miércoles, 30 de abril de 2008

Las pesadillas de los niños: Una realidad que les quita sueño


Papá y mamá después de un largo día de labores quieren que durante la noche reine el silencio y la calma para poder dormir y descansar. Por esto, esperan que sus hijos se vayan a la cama lo más pronto posible y, así, tener la garantía de que nada perturbará su sueño.

Aunque en algunas familias no sucede nada que afecte la tranquilidad mientras duermen, en otros casos, las pesadillas que presentan los menores se convierten en la razón de su desvelo.

Así lo vive Milena, madre de Sofía, una niña de 6 años. Esta pequeña, desde los dos años comenzó a tener pesadillas, lo que provocaba que su mirada se dirigiera con expresión de miedo hacia las paredes.

“No eran constantes. A los cuatro años tuvo nuevamente otra pesadilla en la que vio cosas feas pero no supo explicar”, comenta esta madre de familia, quien señala que los últimos casos se presentaron entre diciembre y enero con más frecuencia.

Sofía se despertaba en la madrugada con sensación de calor, diciendo que veía monstruos o señores que iban a llevársela. Ante esto, Milena le daba tranquilidad, le leía un cuento, le hablaba y le volteaba la almohada, con el argumento de que así se irían los malos sueños.

“La niña me pide que le coloque una medallita del espíritu santo y que le deje la Biblia abierta en el Salmo 92 en su mesita. De igual manera, yo ubico un espejo redondo con un vaso de agua para alejar las malas energías y los malos espíritus”, dice esta madre, al tiempo que reconoce que trata de manejar todo con cautela para que la menor no viva atemorizada o se vuelva supersticiosa.

De acuerdo con profesionales y expertos, es normal que durante determinado momento de la vida el niño tenga pesadillas. Sin embargo, es importante nunca ignorarlos cuando sueñen con algo miedoso y buscar asesoría si se dan con frecuencia.

Depende de la frecuencia

Las pesadillas no constituyen un problema si se presentan de manera esporádica. En estos casos, puede ser porque se fue a dormir sin comer o muy lleno, o porque está desahogando un miedo que tiene.

Pero si las pesadillas se dan dos veces por semana, durante un mes, esto puede ser la evidencia de un trastorno del sueño que requiere de diagnóstico médico.

Así lo reconoce el especialista en psiquiatría de niños y adolescentes, Mauricio Escobar Sánchez, quien señala que normalmente las pesadillas ocurren entre las 4 y 6 de la mañana, horas en la que todavía hay oscuridad.

Entre los 3 y 4 años, los menores sueñan con que algo va a sucederles y que su cuerpo saldrá lastimado. Después, entre los 5 y 6 años, sueñan con que van a ser abandonados.

“En el momento en que el niño se despierta asustado, papá y mamá deben abrazarlo, acompañarlo mientras llora, tranquilizarlo y decirle que lo que vio fue un sueño y explicarle qué es esto. Nunca dejarlo solo”, afirma Mauricio Escobar.

Este profesional explica que otro tipo de sueños en los niños son los ‘terrores nocturnos’, los cuales consisten en una angustia severa mientras duerme. A veces, dan la impresión de estar despiertos. Frente a esto, papá o mamá deben acompañarlo y no tratar de despertarlo.

Cuando es una pesadilla, los niños se despiertan y a veces recuerdan lo visto, pero durante el ‘terror nocturno’ se sienten asustados pero no se despiertan en el instante. Los niños despiertan a su hora habitual y sin recordar, como si nada hubiera pasado.

“Las pesadillas y los terrores nocturnos son trastornos del sueño que, si se dan con frecuencia, requieren de tratamiento médico, pues las causas pueden ser orgánicas o mentales, como muerte de alguien, cambio de colegio o algo negativo que sucede en su ambiente que los padres no han detectado”, dice el especialista, quien concluye diciendo que es mayor motivo de preocupación cuando, además, el niño sufre cambios como pérdida del deseo por jugar o comer, disminuye su rendimiento académico, es agresivo, callado y llora con facilidad.

Pregunta y respuesta

Frente al tema de las pesadillas que presentan los niños, en algún momento mientras duermen, hay muchas preguntas. Por esto, con el ánimo de responder las más frecuentes, la psicóloga clínica de niños y adolescentes, Claudia Angarita Giorgi, habla hoy desde el diván de Familia.

1. ¿Por qué se presentan las pesadillas?

Hacen parte de una etapa normal en el desarrollo de los niños, con las que expresan sus miedos. Aparecen cuando hay algo que les resulta difícil de manejar.

Generalmente tiene que ver con problemas de autoridad, es decir, cuando papá y mamá los asfixian y les exigen cosas que no pueden cumplir. También cuando se sienten señalados por la sociedad, como el ‘gordo tonto’. Eso los angustia y les genera ansiedad.

2. ¿Son algo grave?

La idea no es ver las pesadillas como algo grave, pero sí como algo que está pasando y que puede traer consecuencias si no se atiende a tiempo.

Los padres no deben quedarse con que es algo normal. La tarea es mirar si son la señal de que algo está pasando. Si las pesadillas son repetitivas puede ser porque algo en el menor está sin resolver.

3. ¿Qué debe hacer la familia?

• Prestarle atención al niño y preguntarle lo que vio en su pesadilla para que no quede con la sensación de que a sus padres no les interesa lo que a él le sucede.

• Darle apoyo sin decirle que es una tragedia y motivarlo a seguir durmiendo en su propia cama y no en la de sus padres. Así estén enfermos, deben dormir en el lugar destinado para ellos. Lo mejor es acompañarlos sólo mientras se duermen nuevamente.

• No decirles que pueden dormir con la luz encendida. Deben ver la oscuridad como el mejor ambiente para dormir y disfrutar el descanso, y no como algo para tener miedo.

Desde | www.vanguardia.com

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