupante si se tiene en cuenta que el bajo peso al nacer está fuertemente asociado con un incremento de la mortalidad infantil, que además puede derivar en una perpetuación del ciclo de problemas de salud mental de la madre", comenta este experto del BRAC.

El peso del 81 por ciento de los niños fue registrado dentro de sus primeras 48 horas de vida acompañado de los datos socioeconómicos, antropométricos, reproductivos, obstétricos y sociales de sus madres. Según los autores, la importancia de los resultados radica en que son los primeros realizados con mujeres no procedentes de países occidentales.

Desde | Europa press

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lunes, 10 de mayo de 2010

La depresión postparto prolongada no afecta el crecimiento infantil

Los hijos de mujeres con depresión postparto prolongada no tendrían problemas con el crecimiento y el peso, según un nuevo estudio.

En teoría, la depresión materna, especialmente si es prolongada, puede alterar el crecimiento de los bebés y de los niños pequeños. No sólo puede generar dificultades en el amamantamiento sino que, en estadios más avanzados, puede hacer que las madres no controlen si sus hijos comen sano.

Un equipo de Brasil estudió a casi 3.800 niños y a sus madres durante los primeros cuatro años de vida de los niños. El 30 por ciento de las madres sufrieron depresión postparto en algún momento, incluido un 5 por ciento que tuvieron síntomas durante todo el estudio.

Al principio, los hijos de las mujeres con depresión prolongada parecían tener más riesgo de no ganar altura -eran más bajos que lo indicado para la edad- y de tener bajo peso.

El 6 por ciento de los hijos de madres depresivas tuvieron un crecimiento atrofiado, a diferencia del 3 por ciento de los hijos de mujeres sin depresión después del parto. El bajo peso en esos dos grupos de niños afectó al 4 y al 1 por ciento, respectivamente.

De todos modos, al considerar factores como el ingreso familiar y la educación materna, la depresión postparto no siguió asociada con el crecimiento infantil. El equipo de la doctora Ina S. Santos, de la Universidad Federal de Pelotas, publicó los resultados en Journal of Pediatrics.

Según los autores, los resultados sugieren que, si bien el retraso del crecimiento fue más común en los hijos de mujeres con depresión crónica, el origen del problema es otro.

De todos modos, señalaron que eso no sería una verdad universal.

Estudios previos en India y Pakistán, por ejemplo, habían asociado la depresión materna con la alteración del crecimiento infantil.

Es posible, escribió el equipo, que en algunos países donde las mujeres "enfrentan grandes adversidades y tienen menos poder de decisión y autonomía", la depresión impida que una madre supervise la alimentación de su hijo.

Los resultados destacan también cuán frecuente es la depresión postparto: el 30 por ciento de las madres del estudio tuvieron depresión en algún momento de los primeros cuatro años de sus hijos.

Esa prevalencia tan alta, aseguró el equipo, sugiere que "los trabajadores de la salud tienen que estar preparados para controlar y reconocer la depresión materna para tratarla adecuadamente".

Desde | Reuters Health

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sábado, 10 de abril de 2010

"No tenía ningún sentimiento hacia mi hijo", confiesa Gwyneth Paltrow

Gwyneth Paltrow ha explicado los problemas psicológicos que atravesó tras el nacimiento de Moses, su segundo hijo con Chris Martin. La actriz asegura que no tenía "ningún sentimiento maternal" hacia el pequeño, lo que la llevó a sufrir una depresión posparto que afortunadamente pudo superar gracias a la ayuda de su marido, Chris Martin.

El nacimiento de Moses, el segundo hijo de Gwyneth Paltrow y Chris Martin, fue lógicamente una alegría para sus padres, aunque la actriz de 'Shakespeare in love' ha reconocido que en un principio sufrió un bajón anímico que le impidió hacerse cargo del pequeño apropiadamente.

"Por mi cabeza no pasaba la idea de hacerle daño, gracias a Dios, pero no podía conectar con él, y cuando miro fotos de él cuando tenía tres meses, todavía no puedo recordar nada de aquellos tiempos", ha admitido Gwyneth, según informa 'Contact Music'.

Y es que pese a que cumplía sus funciones básicas como madre, no era capaz de sentirse unida a su hijo recién nacido: "Cuando estaba peor era como un robot. No sentía nada. No tenía ningún sentimiento maternal hacia él, era horrible".

Por suerte, su marido se dio cuenta de lo que ocurría y fue quien la ayudó a superar el bache: "El problema es que yo nunca reconocí que algo iba mal. Yo simplemente seguía actuando como si todo fuera normal, me sentía loca. Fue Chris, en realidad, quien planteó el tema de que algo estaba mal".

Una vez que la situación se aclaró y el peso del problema se repartió entre los dos, la actriz pudo luchar por salir de la situación y se replanteó retomar su carrera como actriz: "Fue un gran alivio que Chris se diera cuenta porque así me confirmó que no era yo la única (que vivía el problema)".

Desde | ABC

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miércoles, 24 de febrero de 2010

Prueban acupuntura para aliviar la depresion postparto

Las mujeres que experimentan depresión durante el embarazo podrían tener otra opción de tratamiento, sugiere una investigación reciente.

El estudio encontró que las mujeres tratadas con acupuntura específica para la depresión tenían una tasa de respuesta de 63 por ciento, frente a una tasa de respuesta de 44 por ciento en las mujeres tratadas con acupuntura de control o masaje.

"Evaluamos la acupuntura como tratamiento independiente, y los resultados son muy positivos", afirmó la autora del estudio Rachel Manber, profesora del Centro de Medicina del Sueño de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford en Redwood City, California. Pero añadió que, dado que este es el primer estudio de su tipo, y el protocolo de acupuntura usado se diseñó específicamente para este estudio, "siempre existe la necesidad de replicar los hallazgos".

La Dra. Shari Lusskin, directora de psiquiatría reproductiva del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York, se hizo eco de esa opinión. "Es esperanzador ver que se estudian tratamientos alternativos de forma científica, y este estudio generará otros. Hay que replicarlo a mayor escala", señaló.

"Este es un tratamiento, y quizás se convierta en otra herramienta de tratamiento en nuestro arsenal terapéutico", dijo Lusskin. Pero advirtió que "la acupuntura no es un sustituto para el uso adecuado de terapia con antidepresivos, sobre todo en mujeres con antecedentes de respuesta a estos fármacos".

Hasta el veinte por ciento de las mujeres experimenta depresión durante el embarazo, según March of Dimes. Los síntomas incluyen sentimientos de tristeza y desesperanza que persisten, generalmente por más de dos semanas, explicó Lusskin. Las mujeres también pueden experimentar ansiedad grave o sentirse desvinculadas de su bebé. Y advirtió que los pensamientos suicidas nunca son normales, y son una señal de que hay que buscar ayuda.

Muchas mujeres se muestran cautas sobre el uso de fármacos durante el embarazo, informa el estudio. La psicoterapia interpersonal es una opción para las mujeres deprimidas durante el embarazo, pero este tipo de terapia no siempre está disponible, según el estudio.

Para el estudio, Manber y colegas reclutaron a 150 mujeres deprimidas diagnosticadas con un trastorno depresivo mayor. Todas tenían entre doce y treinta semanas de embarazo.

Las mujeres fueron asignadas de manera aleatoria a uno de tres grupos: acupuntura específica para la depresión (52 mujeres), acupuntura de control (49 mujeres) o masaje (49 mujeres). El protocolo específico para la depresión se diseñó con exclusividad para este estudio, y la acupuntura de control se diseñó específicamente para evitar utilizar las agujas de acupuntura en cualquier área que se supiera afectaba la depresión.

Los tratamientos duraron ocho semanas. Las mujeres recibieron tratamiento dos veces a la semana las primeras cuatro semanas, y una vez a la semana las cuatro semanas siguientes. Los tratamientos duraron un promedio de 25 minutos.

Los investigadores encontraron una tasa de respuesta de 63 por ciento en las mujeres que recibieron la acupuntura específica para la depresión, mientras que la tasa de respuesta fue de 44.3 por ciento en los grupos de acupuntura de control y masaje. Se definió tasa de respuesta como una reducción de 50 por ciento en los síntomas de depresión, apuntó Manber.

Se planifica publicar los resultados del estudio en la edición de marzo de la revista Obstetrics & Gynecology.

"Encontramos que nuestro protocolo de acupuntura ayudaba, pero eso no significa que cualquier tipo de acupuntura será eficaz para el tratamiento de la depresión. La calidad obtenida varía de un practicante a otro", advirtió Manber.

"Nuestra meta es siempre encontrar tratamientos que tengan los máximos beneficios y el mínimo de riesgo", señaló Lusskin. "Muchas mujeres creen que es más seguro para el bebé abandonar los antidepresivos, pero hay un riesgo real para el bebé por la depresión no tratada durante el embarazo. Y tenemos suficientes datos de seguridad sobre el uso de antidepresivos en el embarazo para tomar decisiones informadas sobre el manejo del tratamiento en ese estado".

Afirmó que la moraleja es hablar con el médico para encontrar la combinación adecuada de tratamientos que ayuden. "La depresión no es igual en todo el mundo, y el tratamiento tampoco lo será. Si la acupuntura termina siendo útil, magnífico, pero asegúrese de que la traten hasta la remisión".

Desde | HealthDay News/DrTango

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domingo, 24 de enero de 2010

Baby Blues - Lleve depresion postparto

El parto es un momento en el que tienen lugar numerosas conmociones físicas y psicológicas.
Debido a la falta de información y como resultado de reacciones hormonales, estos cambios intensos pueden convertirse en una gran fuente de preocupación.
No sentirse en su mejor momento cuando se supone que «se tiene todo para ser feliz», es preocupante, y puede llevar a culpabilizar. Sin embargo, estos estados de depresión son frecuentes. Es el baby blues o la leve depresión post parto.

Este estado es pasajero y existen soluciones para superarlo. Descúbrelas !!!!.
No te preocupes, todas estas reacciones son pasajeras.

¡Que no te entre el pánico!

Tu baby-blues no acaba de pasar y sigues sin sentirte bien?. Puede que se trate del comienzo de una depresión post parto.

Los síntomas son diferentes y mas graves. Pero al igual que el baby blues, existen soluciones para vencer este malestar persistente y poder disfrutar plenamente de tu hijo.

Si esta situación se prolonga, puede tratarse de una depresión post parto. No siempre resulta fácil comprender este malestar. Al identificar tu problema y adoptar las buenas reacciones, las cosas retomarán su ritmo y tu baby blues no será más que un mal recuerdo.

Se trata de una situación banal… y sin embargo es un auténtico malestar, un momento deprimente: el baby blues afecta a un 85 % de las madres, y sin embargo no es una enfermedad. Generalmente desaparece tan deprisa como aparece. Generalmente desaparece tan deprisa como aparece.

Pero ¿En que consiste realmente esta leve depresión?

El nacimiento es un acontecimiento emocionante, tanto físicamente como psicológicamente. Los cambios de comportamiento son por tanto considerables.

Los síntomas del baby blues varían de una mujer a otra provocando reacciones inesperadas. Para la mayoría de las mamás que acaban de dar a luz, tan sólo se trata de un estado pasajero que dura sólo unos días, una semana como mucho. Las cosas se arreglarán enseguida, a medida que el organismo recupere su equilibrio hormonal.

No debes dudar en decir lo que pasa por tu cabeza, en comentar los sentimientos negativos que te preocupan. El personal de la maternidad está ahí para ayudarte… y cuenta con una gran experiencia. No dudes en hablar, llorar, expresarte, todo es bueno para que te sientas mejor.
Contarás con la escucha y los consejos apropiados de los médicos, matronas, enfermeras, puericultoras…

Solicita el apoyo de tu entorno, sobre todo pide a tu pareja que te ayude. Tus amigas, tus hermanas y tu madre pueden resultarte de gran ayuda.

De regreso a casa, es posible que te sientas frágil de nuevo. La vuelta a vida cotidiana, la preocupación de encontrarte sola con el bebé, el cansancio y las noches sin dormir… son muchas las razones que pueden provocar un leve estado depresivo. Son las mismas causas, así que emplea los mismos remedios: habla, pide ayuda para tu bebé (pide que te lo cuiden durante un par de horas, para ir a hacer algunas compras o ir a la peluquería por ejemplo).

Si sientes que las cosas no mejoran al cabo de dos semanas una vez que has vuelto a casa, consulta a tu médico. Él podrá decirte si necesitas un tratamiento pasajero, o el apoyo de una psicoterapia: el nacimiento de un niño puede provocar la reactivación de dificultades psicológicas anteriores (relaciones con tu propia madre por ejemplo), y puede necesitar un tratamiento en profundidad, que te ayudará a encontrar tu propio papel de madre.

Desde | Perspetiva ciudadana en Mamás y Bebés, tu web de maternidad

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sábado, 16 de enero de 2010

Depresion postaborto

¿Hay depresión postparto? Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), sólo hay un tipo de depresión, con más de seis meses de evolución y que se caracteriza por síntomas como el sufrimiento, la tristeza o la baja autoestima. Ésta es motivo de consulta al psicólogo o al psiquiatra. Se confunde porque puede ser reactiva, es decir, activarse a consecuencia de algún suceso, como la pérdida de una pareja, del trabajo y, en este caso, después de un aborto.

No obstante, en la literatura médica se ha descrito el "síndrome postaborto" (también denominado con el acrónimo PAS). Se refiere a un cuadro patológico que comprende un complejo de síntomas fisiológicos, psicológicos y espirituales, desencadenados tras la realización de un aborto procurado (voluntario). Por lo tanto, afecta sobre todo a las mujeres que han abortado, pero también se verifica (en distintos grados) en todos los demás que han intervenido en el hecho.

Los síntomas de este síndrome están en relación directa con las razones por las cuales se aborta, el tiempo del embarazo, la relación entre los progenitores, los pasos que se han dado para tomar la decisión y las influencias que se hayan padecido durante el período traumático de la decisión.

Toda pérdida genera un estado de duelo. Se dice que es más difícil superar el dolor de un aborto provocado que el de uno espontáneo producido por la misma naturaleza. Las razones son varias: la persona se sabe culpable de la pérdida y se ha autoconvencido de que no es un ser humano. Cuando los dolores no se superan, conducen a la depresión.

Desde | Consumer

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jueves, 14 de enero de 2010

Recuperarse tras un aborto

Los sueños de algunas mujeres que esperan un bebé se pueden truncar por un aborto inesperado. La tasa de incidencia de este problema espontáneo oscila entre el 10% y el 15%: alrededor del 12% en gestantes veinteañeras y del 25% en mujeres mayores de 40 años. Pero, ¿qué le sucede a una mujer después de un aborto? ¿Qué síntomas físicos tiene y qué sensaciones y emociones experimenta? ¿Cómo puede recuperarse? Un especialista en ginecología y un psicólogo responden a estas preguntas a las que cada año se enfrentan numerosas mujeres que deben asumir esta pérdida.
Efectos físicos del aborto

Tras un aborto, la recuperación física de la mujer oscila entre varias semanas y poco más de un mes, según el tiempo que haya estado embarazada. Algunas hormonas propias de la gestación permanecen en la sangre durante uno o dos meses después de una pérdida espontánea, pero los efectos físicos suelen desaparecer con rapidez. Según afirma Enrique Kupman, ginecólogo de la Policlínica Miramar, de Palma de Mallorca, en el plano físico, la recuperación de la mujer es rápida; la menstruación reaparece entre cuatro y seis semanas más tarde y, en ausencia de otros problemas, puede quedarse de nuevo embarazada al poco tiempo.

El tiempo de ingreso en el hospital depende de cada paciente y de las normas de cada institucion pero, en general, en 24 horas se les da el alta. La hemorragia cesa entre siete y diez días después. En algunos casos, se puede producir una infección que prolonga la hemorragia o causa una secreción de aspecto desagradable, aunque con antibióticos se puede resolver el problema, explica Kupman.

La mujer que acaba de sufrir un aborto puede tener distintos síntomas, desde dolor lumbar hasta molestias abdominales agudas o de tipo cólico, con o sin sangrado vaginal, así como pérdidas de restos de tejido o coágulos. Una vez en casa, debe prestar atención a ciertos signos indicativos de complicación, como fiebre, secreción vaginal purulenta o con mal olor, hemorragias o aumento del dolor. En todos estos casos, hay que consultar al médico.

No obstante, aunque los efectos físicos se superen pronto, puede no suceder lo mismo en el aspecto emocional. El dolor psíquico puede ser tan intenso como el que se experimenta tras la pérdida de un ser querido. Muchas mujeres lo describen como una gran sensación de vacío.

Del apego al duelo

Cuanto más avanzado está el embarazo, más dura resulta la pérdida del futuro bebé, puesto que entre madre e hijo surge un estrecho vínculo, que se genera a medida que la madre toma conciencia emocional de que en su interior crece una criatura, que forma parte de ella y de su realidad. Al inicio, la noticia del embarazo es un shock frente al que se puede reaccionar con ilusión o con miedo. Pero pasada "esta emoción dura y que caduca", en el embarazo surgen otra variedad de sentimientos.

La mujer empieza a buscar el bebé en su barriga; puede sentir dolor, que sufre cambios físicos y que le invade un torrente hormonal. Las primeras emociones se convierten luego en apego, la unión madre-hijo. "Cuanto más se desarrolla el apego, más difícil y más duro es romperlo en el sentido emocional. Es un vínculo inherente a todas las especies vivas, que avanza más a medida que lo hace el embarazo", declara Reynes.

Ante un aborto espontáneo, se pone en marcha otro proceso mental: el duelo. Éste será más o menos intenso en cada mujer, en función del apego que haya tenido a su futuro bebé y de las habilidades que tenga para afrontar la frustración que ello supone. En madres de edad más avanzada y que ya tienen un hijo o dos, la pérdida de otro no resulta tan dolorosa como en una madre primeriza o una mujer de edad avanzada que nunca ha tenido un hijo.

La mujer y el entorno

¿Qué pasa por la mente de las mujeres que se encuentran en una de esas tres situaciones? La madre primeriza tiende a sufrir miedo y ansiedad porque teme tener algún problema en su organismo y no poder quedarse embarazada. Cuando es una mujer joven, de unos 19 años, estos temores pueden ser más fáciles de dominar, pero a partir de 36 ó 37 años, se amplifican. Si la mujer que ha sufrido el aborto ya tiene hijos, hace el duelo acompañada y centrada en el cuidado de estos.

Estas madres superan la pérdida poco a poco, gracias a su propia realidad. Según datos de Kupman, las mujeres que han pasado por un aborto tienen el doble de riesgo de caer en una depresión, respecto a quienes no lo han sufrido. Hay estudios que revelan un 10,9% de depresión en mujeres que abortaron de manera espontánea, mientras que un 4,3% se vieron afectadas de algún modo por esta experiencia. En general, los cuadros de depresión se dan en el primer mes postaborto y afectan más a las mujeres sin hijos.

La pareja

Pero no hay que olvidar que el aborto no sólo puede ser una experiencia traumática y angustiosa para la madre, sino también para su pareja. Ambos pueden quedar marcados por este acontecimiento. Algunas reaccionan de forma pasiva, con retraimiento y aislamiento, mientras que otras sienten deseos de hablar de ello. Una actitud no es más correcta que otra: cada pareja debe actuar según sus sentimientos.

A veces, puede ser necesaria una intervención psicológica. Cuando esto sucede, el psicólogo interviene sobre los dos factores que aparecen más aumentados en la mujer, como la ansiedad y la culpabilidad, "dos peces que se muerden la cola" e, incluso, es posible que también deba hacerlo en el entorno, más que sobre la misma afectada. En algunos casos, la mujer que lo ha sufrido ya ha racionalizado lo sucedido, mientras que el entorno tiende a perder más la cabeza, a enzarzarse en peleas y, en ocasiones, a acrecentar los sentimientos de culpabilidad y ansiedad que experimenta la mujer.

Desde | Consumer

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