jueves, 13 de marzo de 2008

Adopcion: Cerca de 5 mil niños y jóvenes no pierden la esperanza


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Las familias se vinculan a un programa para acoger a un niño o a un joven voluntariamente, por seis meses. La idea es que, si ellas lo desean, termine en un trámite de adopción, cumpliendo los requisitos que exige la ley.

Maltrato, drogadicción y negligencia fueron parte de la infancia de Carolina* y su hermano. Los problemas de consumo de drogas de su madre, quien prácticamente los dejó a su suerte, los sumió en experiencias amargas.
Los menores llegaron hace ocho años a un hogar del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), en Bogotá, donde han pasado en compañía de otros infantes con historias similares.

Hoy, Carolina tiene 15 años y hace parte de los cerca de 5.000 niños y adolescentes en ‘lista de espera’ para encontrar un nuevo hogar.
Aunque no ha encontrado una familia que la adopte, sí halló a una joven pareja que ha decidido acogerla en su casa de manera periódica para enseñarle cómo es la experiencia de tener un hogar.

Adriana, su ‘mamá amiga’, le celebró los 15 años, la lleva a parques, centros comerciales y comparten almuerzos y películas los fines de semana, entre otras actividades familiares. “Carolina hace parte de nuestras vidas y aunque aún no podemos adoptarla, sabemos que ella cuenta con nuestro apoyo para hacer posible sus sueños y que nosotros también contamos con su afecto”, dice Adriana.

Ella y su esposo, Fernando, decidieron unirse al programa Lazos de Familia, de Kidsave (Organización No Gubernamental), que busca familias voluntarias parar acoger niños y jóvenes entre 7 y 14 años en estado de ‘adoptabilidad’ –que, por su edad, a veces no resulta fácil encontrarles una familia– con el fin de brindarles un hogar que les dé afecto y les ayude a construir un proyecto de vida.

Cerca de 80 menores de edad de cuatro instituciones de protección del ICBF, en Bogotá, participan de manera voluntaria en este proceso. Al menos 195 familias lo manifestaron, en un comienzo, y 16 vienen ejerciendo su papel. Este proyecto busca darles competencias a los niños para desenvolverse en la vida antes de su egreso del sistema de protección a los 18 años de edad.
“El ambiente familiar les brinda destrezas, competencias y habilidades para convivir y relacionarse con otros, que en una institución no se adquieren”, explica Martha Segura, directora ejecutiva de Kidsave Colombia.

A veces, los niños que no son adoptados –dice– rotan de una institución a otra, cambian de colegio, se atrasan escolarmente y pierden la esperanza de ser aceptados.

El poder de la familia
El Centro de Proyectos para el Desarrollo (Cendex), de la Universidad Javeriana, encargado de monitorear el programa, concluye que los niños y jóvenes que participan en este mejoran su autoestima, su apropiación con el entorno y sus habilidades de interacción con otras personas.

Su estado de ánimo es más estable, se les ve más alegres y motivados frente a las actividades del colegio o de la institución donde viven, muestran más ganas de vivir y habilidades para comunicarse, pues a veces son tímidos o les cuesta trabajo entablar conversaciones con otras personas.

“Compartir en familia produce cambios afectivos: ganas de vivir, motivación y habilidades para comunicarse”, indica la sicóloga Erika Martí.

Requisitos para adoptar

La mayoría de infantes que viven bajo protección del Icbf se muestran ansiosos de conocer una familia que les ofrezca afecto. Algunos son muy activos y buscan llamar la atención. Son pocos los que experimentan miedo de volverse a vincular a un entorno familiar, pero quienes lo manifiestan son tímidos y no se expresan fácilmente, pues fueron maltratados en el pasado.

El Código de la Infancia y la Adolescencia establece como requisitos para convertirse en padres adoptantes:
- Tener 25 años cumplidos y al menos 15 años más que el infante.
- Garantizar idoneidad física, mental, moral y social suficiente para suministrar una familia adecuada y estable al infante.
- Pueden adoptar personas solteras o los cónyuges.
-De manera conjunta, cónyuges que demuestren una convivencia ininterrumpida de por lo menos dos años.
- La existencia de hijos no es obstáculo para adoptar.
- Se da prelación a los adoptantes colombianos.

Familias que los reciben para vacaciones y terminan en proceso de adopción

El programa ‘lazos de familia’ funciona hace un año en Bogotá. Participan hogares de estrato 2 a 6. Según Aleyda Gantiva, directora del proyecto, las familias pasan por un riguroso proceso de selección y capacitación para hacer de los infantes personas capaces de crear relaciones afectivas sanas, desempeñarse en sociedad y capacitarse para el trabajo.

Pueden involucrarse de tres maneras: como familia acogedora (personas dispuestas a acoger al niño por lo menos un fin de semana al mes y llevárselo a casa; lo llaman por teléfono o se lo llevan de vacaciones), familia mentora (dedican al pequeño un tiempo mínimo al mes para trabajar con él su proyecto de vida; están pendientes de sus necesidades) y familias promotoras (personas en la comunidad que contribuyen divulgar el programa y buscar familias que deseen participar en esta labor social).

Además del programa ‘lazos de familia’, existe otro que les permite a los infantes colombianos de 7 a 14 años ser acogidos por familias estadounidenses durante las vacaciones de verano. A su regreso al país mantienen el contacto con las familias, a veces vienen a visitarlos, les pagan clases de inglés y ayudan a pagar sus gastos de salud.

Este proceso casi siempre termina en adopción. Se han vinculado 250 niños y de estos, 75 por ciento fueron adoptados o están en proceso de adopción.

Andrea Linares G.

El Tiempo.

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