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martes, 1 de junio de 2010

Italia: las parejas que adopten no podrán expresar preferencias étnicas

El Tribunal dictó una sentencia en la que prohíbe a padres escoger la etnia o la raza en un proceso de adopción. El dictamen subraya que cualquier tipo de preferencia será considerado como discriminación.
El Tribunal Supremo italiano estableció que las parejas que quieran adoptar a un niño no podrán escoger ni la etnia ni la raza del pequeño.

Así se desprende de una sentencia emitida hoy por el Alto Tribunal en la que señala que aquellas situaciones en las que los padres adoptivos expresen una determinada preferencia étnica ante los órganos públicos en un proceso de adopción internacional "se inhibe al juez de avalar una elección contraria a los principios fundamentales tanto nacionales e internacionales".

Con esta decisión el Supremo acoge la petición de la Fiscalía General, que el pasado 28 de abril solicitó que se prohibieran los decretos de adopción que contenían indicaciones sobre la etnia de los menores susceptibles a ser adoptados.

La Fiscalía realizó esta petición a raíz de una instancia presentada por la asociación "Amigos de los niños", después de que un tribunal de menores de Catania, en el sur de Italia, declarara a una pareja "idónea" para la adopción, pese a que ésta había declarado no estar dispuesta a acoger a "niños de piel oscura o diferente a la europea".

El Supremo establece con su fallo que una pareja que se declara disponible para adoptar a un niño no puede hacer discriminaciones en base a la etnia del pequeño.

El dictámen del Supremo subraya además que allí donde "tales discriminaciones sean expresadas por la pareja solicitante, deben ser tenidas en cuenta por parte del juez en sus evaluaciones para establecer la idoneidad de ésta para la adopción internacional".

El Supremo recalca también "la necesidad de un itinerario formativo para los núcleos familiares" que llevan a cabo los trámites de adopción internacionales.

Según el Tribunal, los servicios sociales deben guiar a la pareja que va a adoptar "hacia un profundo conocimiento del carácter solidario y no egoísta de la adopción".

Desde | Infobae

La nota fue extraída del link anterior. Si tienes dudas o sugerencias sobre derecho de autor favor de remitirse a la liga mencionada con anterioridad.

domingo, 4 de abril de 2010

Argentina: la experiencia de adoptar a un grupo de hermanos

* Amor al por mayor: crecen las adopciones de grupos de hermanos en el país.
* Es porque cada vez más jueces lanzan convocatorias y recurren a los medios para encontrarles familias. También hay más parejas dispuestas a adoptar a chicos grandes y con discapacidades.
En junio pasado y a pedido de un juez, la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (Sennaf) y la Defensoría General de la Nación lanzaron una convocatoria a través de los medios para encontrar familia a seis hermanos de 6 a 14 años. Hubo tantos interesados, que algunos fueron contactados por otro grupo de seis hermanos, de 5 a 14 años. Tres de los primeros ya se quedan a dormir con quienes desean ser su mamá y su papá. Y los otros seis también están en vinculación con otra pareja. En los últimos años ha crecido el número de aspirantes dispuestos a formar familia en condiciones que implican un desafío: niños más grandes, grupos de hermanos, chicos con necesidades especiales o con una patología.

Pero son minoría. De los 2.155 legajos que maneja el Registro Unificado de Aspirantes a Adopción (al que han adherido la Ciudad y siete provincias), apenas el 43% aceptaría a hermanos, y sólo el 23% a chicos con patologías, siempre que no sean complejas. Niños de hasta 4 años, los recibiría el 43% de los aspirantes. A un nene de 6 años, que aún no sabe leer ni escribir, sólo lo haría su hijo el 15% de quienes buscan ser padres. A los 10 años, un chico apenas tiene el 1,53% de chances de encontrar mamá y/o papá; lo más probable es que se le pase la infancia institucionalizado en un hogar. "Estos chicos necesitan una madre más que cualquier otro niño", recuerda Marisa Graham, directora de Promoción y Protección de Derechos de la Sennaf.


La inmensa mayoría de las parejas pretende bebés. "Interpretan la familia como un matrimonio con hijos, y los quieren bien chiquitos porque desean recorrer todo lo que anhelan: el primer pañal, la primera mamadera ... Hay un 'relato' de la maternidad", observa el doctor Héctor Vito, del Departamento de Adopciones de la Sennaf."Una tiene la fantasía de que a un bebé va a poder criarlo a su manera, porque no trae su historia cargada; cree que si es más grande, esa marca nunca se va a borrar", confiesa Gabriela Morrow, quien terminó adoptando a cuatro hermanos de 5 a 11 años. "La mayor parte de la maternidad/paternidad más activa se comparte con la escuela", advierte Graham, quien gusta citar una frase de Juan Castro: "Uno pasa más años de su vida lavando guardapolvos, que cambiando pañales".


Del mismo modo, el imaginario social dibuja la estampa de un bebé que crece en la panza de la mamá, acariciada por el papá. "Y la mamá de estos bebés deseados para adopción quizá tiene 13 años, vive en una villa y carga un tacho de agua en cada mano", observa Graham.
"Antes se veía la adopción como un sistema para que aquellos que no podían tener hijos, los tuvieran. Ahora hay mayor conciencia de que es un sistema legal pensado exclusivamente para dar una familia a los chicos que no la tienen. Todo niño tiene derecho a tener una familia", recalca el juez Lucas Aón.Para estas situaciones difíciles, Aón y otros jueces de familia recurren a las ONGs de adopción y a la Sennaf. En 2007, la Sennaf encontró familia a dos grupos de hermanas, y a una beba con una cardiopatía.

En 2008 fueron cuatro hermanas, y ocho chicos con enfermedad o discapacidad. El año pasado tuvieron mamá y/o papá cuatro grupos de hermanos, y nueve chicos con patologías."El 80% de estas adopciones fueron de gente del interior. Es más sencillo en comunidades más pequeñas, donde la solidaridad de la sociedad es mayor", comenta Aón. Cada uno de los 24 juzgados de la Capital vela por 40 a 60 niños en situaciones difíciles, y "del 50 al 60% está en condiciones de adoptabilidad", revela el juez. "Son chicos que quizá no cumplan con el imaginario de la maternidad y la paternidad –señala Graham–, pero que pueden colmar ese anhelo".

Desde | Clarin

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miércoles, 3 de marzo de 2010

Un estudio reveló la edad ideal para tener el primer hijo

Un sondeo a más de dos mil mujeres develó que, para ellas, la edad perfecta para tener o adoptar el primer hijo es entre los 25 y 29 años. Además, más del 50% de aquellas que no tenían hijos dijeron que planeaban dar a luz a dos niños

¿Cuál es la edad ideal para tener o adoptar el primer hijo? Para poco más de la mayoría de las mujeres, es entre los 25 y 29 años. El 42 por ciento de las mujeres encuestadas en un sondeo de ForbesWoman.com y TheBump.com cree que ese es el momento perfecto para convertirse en madres, mientras que el 34 por ciento dijo que era mejor tener un niño entre los 30 y los 34 años.

El 17 por ciento dijo que no había una edad mejor que otra y el 4 por ciento prefirió los 21 a 24 años para ser madre.

Las mujeres opinaron que a partir de los 25 años y hasta los 30 era más probable que se hubieran establecido en su carrera y situación económica, y estaban listas para asumir un nuevo rol, de acuerdo al sondeo. El tema del "reloj biológico" fue un factor para sólo el 21 por ciento de las mujeres.

"Las mujeres están buscando un buen equilibrio", dijo Jenna Goudreau, de ForbesWoman.com, que trabajó en el estudio. "El factor clave al decidirse por este período de la vida fue la carrera y la seguridad económica", señaló. El sondeo incluyó respuestas de 2.210 mujeres, casi la mitad de las cuales ya eran madres. Más del 50 por ciento de aquellas que no tenían hijos dijeron que planeaban dar a luz a dos niños, mientras que poco más de un tercio deseaba tres o más.

"Una de las cosas que intentamos hacer con el estudio es encontrar la edad ideal para convertirse en madre, pero convertirse en madre y tener una carrera exitosa, debido a que la mitad de la fuerza de trabajo está formada por mujeres", explicó Goudreau.

Pese a que muchas combinaron, o planearon combinar, la maternidad con un trabajo, el 62 por ciento cree que tener niños genera un impacto negativo en su carrera. Pero sólo el 30 por ciento de las madres que trabajan dijeron que había afectado su vida laboral. La licencia paga por maternidad y los horarios flexibles de trabajo fueron los beneficios más comunes otorgados por los empleadores, de acuerdo al sondeo.

Entre las mujeres encuestadas en el sondeo, el 68 por ciento dijo estar feliz con el momento en que eligieron tener a su primer hijo. La mayoría fue madre antes de cumplir 35 años.

Alrededor del 60 por ciento de aquellas que dieron a luz por primera vez entre los 35 y los 39 años dijo que les hubiera gustado hacerlo antes. Para la mayoría de las madres que trabajan, volver al mercado laboral fue una necesidad económica. La mayoría siguió trabajando la misma cantidad de horas que antes de ser madres.

El 63 por ciento dijo estar siguiendo los pasos de sus propias madres, que combinaron la maternidad con una carrera.

Desde | Infobae

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miércoles, 3 de febrero de 2010

Argentina: llega la primer bebe adoptada de Haiti

Los padres adoptivos ya tenían hechos los trámites. Luego del terremoto la nena, de un año y medio, fue trasladada a los Estados Unidos. La semana pasada se les otorgó la custodia y el matrimonio viajó para buscarla.
Una beba haitiana de un año y medio adoptada por un matrimonio mendocino arribó hoy a la Argentina, tras el devastador terremoto que se registró el 12 de enero último en la isla caribeña, donde murieron unas 200 mil personas.

Se trata de Rosalindha, quien llegó al aeropuerto internacional de Ezeiza acompañada por sus padres adoptivos, Karina Valdés y Darío Pacheco, oriundos de la ciudad de Mendoza.

El matrimonio tenía listos los papeles de adopción, pero luego del sismo la documentación se perdió y el juez que autorizó el trámite murió en la catástrofe. El 19 de enero la nena fue trasladada a un instituto sanitario de los Estados Unidos por problemas de salud. "Las comunicaciones con el orfanato fueron cortas. Fueron días de mucha angustia", relató Karina al arribar esta mañana al aeropuerto de Ezeiza.

"Fue maravilloso el encuentro con la nena. El lunes pasado nos dieron la custodia a nosotros. Es muy emocionante", agregó.

El matrimonio ya tiene cuatro hijos adoptados y Rosalindha es la primera adopción internacional, comentó emocionada Valdés. "Queríamos agrandar la familia, nuestro proyecto era ser una familia numerosa. Anotarnos en Mendoza era larga la espera (de adopción), entonces decidimos optar por vía internacional y Haití nos robó el corazón", añadió la mujer.

El matrimonio había iniciado los trámites de adopción en el 2008, en abril les asignaron a Rosalindha y en octubre pasado habían viajado para conocerla, relató la pareja.

Desde | Clarin

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viernes, 22 de enero de 2010

Están cerradas las adopciones en Haití

Están cerradas las adopciones en caso de guerra o catastrofe natural, según lo establecen las leyes internacionales que hacen referencia a esta materia.
En este momento no es posible adoptar niños ni niñas haitianas, dado que las leyes internacionales suspenden expresamente este tipo de acciones ante la ocurrencia de guerras y catástrofes.

Los orfanatos y hogares de guarda se encuentran abocados íntegramente a mantener con vida a los niños y a las niñas, motivo por el cual no están en condiciones de procesar la adopción.

Sólo en casos de adopciones en proceso, algunos Estados han acelerado la conclusión de los mismos, y se trata de familias que que hace meses que han comenzado las gestiones.

El Gobierno de Haití tampoco ha indicado cuando se reabirá la posibilidad de comenzar gestiones de adopción, como tampoco se está en condiciones de informar en qué momento se producirá esta apertura.

Para comenzar procesos de adopción en Haiti, previo a la catástrofe, sin que se pueda indicar si mantendrán una vez restaurado cierto estado de derecho se deben cumplir una seire de trámites.

La República de Haití admite que un haitiano pueda ser adoptado por un extranjero (Art.5 del Decreto del 4 de abril de 1974) sobre adopción y los derechos de los adoptantes; toda adopción haitiana interviene el Instituto de Bienestar Social e Investigación (IBSR), creado por el Decreto del 24 de noviembre de 1983.

Los orfanatos son los que asignan al niño o niña a adoptar frente a una mamá o matrimonio haitiano o extranjero que se presente ante estas instituciones. Asignado el niño o la niña, los orfanatos como instituciones intermedias cumplen un rol preponderante en el procedimiento de adopción.

Los orfanatos son quienes tienen la potestad de confeccionar una carpeta de postulación o presentación para ser remitido al IBSR. Esa carpeta reune la documentación que el propio IBSR requiere ante un postulante y los elementos que refieren al estado –médico-psicológico y de relación- del menor a adoptarse.

Desde | Infancia Hoy

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miércoles, 28 de octubre de 2009

Y si no adoptaras un bebe?

Bebe Espacio ROBA información de mamasybebesblog.blogspot.com <<--...
La adopción de niños mayores de tres años está aumentando en Latinoamérica.
Aunque los miedos sobre la carga genética del niño, su historia de abandono o el que no esté “bien educado” oscurezan el panorama, no son impedimento para que más padres se decidan a quererlos. Aunque, advierten, no es un cuento de hadas.
En 2000 Soledad Puente decidió adoptar.
Era soltera y ya había pasado los cuarenta, por lo que decidió tocar todas las puertas. La primera fue la de una jueza en Concepción (sur de Chile) que le dijo que sólo le podía dar un niño grande.
Soledad se asustó, porque se había imaginado con un bebé de pocos meses y ojalá mujer, para vestirla de rosado. Pero como era su única posibilidad, aceptó. Mientras esperaba respuesta, buscó más oportunidades. Llegó al hogar de niños del padre Alceste Piergiovanni. Una niña de once años, llamada Estrella, le mostró el lugar. “Era lo más amorosa que hay”, recuerda Soledad. Tanto así, que cuando el sacerdote le dijo que se la llevara unos días para conocerla, ella aceptó sin dudarlo. Pero se llevó una sorpresa cuando descubrió que tenía un hermano, José, de nueve años, al que Soledad hoy llama cariñosamente “mi yapa” (pilón, algo que se da por añadidura). Dos semanas después decidió adoptarlos.
Hasta que un repentino llamado telefónico cambió las cosas: la jueza, a quien había contactado al principio, le dijo: “le tengo una gorda rica, ¿por qué no viene a verla?”.

A la semana siguiente, Soledad llegaba a su casa con sus tres nuevos hijos: Estrella (11), José (9) y Francisca (3).

Cuando el panorama es negro Según Patricia Carmona, del Servicio Nacional de Menores de Chile (SENAME), casos parecidos al de Soledad casi no se dan, porque mientras mayor es el niño, menor su posibilidad de ser adoptado.
Los más acogidos son los de tres o cuatro años, porque todavía son pequeños.
A los siete ya no es lo mismo: ya han aprendido normas de comportamiento y tienen una personalidad definida.
Más difícil es con uno de diez, que además está entrando a la adolescencia.

Además, muchos padres temen que, al perderse las etapas de la primera infancia, sea más complicada la aceptación: no saben si lo podrán querer o si se llevarán bien con él. Soledad coincide y explica: “Al principio son sólo una responsabilidad. El cariño va naciendo con el tiempo”.

Por otro lado existen las dificultades propias de la adopción. En un principio los niños son “los mejores del mundo”, hasta que ponen a prueba el cariño de sus nuevos padres, perdiendo el control de esfínteres, actuando como niños pequeños o haciendo grandes y ruidosos escándalos.
Soledad dice que no pudo arreglar su casa hasta que sus hijos crecieron, porque rompían todo. Y cuando peleaban no era raro que le gritaran: “¡Tú no eres mi mamá!”.

Un futuro de vida luminoso pero como explica Francisco Vega, director de un hogar infantil, ésta es sólo una fase que viven los niños, hasta que se dan cuenta de que sus nuevos padres los quieren. Cuenta que tienen una autoestima mucho más baja, porque el único afecto que han recibido ha sido de las “tías” de los hogares. Desde los dos o tres años ya están conscientes de su abandono y suponen que siempre será así.



Según Patricia del SENAME, “lo único que tienen los niños es miedo y necesitan que les den seguridad”.
No obstante, el futuro se ve esperanzador en Latinoamérica.
En Chile, en 2000 fueron adoptados 68 niños mayores de tres años y en 2008, más de 160.
En Perú las adopciones de niños mayores de seis años, son el doble que las de bebés de hasta once meses, gracias a “Ángeles que aguardan”, campaña gubernamental para promoverla.
En Colombia, en tanto, la cantidad de niños mayores de siete años susceptibles de ser adoptados, es cinco veces más grande que la de los menores.
Soledad dice que no es un cuento de hadas, pero vale la pena. Emocionada explica que hace algunos días sus hijos se fueron conversando en el automóvil (cosa impensable años atrás). Que José se estaba portando mejor. Que luego de una pelea, Francisca se había ido a su cama. Que Estrella le había dicho que sabía todo lo que la querían. Y que después de nueve años “estamos entendiendo que somos una familia”.

Descubre la adopción de niños grandes en tu país, siguiendo estos links:
Argentina: www.senaf.gov.ar
Chile: www.sename.cl
Colombia: www.icbf.gov.co/
Ecuador: www.mmrree.gov.ec
Perú: www.mimdes.gob.pe/sna/peru.htm
Uruguay: www.inau.gub.uy
Venezuela: www.cndna.gov.ve

Desde | MsN

viernes, 16 de octubre de 2009

Aceptando la adopcion en familia

Bebe Espacio ROBA información de mamasybebesblog.blogspot.com <<--...
La adaptación de un menor adoptado a su nuevo entorno precisa de media entre 6 meses y un año...

En la adopción, la suma de costumbres culturales y sociales muy diferentes, junto a un proceso largo y lleno de altibajos, pueden causar dificultades en la adaptación de los pequeños a sus nuevas familias. El periodo de adaptación se prolonga de media entre seis meses y un año. Conviene que los nuevos padres asuman que un menor adoptado atraviesa diferentes fases hasta que se asienta en su futuro hogar. La duración de cada una de estas etapas varía, como también lo hace la facilidad del niño o de la niña para encajar en un entorno completamente distinto del que proviene. En ambos casos, y por regla general, el tiempo requerido será más breve cuanto menor sea la edad de la criatura.

Preparando el momento de la llegada

* La primera premisa para que la adaptación sea un éxito es aceptar al niño o niña tal y como es. Para ello es aconsejable dejar de lado las expectativas generadas para evitar así cualquier atisbo de frustración o decepción.
* No desarrolle ideas preconcebidas sobre el período de ajuste familiar tras la llegada del pequeño. No olvide que es una etapa de transición, en la que todos los miembros de la familia, y no sólo el menor adoptado, se ven involucrados.
* Conviene evaluar la situación de la persona adoptada desde todos los ámbitos posibles de su desarrollo: físico, psicológico y madurativo, cognitivo e intelectual, y social.
* Es muy importante conocer los antecedentes, acontecimientos, daños, traumas y vivencias del niño y de la niña adoptada porque repercuten en su personalidad, en sus comportamientos, carácter, forma de percibir la realidad, desarrollo y en la convivencia familiar. Estar al tanto de estos antecedentes permitirá entender y trabajar con mayores garantías de buenos resultados sus secuelas, retrasos y trastornos.
* Antes de la llegada del pequeño, es conveniente que los padres obtengan información sobre sus preferencias para poder preparar su futura habitación, elegir los juguetes y la ropa a su gusto.

Paciencia, amor y firmeza a partes iguales

* Procure crear una relación de confianza con el niño o la niña desde el primer día. Durante las primeras semanas intente no permanecer muchas horas alejado de su presencia. La atención constante a sus necesidades y la rápida respuesta a sus inquietudes promoverán una relación de confianza.
* Sea paciente y respete su ritmo. La adopción no elimina de golpe las huellas de un pasado diferente. Estos niños no han contado con las condiciones para aprender y avanzar al ritmo de los demás, por lo que necesitan más tiempo para adaptarse a su nueva vida o para aprender a manejar situaciones desconocidas.
* En los momentos de tensión o cuando se enfrente a las reacciones negativas del menor, tenga siempre presente que estas conductas no se deben interpretar como una cuestión personal contra usted, sino como las consecuencias del cambio de vida o de lo ocurrido antes de ser adoptado.
* Sea especialmente tolerante si el niño o niña tiene más de cinco años. A partir de esa edad las experiencias y recuerdos son mayores, y gran parte de la rabia y el dolor sentido por las pérdidas y las separaciones se dirigirán hacia los padres adoptivos.
* Los primeros días no agobie al pequeño con reuniones o visitas a familiares y amigos. Háblele sobre las personas que conocerá en pocas semanas, y haga que éstas entren en su vida poco a poco para que el niño se vaya sintiendo más seguro, menos confuso y asustadizo.
* En muchos casos, la ausencia de vínculos afectivos previos origina en algunos niños conductas conflictivas que tienen como origen una profunda tristeza. Para prevenir estos comportamientos y afianzar el vínculo parental, es conveniente no enviar a los pequeños a la guardería o al colegio nada más llegar a su nuevo hogar.
* Es habitual que los padres, impresionados por las duras condiciones de vida que han marcado a los menores que adoptan, prefieran consentir todas sus peticiones y no poner límites. Esta actitud de compensación, aunque natural y comprensible, no es la mejor para el menor. Los progenitores deben hacer entender al niño que son ellos quienes tienen la autoridad , así como las consecuencias que acarrea saltarse las reglas. Esto le ayudará a establecer comportamientos adecuados desde el primer momento dentro y fuera de la familia.
* Dosifique los estímulos que recibe el menor. Un exceso puede desembocar tanto en una sobreexcitación como en la inhibición frente a lo que se le ofrece. Tenga en cuenta que estos niños se han movido en entornos muy limitados, y todo es nuevo para ellos.
* Ayude al pequeño a expresar lo que siente y piensa. No dude en conversar con él de forma natural sobre su adopción. Una actitud de escucha y comprensión irá fortaleciendo los vínculos de afecto
* No se preocupe si el niño muestra al comienzo una mayor sintonía con uno de los padres y tiene dificultad de relacionarse con el otro. Es probable que esta diferencia se deba a que en el hogar u orfanato de procedencia el menor sólo tuvo cuidadores o únicamente cuidadoras.
* Los problemas de idioma se resuelven con un poco de atención e interés para establecer un código de comunicación con el niño, y detectar cuándo le ocurre algo, qué quiere, qué es aquello que le gusta y cuáles son sus temores.

Una vida pasada siempre presente

* Estar al tanto de los antecedentes del pequeño le permitirá entender y afrontar con mayor garantía los posibles retrasos y trastornos de convivencia y adaptación que puedan aparecer. La edad del niño, su etnia, características físicas, nivel de escolarización o una posible historia previa de abusos y/o negligencia repercuten en su forma de percibir la realidad, su desarrollo y convivencia.
* No pierda de vista que en la historia personal de su hijo siempre hay un abandono, y que la familia biológica ocupará inevitablemente un lugar real o imaginario que recordará, revivirá o fantaseará en muchas ocasiones.
* No dude en aceptar el derecho del pequeño a saber todo cuanto sea posible sobre su adopción y su vida anterior. Intente contestar a sus preguntas, aunque la información que tenga sea escasa.
* Sea cual sea la edad del niño, permítale que lleve consigo objetos personales de su pasado: le serán de utilidad para calmar la angustia ante el cambio. El pequeño necesita ese punto de partida conocido para poder iniciar una nueva vida. Con el paso del tiempo, y de forma gradual, se irá separando de ellos con naturalidad.

Los padres también se adaptan

* No dude en cuidarse también usted. La situación emocional del niño, unida al hecho de que los padres adoptivos deben enfrentarse a cuestiones más complejas de las que han de superar en condiciones normales los padres biológicos puede ocasionar problemas de fatiga, estrés e, incluso, depresión.
* Consulte con un especialista si tras un año de convivencia el pequeño sigue mostrando signos de inadaptación o alguna conducta extraña. Puede tratar de ponerse en contacto con alguna de las numerosas asociaciones de padres con hijos adoptados, en ellas puede intercambiar experiencias y opiniones. Las administraciones también cuentan con servicios de apoyo para los padres adoptivos.

Un niño sano y feliz

* Según datos de la Guía para pediatras de la Coordinadora en Defensa de la Adopción y el Acogimiento (CORA), la cuarta parte de los niños que llegan a España procedentes de la adopción internacional presentan problemas de salud, la mayor parte curables de manera sencilla. Entre las más frecuentes están el retraso leve en el desarrollo de peso y talla, la anemia, problemas dermatológicos, problemas de alimentación o en el sueño, carencia de vacunas o infestaciones por parásitos.
* La detección rápida de cualquier patología que pueda sufrir el menor es determinante para su cura. Para ello es necesario que se le realice una evaluación médica en los tres primeros días de su llegada a su nuevo hogar.
* Debe saber que el fracaso en la identificación e intervención precoz de los problemas de salud (entre un 20-30% de los niños presenta problemas médicos serios, y en casi la mitad de los casos no fueron reconocidos o sospechados antes de la adopción) no sólo puede afectar a la calidad de vida de estos niños y niñas en el futuro desarrollo físico, emocional e intelectual, sino que también puede conducir a incrementar las dificultades de adaptación e integración en la nueva unidad familiar, originando con ello el fracaso de la adopción.
* Los problemas médicos más importantes de los niños adoptados fuera de nuestras fronteras son los psicológicos y el retraso psicomotor, conocido también como "síndrome del orfanato".
* También son frecuentes los casos de estrabismo, asociados al crecimiento de los niños en entornos muy pequeños y como consecuencia de no haber salido al exterior de manera continuada.
* Otros problemas muy habituales son las infecciones respiratorias provocadas por una ventilación insuficiente y una mala alimentación.

Desde | Revista Consumer

domingo, 26 de octubre de 2008

Los niños adoptados con más de tres años tienen más riesgo de pubertad precoz

* Cambian al adaptarse a las constumbres occidentales.
* Puede provocar problemas psicológicos y de crecimiento posterior.
* Hay tratamientos que retrasan esta maduración prematura.


El riesgo de aparición de pubertad precoz entre los niños adoptados en España es entre 10 y 20 veces mayor, sobre todo si la adopción se produce cuando los niños tienen más de tres años.

“La incidencia de pubertad precoz en los niños está aumentando en nuestro país por varias razones", destaca Rafael Yturriaga, Jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Primero, porque ahora se le da mayor importancia a estos problemas y por tanto se realiza un mejor diagnóstico; y en segundo lugar, porque la pubertad precoz está en relación con el sobrepeso y la obesidad, que está aumentado entre nuestros menores.

Otro factor importante es el mayor número de niños adoptados de otros países, que si se adoptan después de los 3 años, tienen una incidencia de pubertad precoz muy superior a la de la población general. Las razones son diversas, pero los especialistas destacan que los niños que han sufrido deficientes nutriciones en sus países de origen y que se encuentran de repente con unas condiciones favorables de alimentación, experimentan un desarrollo del crecimiento muy rápido.
El crecimiento muy rápido puede provocar un adelanto puberal, con aumento de la talla para la edad cronológica pero baja para su edad ósea

La causa, según algunos estudios, es que puede darse en estos niños un periodo crítico denominado prepuberal en el que el organismo tras recuperar el peso y la talla, genera además una maduración del eje hipotálamo-hipofisario y la activación de ciertos mediadores implicados en el desarrollo de la pubertad.

“La pubertad precoz –explica este pediatra- se entiende cuando el desarrollo de los caracteres sexuales se produce en las niñas antes de los ocho años y en los niños antes de los nueve años". Este desarrollo sexual se acompaña además de un aumento de la velocidad de crecimiento así como una aceleración en la fusión de sus huesos.

Afecta a uno de cada 10.000 habitantes, siendo más frecuente en las niñas; por cada 20 casos en niñas hay 1 en niños

“Los principales síntomas en el sexo femenino son el aumento de las mamas con posterior aparición de vello púbico o axilar y, más adelante, la llegada de la primera menstruación. En el caso de los niños, el primer signo es el aumento del volumen de los testículos y posteriormente, el incremento del tamaño del pene con presencia de vello púbico y facial”, resalta el especialista.

Además, la pubertad precoz puede generar problemas psicológicos por la discordancia entre la madurez corporal y el infantilismo propio de la edad. “De la misma forma, puede disminuir la talla adulta, aunque de forma transitoria estos pacientes estén más altos que los niños de su edad”, precisa Yturriaga.

Desde | 20 minutos

miércoles, 3 de septiembre de 2008

La adopción según la edad de los niños

La verdad por encima de todo

Las conversaciones con tu hijo deberán ser adecuadas a su etapa de desarrollo, temperamento e influencias externas. Los hijos adoptados durante su temprana infancia experimentan el dolor de la separación de sus padres biológicos. Todos los niños adoptados deben ajustarse a las nuevas imágenes, nuevos sonidos, nuevos olores y nuevas experiencias. Durante las etapas preverbal y verbal temprana, los padres tienen una perfecta oportunidad de comenzar a compartir con el niño el tema de la adopción de una forma tranquila y cómoda, para edificar así los cimientos de futuros diálogos.

Cuando su hijo adoptado es pequeño

- Utilice con frecuencia la palabra adopción. Eso les dará la oportunidad de acostumbrarse a decir la palabra sin sentirse incómodos ni molestos.
- Utilicen la palabra adopción en un momento en que sientan próximos a su hijo.
- Utilicen la palabra adopción de forma espontánea. No la digan con demasiada frecuencia, sólo cuando parezca natural hacerlo.

Tu hijo, por supuesto, no comprenderá estas conversaciones, pero comenzará a familiarizarse con el término adopción y con los tonos que empleas para referirse al tema. Es en la etapa infantil cuando se debe preparar una comunicación abierta sobre adopción, lo que dará buenos frutos más adelante. Sean sinceros consigo mismos de modo que puedan ser sinceros con tus hijos. Sois una familia adoptiva y no pueden cambiar ese hecho. Tus hijos tienen el derecho de saber, cuando sea posible, acerca de sus antecedentes y de su adopción. Si intentan ocultarles los hechos, ellos se sentirán engañados y traicionados cuando a la larga descubran los secretos ( y lo harán). A medida que sus pequeños muestran más curiosidad con respecto a la vida y el nacimiento, estarán más interesados en qué papel juegan ellos en el esquema de la existencia.

Hijos adoptados de un a tres años de edad

De 1 a 3 años los niños están muy ocupados ganando control de ellos mismos y del mundo. Físicamente, el control real comienza durante esta etapa, control de esfínteres, de caminar, de auto-alimentarse, de sus padres a través del no, etc.
Alrededor de los 3 años, el niño comienza a aprender acerca de la familia y a concentrar sus intereses en cómo y cuándo nació. Antes de que tus hijos puedan entender el proceso de la adopción y las diferentes formas en que puede estar constituida una familia, es necesario que comprendan las formas por las cuales se puede tener un hijo.
Es alrededor de esta edad cuando comienzan a preguntarse si crecieron en la barriguita de su mamá; por lo tanto, he aquí un momento oportuno para explicarles el proceso de adopción y las diferentes formas en que un niño pueda ingresar en una familia.

Cuando tu hijo le interrogue sobre el nacimiento y la adopción

- prepárese para ser interrogado
- considérelo como una oportunidad
- conteste solamente lo que le preguntan, no entre en detalles.

Estas preguntas son características de las que formulan todos los niños, y sus hijos no serán una excepción:

¿Cómo salió el bebé?
¿Nací yo de esa manera?
¿Estuve yo en tu barriga, mamá?
¿Por qué no crecí yo en tu barriga?

Explique a tu hijo que los bebés salen por una abertura especial que tienen todas las mujeres, y que todos nacemos de esa manera. Que él no creció en tu barriga, pero creció en la de otra señora y ya cuando él había nacido, vosotros lo adoptaron. Hágale saber de lo muy felices que estáis por su nacimiento y de que él forme parte de toda la familia.
Cuando tu hijo pregunte por qué no creció en tu barriga, le puedes contestar que lo intentó pero que no lograron. Y él tuvo que venir de otra barriga. Si lo desea, añada que tu querías tener un hijo, de modo que él creció en la barriga de otra señora, y cuando nació, vosotros fuisteis a buscarlo y lo adoptaron.
No trate de decir a tu hijo más de lo que él puede entender. A medida que crezcan, las informaciones también crecerán y serán más adecuadas para ellos, según la edad que tengan. Es importante hablarle, no sólo de su historia después de ingresar en la familia, sino también acerca de sus orígenes y sus progenitores. Este concepto de una historia de vida global resulta crítico para el desarrollo de su identidad, y debe incluir todo lo que sepas respecto del día en que él nació. El niño necesita saber que su nacimiento fue igual al de todos los otros niños, que forma parte de una familia, y que las familias están compuestas por personas que viven juntas y se aman unas a otras.

Hijos adoptados de tres a cinco años de edad

De 3 a 5 años, el niño se está alistando para la próxima etapa: enfrentarse al mundo. Comienza a desarrollar la habilidad de explorar, de iniciar proyectos y cuestionar todo lo que ve. Todas esta habilidades le ayudan a continuar la separación de sus padres, a prepararse para salir del mundo seguro de la casa al afuera salvaje y desconocido. Y en el momento que se asome al mundo exterior, va a comenzar a confrontar el hecho de su propia adopción. Debido a que en el niño pequeño su habilidad de pensamiento es tan rudimentaria, generalmente tiene problemas para entender las implicaciones de ser adoptado.

Hijos adoptados de seis y siete años de edad

Comenzando cerca de los 6 ó 7 años, el niño puede diferenciar entre adopción y nacimiento como modos alternativos de formar una familia. En otras palabras, reconoce que aunque todos entran al mundo de la misma manera, por el nacimiento, la mayoría de los miembros de las familias lo hacen naciendo dentro de ella. También reconoce que ser adoptado significa tener dos pares separados de padres ( los que me concibieron y los que me acogieron y educaron.

Los niños comienzan a preguntarse acerca de su madre biológica; las preguntas sobre sus padres biológicos suelen llegar algo más tarde. Este es un buen momento para mostrarles fotografías, cartas o recuerdos de sus padres biológicos. Si no se saben las respuestas a sus preguntas o si la historia involucra un pasado complejo o penoso, conteste con "quizás" evasivos, mientras reafirma el valor de las personas involucradas y la dificultad de su situación antes de la ubicación de su hijo. Permitiéndole que piense sobre el tema, e incluso que fantasee sobre sus padres biológicos, induzcas a tu hijo a aceptar su rol en la familia y a desarrollar un grado positivo de autoestima. Sus curiosidades pueden derivar en temores acerca de temas como que sus padres biológicos aparezcan para reclamarlo, por ejemplo; por eso es tan importante que compruebes que él comprende bien el proceso y la razón de su adopción.

El silencio y la evasión posiblemente harán que el niño piense que hay algo erróneo en sus orígenes y consecuentemente, que hay algo malo en él. La alternativa es decirle al hijo la verdad de lo que pasó; esto puede ser muy duro tanto para los padres como para el hijo, ya que en el fondo hay una verdad difícil de aceptar. Pero es más dañino no decírselo, ya que el niño percibe misterio, inquietud y silencio acerca del tema de sus padres biológicos y de su origen. Esta distinción entre nacimiento y adopción es muy importante, es la base de un significado y entendimiento más profundo que emergerá más adelante.

Los niños en edad escolar incrementarán su capacidad para la solución de problemas. El aumento de pensamiento lógico, incremento de sensibilidad al punto de vista de otros, y experiencia en el salón de clases contribuye a este proceso. El niño adoptivo en edad escolar, por primera vez hace un esfuerzo espontáneo para considerar seriamente las circunstancias que rodean su nacimiento. Por mucho que los padres adoptivos lo intenten, será difícil evitar que sus hijos tengan sentimientos de pérdida y aflicción por los que inevitablemente pasan. Sin embargo, se los puede ayudar a que superen estas situaciones difíciles, validándoles tus sentimientos.

En aquellos casos en que tu hijo requiera alguna información que no se encuentra en tu poder, ofrézcale ayuda para encontrarla. Un entendimiento joven que emerge de la familia también complica sus sentimientos acerca de ser adoptivo. Niños pequeños, generalmente menores de 7, definen familia primariamente en términos geográficos: su familia está compuesta por las personas que viven en casa. No se ve la conexión biológica como necesaria para ser miembro familiar. Esto significa que los niños pequeños aceptan fácilmente la afirmación de sus padres adoptivos que son parte de la misma familia y así va a ser para siempre.

Hijos adoptados de siete y ocho años de edad

Pero cerca de los 7 u 8 años, el niño comienza a reconocer que la familia normalmente se define en términos de relaciones consanguíneas. Viéndolo así, no tienen vinculación biológica con sus padres, pero si tienen padres biológicos ( y posiblemente hermanos biológicos), en alguna parte, y aquí algunos niños pueden comenzar a expresar confusión acerca de su lugar como miembro de la familia...

Además, este periodo se caracteriza por el desarrollo de la lógica recíproca. Con respecto a la adopción, el desarrollo de la lógica recíproca ayuda a sensibilizar al niño en el asunto del abandono. Para los niños jóvenes, los padres adoptivos hablan acerca de la adopción enfatizando su deseo de tener un hijo y construir una familia. El niño, a medida que la historia avanza, necesitaba un hogar, y los padres adoptivos lo escogieron para ser parte de la nueva familia. Lo que usualmente no se discute es por que el niño necesitaba un hogar. Una vez que el niño entra en un periodo de pensamiento lógico, se percata de que para haber sido elegido, primero tuvo que haber venido de algún lugar, lo que significa que fue abandonado. Durante este tiempo, el niño comienza a entender adopción no solo en términos de construcción familiar, sino también en término de pérdida familiar.

Hijos adoptados de nueve a doce años de edad

Entre los 9 y 12 años, los chicos logran una comprensión más profunda de lo que significa el proceso adoptivo. Quizás aflore en esta época los primeros signos prematuros de tristeza o pesadumbre, a medida que los niños comienzan a resolver problemas, establecer prioridades y buscar relaciones. Es también en estos momentos en que empiezan a ver el lado público de la adopción y a comprender que, socialmente, son diferentes a sus amigos, aunque tal vez todavía no comprendan bien por qué esta diferencia debe importar. Los niños están más capacitados para procesar información embarazosa sobre su adopción que cuando llegan a la adolescencia. Si la historia de su hijo incluye situaciones desagradables, sin embargo, asegúrese de conversar y compartir con él los hechos sin emitir juicios sobre ellos.

Hijos adoptados adolescentes

Entre los 13 y 15 años es bastante común que su joven hijo adolescente no quiera frecuentar a sus padres biológicos ni a los adoptivos. Esta es una época particularmente difícil para la mayoría de los jóvenes, en la cual desean asimilarse a su entorno y no ser diferenciados por ninguna característica, sea esta cual fuere.

Desde los 16 años en adelante, como sucede con la mayoría de los jóvenes, los adolescentes adoptados están constantemente tratando de descubrir cómo encajan en el mundo que los rodea, así como procurando establecer su propia independencia. Frecuentemente, este es un período en que muestran un inusitado interés por los temas de la adopción y por obtener informes acerca de su familia biológica.

A medida que los adolescentes se desarrollan sexualmente, comienzan a analizar las diferentes opciones que sus padres tenían, y muchas veces juzgan sus acciones y decisiones. También luchan constantemente por lograr su propio equilibrio entre las influencias genéticas y las del medio ambiente.

Desde UNIVISION

jueves, 24 de abril de 2008

España: Un carné genético para hijos adoptados

Desde este martes, los padres adoptantes y sus hijos adoptivos van a disponer de un documento que permite vincularles genéticamente, para evitar problemas de identificación en caso de accidentes, incendios o secuestros. Se trata de una iniciativa que ha puesto en marcha el laboratorio de investigación genética y biología molecular Lorgen GP, vinculado a la Universidad de Granada.

Para ello, este laboratorio ha puesto a disposición de los interesados un 'kit' de toma de muestras, de venta en farmacias, que cuesta 495 euros y que incluye todo el proceso, desde el envío de la muestra, al análisis y la certificación notarial.

"Esto resuelve una situación de inferioridad de padres adoptivos e hijos adoptados respecto al resto de la sociedad, puesto que nos posibilita contar con una prueba que nos relaciona", apuntó el presidente de la Federación de Asociaciones de Adopción Internacional ADECOP, Miguel Góngora, que explicó que, con este test se resuelve "una necesidad social". "No es un problema legal, sino de conciencia", añadió.

"La identificación de menores adoptados ofrece a los padres adoptivos interesados seguridad jurídica y tranquilidad personal", afirmó el director gerente del laboratorio, Javier Valverde, que apuntó que este "carné" es, en muchas ocasiones, la única posibilidad de certificar el parentesco no consanguíneo entre el menor y sus padres.

Así, el director del Laboratorio de Identificación Genética de la Universidad de Granada y profesor de Medicina Legal, José Antonio Lorente, explicó que el proceso consiste en la toma de muestras de células de la boca (saliva), que se efectúa ante testigos y es realizada por personal cualificado, y que posteriormente se analiza la información, siguiendo todos los protocolos existentes, que posteriormente son verificados por un notario.

Adopciones en España

En este contexto, el presidente de ADECOP ha asegurado que la Comunidad de Madrid es la región que "más incumple" los seguimientos de posadopción en las adopciones internacionales -valorar y controlar la adaptación del menor al seno de la familia adoptiva y la elaboración obligatoria de un informe que debe emitirse al país de origen del menor-, lo que ha generado, por ejemplo, "que China haya cerrado la frontera".

"Hay comunidades que tienen más problemas en los seguimientos psicosociales y hay incluso alguna comunidad que no tiene ninguna entidad mediadora de adopción, como es el caso de Asturias", apuntó Góngora, en el marco de la presentación de un test genético que vincula a los hijos adaptados con sus padres adoptivos. "Esta situación es fruto de la descentralización de todas las competencias sobre menores por la Ley de protección judicial del menor", explicó.

Además, el presidente de ADECOP explicó que "muchos países" han paralizado los procesos de adopción, como Ucrania, Rusia, Rumanía o Etiopía y que, de los países latinoamericanos, "sólo funciona bien" Colombia. Para Góngora, esta situación ha generado que los procesos de adopción duren, como mínimo, 24 meses y que haya cerca de 5.000 familias esperando adopciones.


Desde | http://www.elmundo.es

jueves, 13 de marzo de 2008

Adopcion: Cerca de 5 mil niños y jóvenes no pierden la esperanza

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Las familias se vinculan a un programa para acoger a un niño o a un joven voluntariamente, por seis meses. La idea es que, si ellas lo desean, termine en un trámite de adopción, cumpliendo los requisitos que exige la ley.

Maltrato, drogadicción y negligencia fueron parte de la infancia de Carolina* y su hermano. Los problemas de consumo de drogas de su madre, quien prácticamente los dejó a su suerte, los sumió en experiencias amargas.
Los menores llegaron hace ocho años a un hogar del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), en Bogotá, donde han pasado en compañía de otros infantes con historias similares.

Hoy, Carolina tiene 15 años y hace parte de los cerca de 5.000 niños y adolescentes en ‘lista de espera’ para encontrar un nuevo hogar.
Aunque no ha encontrado una familia que la adopte, sí halló a una joven pareja que ha decidido acogerla en su casa de manera periódica para enseñarle cómo es la experiencia de tener un hogar.

Adriana, su ‘mamá amiga’, le celebró los 15 años, la lleva a parques, centros comerciales y comparten almuerzos y películas los fines de semana, entre otras actividades familiares. “Carolina hace parte de nuestras vidas y aunque aún no podemos adoptarla, sabemos que ella cuenta con nuestro apoyo para hacer posible sus sueños y que nosotros también contamos con su afecto”, dice Adriana.

Ella y su esposo, Fernando, decidieron unirse al programa Lazos de Familia, de Kidsave (Organización No Gubernamental), que busca familias voluntarias parar acoger niños y jóvenes entre 7 y 14 años en estado de ‘adoptabilidad’ –que, por su edad, a veces no resulta fácil encontrarles una familia– con el fin de brindarles un hogar que les dé afecto y les ayude a construir un proyecto de vida.

Cerca de 80 menores de edad de cuatro instituciones de protección del ICBF, en Bogotá, participan de manera voluntaria en este proceso. Al menos 195 familias lo manifestaron, en un comienzo, y 16 vienen ejerciendo su papel. Este proyecto busca darles competencias a los niños para desenvolverse en la vida antes de su egreso del sistema de protección a los 18 años de edad.
“El ambiente familiar les brinda destrezas, competencias y habilidades para convivir y relacionarse con otros, que en una institución no se adquieren”, explica Martha Segura, directora ejecutiva de Kidsave Colombia.

A veces, los niños que no son adoptados –dice– rotan de una institución a otra, cambian de colegio, se atrasan escolarmente y pierden la esperanza de ser aceptados.

El poder de la familia
El Centro de Proyectos para el Desarrollo (Cendex), de la Universidad Javeriana, encargado de monitorear el programa, concluye que los niños y jóvenes que participan en este mejoran su autoestima, su apropiación con el entorno y sus habilidades de interacción con otras personas.

Su estado de ánimo es más estable, se les ve más alegres y motivados frente a las actividades del colegio o de la institución donde viven, muestran más ganas de vivir y habilidades para comunicarse, pues a veces son tímidos o les cuesta trabajo entablar conversaciones con otras personas.

“Compartir en familia produce cambios afectivos: ganas de vivir, motivación y habilidades para comunicarse”, indica la sicóloga Erika Martí.

Requisitos para adoptar

La mayoría de infantes que viven bajo protección del Icbf se muestran ansiosos de conocer una familia que les ofrezca afecto. Algunos son muy activos y buscan llamar la atención. Son pocos los que experimentan miedo de volverse a vincular a un entorno familiar, pero quienes lo manifiestan son tímidos y no se expresan fácilmente, pues fueron maltratados en el pasado.

El Código de la Infancia y la Adolescencia establece como requisitos para convertirse en padres adoptantes:
- Tener 25 años cumplidos y al menos 15 años más que el infante.
- Garantizar idoneidad física, mental, moral y social suficiente para suministrar una familia adecuada y estable al infante.
- Pueden adoptar personas solteras o los cónyuges.
-De manera conjunta, cónyuges que demuestren una convivencia ininterrumpida de por lo menos dos años.
- La existencia de hijos no es obstáculo para adoptar.
- Se da prelación a los adoptantes colombianos.

Familias que los reciben para vacaciones y terminan en proceso de adopción

El programa ‘lazos de familia’ funciona hace un año en Bogotá. Participan hogares de estrato 2 a 6. Según Aleyda Gantiva, directora del proyecto, las familias pasan por un riguroso proceso de selección y capacitación para hacer de los infantes personas capaces de crear relaciones afectivas sanas, desempeñarse en sociedad y capacitarse para el trabajo.

Pueden involucrarse de tres maneras: como familia acogedora (personas dispuestas a acoger al niño por lo menos un fin de semana al mes y llevárselo a casa; lo llaman por teléfono o se lo llevan de vacaciones), familia mentora (dedican al pequeño un tiempo mínimo al mes para trabajar con él su proyecto de vida; están pendientes de sus necesidades) y familias promotoras (personas en la comunidad que contribuyen divulgar el programa y buscar familias que deseen participar en esta labor social).

Además del programa ‘lazos de familia’, existe otro que les permite a los infantes colombianos de 7 a 14 años ser acogidos por familias estadounidenses durante las vacaciones de verano. A su regreso al país mantienen el contacto con las familias, a veces vienen a visitarlos, les pagan clases de inglés y ayudan a pagar sus gastos de salud.

Este proceso casi siempre termina en adopción. Se han vinculado 250 niños y de estos, 75 por ciento fueron adoptados o están en proceso de adopción.

Andrea Linares G.

El Tiempo.

jueves, 10 de enero de 2008

Cómo convertirse en padres sustitutos

Hacer la petición, entregar los respectivos documentos, asistir a charlas sobre maltrato y abandono infantil y pasar por el proceso de selección, son algunas de las pruebas a las que debe someterse una pareja, antes de que le sea entregado un niño.


Risas en las noches y palabras a medio decir, entre otras emociones, son los regalos que ha traído Luisa María al hogar de Dora Libia y William, luego de que fue aprobado el proceso de adopción de la pequeña de 18 meses.

Dora Libia González, a sus 33 años, siente la alegría de ser madre, pese a que su estado de salud le había impedido asumir este rol de manera biológica.

Luego de presentar “dolores bajos intensos” los médicos le extrajeron el útero y los ovarios, anulándole las posibilidades de tener un hijo.

Diez años de matrimonio y la ilusión de disfrutar de las travesuras de un bebé, impulsaron a esta mujer y a su esposo a tocar las puertas del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf, para solicitar, de la mano de una trabajadora social, la adopción de una niña a la que le brindarían su amor y cariño.

Charlas sobre maltrato infantil y abandono fueron la antesala a la entrevista que tuvieron con las directivas de la entidad para presentar los documentos y entrar en el proceso de selección.

Pasaron más de dos años y recibieron la tan anhelada llamada de aprobación, o como ella solía decirle a sus amigos “los resultados de la prueba de embarazo”, que dio positivo.

Salidas a centros comerciales, llantos y desveladas, son sólo algunas de las cosas que disfruta esta familia desde la llegada de Luisa María, la niña de rizos castaños y pestañas largas.

Si en sus planes está el de darle a un niño la oportunidad de tener un hogar y una vida mejor, El Pais le responde algunas de las inquietudes que surgen al momento de planear la adopción de un menor.

¿Qué es la adopción?

El Artículo 88 del Código del Menor la define como “una medida de protección a través de la cual, bajo la suprema vigilancia del Estado, se establece de manera irrevocable la relación paterno-filial entre personas que no la tienen por naturaleza”. Su objetivo primordial es el de garantizar que el niño, la niña o el joven pueda crecer y desarrollarse en el seno de una familia.

¿Existen distintas solicitudes de adopción?

Sí. Entre ellas está la solicitud de adopción por parte de extranjeros o colombianos residentes en el exterior, de colombianos o extranjeros residentes en Colombia, la de familiares residentes en el exterior o en Colombia y la adopción por consentimiento.

¿En qué consiste la adopción por consentimiento?

Consiste en que la madre o el padre biológico del niño(a) otorga el consentimiento para que un tercero adopte a su hijo(a) con las formalidades de ley. Los padres podrán otorgar el consentimiento para la adopción, pero no a adoptantes determinados, excepto cuando el padre sustituto es un pariente hasta de tercer grado de consanguinidad o segundo de afinidad, o si es hijo(a) del cónyuge del adoptante.

¿Cómo se da la adopción?

Este proceso se da en dos etapas. La primera es la administrativa. Debe realizarse ante el Icbf o en una de las ocho casas de adopción en el país, en la que se declara adoptable al niño(a) luego de ser estudiados los documentos requeridos. La segunda es la judicial, que es decretada a través de sentencia judicial en los juzgados de Familia estableciendo la relación paterno–filial.

¿Quiénes pueden adoptar?

Conjuntamente, la pareja formada por el hombre y la mujer que demuestren una convivencia ininterrumpida de, por lo menos, tres años. Individualmente, las personas solteras, viudas o separadas.

¿Cuáles son los requisitos para adoptar a un niño(a)?

Los solicitantes deben ser plenamente capaces de la manutención del menor, haber cumplido 25 años de edad, tener al menos quince años más que el adoptante, garantizar idoneidad física, mental, moral y social suficiente para ofrecerle un hogar adecuado y estable a un niño, niña o joven a través de la realización de un estudio psicosocial, hecho por la autoridad central o la autoridad oficial competente en el país de residencia de las familias solicitantes. Es importante asistir a talleres de preparación, organizados por las respectivas casas de adopción o agencias del Icbf, con el fin de que el proceso de adopción no sólo se limite a aportar una serie de documentos sino que los futuros padres sustitutos estén plenamente convencidos de su decisión.

¿Cuánto cuesta la adopción?

La adopción en Colombia es gratuita. Sin embargo, los documentos pedidos en el proceso representan algún costo para los solicitantes y, una vez asignado el niño o niña, debe iniciarse ante el juzgado de familia o el juzgado promiscuo de familia el proceso de adopción, que requiere de un abogado escogido por el solicitante y que genera otros costos.

¿A quién se puede adoptar?

Se pueden adoptar a los menores de 18 años declarados en situación de abandono, aquellos cuya adopción haya sido consentida previamente por sus padres o autorizada por el defensor de familia, los hijos exclusivos de uno de los cónyuges y a los mayores de 18 años, siempre y cuando el adoptante haya tenido el cuidado personal del joven antes de que éste cumpliera los 18 años de edad.

¿A quién se aplica el trámite preferente?

El trámite preferente e inmediato para su asignación familiar es para las solicitudes de niños con discapacidades físicas, mentales o sensoriales; los grupos de más de dos hermanos; los niños indígenas, quienes gozan de jurisdicción especial, y los mayores de 7 años.

¿Qué pasa luego de entregar el menor en adopción?

Después de que los pequeños compartan con las familias, la entidad realiza el seguimiento postadopción durante un año. En este periodo las parejas colombianas, junto con el menor de edad, deben asistir a entrevistas con la trabajadora social en la entidad donde se hizo la solicitud. Finalmente, se realiza una última entrevista en el hogar de la pareja.

¿Cuánto dura el proceso de adopción?

El proceso de selección de las parejas puede durar entre seis o siete meses. Una vez son aprobados entran en lista de espera, cuyo tiempo es indefinido, debido a la cantidad de solicitudes que llegan a las distintas entidades.

¿Cuántos niños o niñas pueden ser adoptados?

No existe un número determinado de menores para ser entregados en adopción por una familia, siempre y cuando se cuente con los recursos y las posibilidades para la manutención de los niños.

¿Cómo se da la respuesta de adopción?

La entidad encargada, a través de vía telefónica, concreta la cita con la familia que espera la respuesta. Una vez en la oficina se verifican los resultados que pueden ser para aplazamiento, aprobación o negación de la solicitud.

Normas legales de adopción

La Constitución Política de Colombia, a través de sus leyes, garantiza los derechos fundamentales para niños que pueden ser adoptados.

1. El Artículo 44 de la Carta Magna indica que “son derechos fundamentales de los niños: la vida, la integridad física, la salud y la seguridad social, la alimentación equilibrada, su nombre y nacionalidad, tener una familia y no ser separados de ella (...)”.

2. La Convención Internacional de los Derechos del Niño, Convenio Relativo a la Protección del Niño y a la Cooperación en materia de adopción internacional, suscrito en La Haya.

3. La Ley 7 de 1979 logra establecer el Sistema Nacional de Bienestar Familiar y se reorganiza el Icbf, entre otros dictámenes.

4. El Decreto 2737 de 1989: Código del Menor (Art. 92).

5. Decreto 1137 de 1999: organiza el Sistema Administrativo de Bienestar Familiar, reestructura el Icbf y dicta otras disposiciones.

Tres datos claves

1. En el mismo orden en que son recibidas las solicitudes de adopción van siendo estudiadas y analizadas para emitir la respuesta correspondiente.

2. Tienen prelación las solicitudes hechas por familias colombianas frente a las peticiones de personas extranjeras.

3. De acuerdo con lo expuesto en el Artículo 45 del Código del Menor: “No tendrá validez el consentimiento que se otorgue para la adopción del hijo que está por nacer”.


fuente; El País
www.mamasybebes.com.ar

lunes, 29 de octubre de 2007

ESPAÑA: PRIMER DÍA ESTATAL DEL ACOGIMIENTO

Padres acogedores: una segunda oportunidad para 17.000 niños españoles

  • La mayoría de niños en desamparo proceden de entornos marginales
  • Las asociaciones afirman que este sistema de protección es poco conocido

Beatriz López es soltera. Siempre le gustaron los niños, pero carecía de instinto maternal. Tenía sobrinos y no quería más. Pero cuando se enteró de la cantidad de pequeños que crecen en residencias sin ningún tipo de afecto familiar no se lo pensó. Primero acogió a María, una niña con Síndrome de Down de 10 años, casi ciega. Luego apareció su hermano y también se lo llevó a casa.

Más de 17.000 niños viven en régimen de acogimiento familiar en España, según los últimos datos oficiales de 2005. Pero las asociaciones del sector calculan hay unos 13.000 en centros públicos, a la espera de encontrar unos segundos padres como Beatriz.

El Círculo de Bellas Artes de Madrid alberga este fin de semana la celebración del primer Día Nacional del Acogimiento, con el apoyo del Ministerio de Asuntos Sociales y el Instituto Madrileño del Menor y la familia. El objetivo es dar a conocer este sistema de protección infantil y sensibilizar a la opinión pública sobre la realidad de los menores que crecen sin un paraguas familiar.

Padres acogedores de toda España se reunirán para intercambiar experiencias, plantear dudas y tratar de resolver los problemas derivados de esta situación. El encuentro, abierto al público, pretende convertirse en un "escaparate del acogimiento". Durante el mismo se celebrarán actividades para toda la familia: juegos, talleres, mesas redondas, exposiciones y conferencias.

Asignatura pendiente

"Somos capaces de llegar a la luna y de curar las enfermedades y no de resolver la situación de soledad de un niño inocente"

"Somos capaces de llegar a la luna y de curar las enfermedades y no de resolver la situación de soledad de un niño inocente", se lamenta Beatriz. Para esta madre de familia monoparental, la experiencia, no exenta de dificultades, ha sido maravillosa. "Me dijeron que la niña tenía una discapacidad del 80% y me la imaginé como un vegetal. Pero no era cierto. Habla, interactúa y camina con ayuda. Cuando está con su hermano, me encanta verlos jugar juntos", afirma.

En la actualidad hay diversas formas de acogimiento familiar. El administrativo es el dictado por las Comunidades Autónomas, que son los organismos competentes y cuenta con el permiso de los padres biológicos. El judicial es el determinado por el juez.

Las personas interesadas en este sistema han de realizar sus solicitudes en los centros habilitados para ello. Cada Autonomía determina qué requisitos deben reunir y se encarga de su proceso de evaluación y selección.

Ayudas económicas

Según el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, con carácter general, las Comunidades Autónomas contribuyen a los gastos ordinarios y extraordinarios que conlleva el cuidado del menor a través de diversas ayudas.

"Lo mejor de ser padre de acogida es ver que con tu ayuda los chicos salen adelante. Que tu esfuerzo merece la pena"

"La mayoría de estos niños proceden de entornos sociales conflictivos. Acaban en centros tutelados porque, en un determinado momento, sus padres no pueden hacerse cargo de ellos por enfermedad, reclusión, accidente, rehabilitación...", explica Francisco Marzo, de la Asociación de Acogedores de Menores de la Comunidad de Madrid.

Según Marzo, los chavales mantienen encuentros periódicos con sus familias, para no perder los lazos. "Viven contigo, pero saben quienes son sus padres, lo que para muchos acogedores constituye un gran hándicap emocional".

Como contrapartida el proceso de acogimiento suele ser más rápido que el de adopción y, si la familia biológica se desentiende del menor, el acogimiento permanente se convierte en adopción.

Francisco Marzo incide en que lo mejor de ser padre de acogida es "ver que con tu ayuda los chicos salen adelante. Que tu esfuerzo ha merecido la pena".