viernes, 29 de febrero de 2008

Pataletas en la puerta del jardín



Tristeza al ver cómo se alejan sus papás, miedo por estar en un lugar extraño e, incluso, rabia porque cree que lo abandonaron son los sentimientos que experimenta el niño el primer día de colegio.

Muchos padres se culpan a sí mismos por dejarlo ‘solo’. Lloran mientras le entregan la lonchera; olvidan que esta actitud dificulta, aún más, que él se desapegue, se adapte al ambiente escolar y comience su primera etapa social.

Para la sicóloga infantil Paula Bernal, la manera como el niño reaccione al ingreso al colegio depende del proceso de socialización que inicien papá y mamá.

“Influyen, en el contacto con otros, el comportamiento de los padres, el temperamento del niño y la calidad de la relación entre él y ellos”, indica la experta.

Preparación meses atrás

La familia y el colegio son los principales núcleos sociales de la infancia. Por eso, es importante preparar al menor, a través de lo que los expertos llaman ‘adaptación progresiva al nuevo ambiente’.

El proceso comienza unos meses antes del primer día de jardín. Los padres pueden leerle al niño historias sobre el ingreso al colegio y llevarlo a conocer la sede de la institución en la que estudiará.

Dicha adaptación también deben realizarla los padres, pues, en ocasiones, son ellos quienes lloran y no el niño. Esto es frecuente en madres que se dedican exclusivamente a la crianza de sus hijos.

“Como el niño ingresa a preescolar desde los tres años, ella cree que es aún muy pequeño para dejarlo solo. Se siente culpable por delegar su labor a una profesora; no entiende que es la ocasión para reactivar su relación de pareja o para dedicarse tiempo a ella”, sugiere

Luz Elena Buitrago, sicóloga del desarrollo infantil de la Universidad El Bosque.
Aunque el proceso de adaptación no tiene fecha límite, lo ideal es que dure unos 15 días, pero cada caso es particular.

“Algunos niños se demoraran más. Se aconseja que solo el primer día los padres los lleven al jardín. Desde el siguiente puede ir otro familiar, para evitar un retroceso en el proceso de desapego del menor hacia sus padres y viceversa”, indica Buitrago.

El abandono los atemoriza

La mayoría de niños que lloran el primer día en el jardín lo hacen porque les atemoriza la idea de que sus padres no regresen por ellos.

“Los temores se generan porque en esta etapa tienden a confundir la apariencia con la realidad. Y esto es lo que sucede: el pequeño cree que lo abandonaron en el jardín y por eso llora cuando sus padres lo dejan allí”, explica la sicóloga infantil Paula Bernal.

Es necesario llenar al niño de confianza y seguridad. Recordarle, al momento de la despedida, que va a estar bien y que más tarde volverán por él.

“Más importante que prometer es cumplir. Que cuando el menor salga a la puerta, lo vea y no tenga que buscarlo entre la multitud de padres que van por otros niños”, indica Luz Elena Buitrago, sicóloga del desarrollo infantil de la Universidad El Bosque.

No lo engañe. Es frecuente decirle al niño: 'entra al salón; mientras tanto, voy al baño'. Aprovechan cuando el niño se descuida, para emprender la huida. Con esto, lo único que consiguen es que el niño pierda confianza y gane rabia y resentimiento hacia ellos.

15 días

Le toma al niño, en promedio, adaptarse al nuevo ambiente. Según el caso, puede ser más tiempo. Si sobrepasa el mes, habrá que acudir al sicólogo.

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