jueves, 10 de julio de 2008

No quiere comer?


Todos sabemos que los niños de corta edad son muy caprichosos respecto a la comida. A partir del primer año, pareciera que de pronto ya no les interesa comer, ni siquiera a los que comían mucho. A medida que crecen, los pequeños se forman ideas muy claras respecto de la comida que se les sirve y de cómo se les sirve. Debido a que la alimentación es parte esencial de la crianza, si nuestro hijo rechaza los alimentos que le hemos preparado con tanto cariño, nos sentimos heridos en lo más profundo. En esos momentos, es importante tener una perspectiva más amplia. Usted le está enseñado a su bebé a alimentarse de manera sana para que pueda cuidarse por sí mismo durante toda la vida. Para que esta tarea le resulte más simple, trate de ver las cosas desde el punto de vista de su hijo.

Sus caprichos forman parte del comportamiento normal de los niños de corta edad. Su hijo está intentando establecer su independencia y desea hacerle saber que quiere hacerse cargo de sí mismo. También se está acostumbrando a un patrón de crecimiento que le permitirá alcanzar su tipo corporal genético. Durante esta etapa, el bebé regordete hijo de padres delgados comenzará a parecerse más al resto de la familia.

A continuación le mostramos algunos problemas que normalmente ocurren durante estos años en que el pequeño tiene tantos caprichos a la hora de comer... y cómo resolverlos.

1 año

Es probable que en su primer cumpleaños, el pequeño esté más interesado en aprender a caminar que en comer. De hecho, el interés de su bebé por el alimento disminuirá mucho ya que está demasiado ocupado como para "perder" tiempo en comer. Sin embargo, no se preocupe: esto es normal. Durante su segundo año de vida, el pequeño ya no crece tan rápido y, por tanto, su apetito también disminuye. El exceso de grasa que acumuló durante su primer año de vida le servirá de "combustible" para estas interesantes actividades, no así las comidas abundantes.

No obstante, los niños de esta edad aún necesitan energía para seguir en movimiento. Un niño de 1 año puede agotar rápidamente su combustible y, si eso ocurre, se pondrá frenético o irritable. Lo mejor es que consuma cinco o seis comidas pequeñas durante el día, incluidos dos o tres refrigerios saludables. Sírvale porciones muy pequeñas y dele un poco más si termina. Si le sirve demasiada comida lo agobiará y lo estará invitando a tirarlo todo.

No existe una hora adecuada para la comida: Como es tan difícil mantener quieto a un niño tan ocupado como el que comienza a caminar, todo bocado es importante. Las calorías "vacías" de las galletas, los caramelos o los jugos son una pérdida de tiempo y de apetito. Si usted o su médico cree que su hijo necesita consumir más calorías, sería conveniente aumentar el valor nutritivo de cada bocado en lugar de aumentar la cantidad de alimentos.

También puede ofrecerle alimentos nutritivos durante las comidas habituales, pero no lo obligue a comer. Los pequeños a los que se les permite decidir cuándo dejar de comer desarrollan hábitos de alimentación mucho más sanos. Su trabajo como mamá es ofrecerle alimentos saludables y atractivos en forma regular y en el mismo lugar. Su hijo se encargará de comer o de no comer.

Si sienta a su pequeño junto a usted durante las comidas habituales (sin importar que coma poco), con el tiempo aprenderá que debe comer cuando se le sirve la comida. A los niños de corta edad les encanta comer en la mesa con toda la familia. Ésta es la oportunidad perfecta para que aprendan buenos modales de mesa y cómo socializar con otras personas. Si su hijo se resiste o tira la comida, le está diciendo que ya no quiere seguir comiendo. Sáquelo de su silla alta de comer, pásele un libro para que lea y no intente convencerlo de que siga comiendo. Lo único que logrará será empezar una batalla que nunca podrá ganar.

El gran desastre: Su hijo aprende mucho "jugando" con la comida. Tirar los alimentos, exprimirlos y embadurnarse con ellos son formas de aprender acerca de éstos y de cómo disfrutar mientras los come. Aunque lo más probable es que su bebé aún no sepa usar bien una cuchara, de todas maneras debería darle una para que practique. Los niños pequeños quieren comer solos y lo mejor es apoyarlos y permitirles que lo hagan, sin importar que dejen un desastre. Además, es probable que esté aprendiendo a usar la taza, lo cual también significa que tendrá que limpiar lo que el pequeño derrame. En vista de lo anterior, su mejor opción es aprender a vivir con el desastre utilizando (y vistiendo) materiales fáciles de limpiar.

Sugerencias para la comida: Si su hijo decide que sólo va a comer pasta, por ejemplo, hable con su médico para que le indique si es necesario o no darle vitaminas para bebés. En general, los niños no necesitan vitaminas adicionales, pero si su hijo realmente se niega a comer, quizás las vitaminas harán que usted se sienta más tranquila. Nunca le dé vitaminas para adultos ya que pueden resultar tóxicas para los niños.

Comer siempre en un mismo lugar: Establecer buenos hábitos alimenticios significa acostumbrar al pequeño a comer siempre en un mismo lugar, por ejemplo, en una silla alta en la cocina. No significa comer frente al televisor, ni en el dormitorio, ni paseándose por la casa. Los niños que caminan mientras están comiendo, corren el riesgo de atragantarse.

18 meses

Durante esta etapa, su hijo necesita menos alimento que en su primer año de vida. No se sorprenda: el pequeño ya no crece tan rápido y muchos otros acontecimientos interesantes atraen su atención.

Los niños de esta edad son muy exigentes respecto a lo que quieren comer. No lo obligue a comer ni le exija que deje el plato vacío antes de pararse de la mesa. Su hijo sabe cuánto necesita y, si no lo presiona, comerá la cantidad adecuada; si lo obliga a comer, iniciará una batalla por la comida que no podrá ganar. Además, esto podría causarle problemas alimentarios cuando sea mayor.

Obsesiones y rechazos: Su hijo puede comer casi las mismas comidas que el resto de la familia. Sólo tiene que apartarle una porción antes de agregarle sal o condimentos fuertes a la comida. Sin embargo, en algunas ocasiones el niño no querrá comer lo mismo que usted está comiendo. Los niños de corta edad tienden a obsesionarse por un alimento que les encanta y a comer sólo eso durante días. Estas "obsesiones" son normales, así que no se preocupe. Si lo que come es nutritivo, no importa con cuánta frecuencia lo coma. De todas maneras, ofrézcale distintos alimentos poco a poco, para que se acostumbre a la apariencia y textura de la comida nueva. Por lo general, a esta edad tendrá que ofrecerle un alimento nuevo unas 10 veces antes de que lo acepte, por ende, no se angustie ni se aflija por uno o dos rechazos.

* Evite usar los alimentos como recompensa. Si su hijo comienza a comer para complacerla, no estará comiendo por el motivo correcto.
* No soborne a su hijo para que coma. Esto se convierte en un juego absurdo que puede alcanzar niveles poco razonables. Además, esto no ayuda a que el niño alcance una alimentación sana, buena y autónoma. Los estudios muestran que si interactúa con el niño de esta manera, el pequeño comerá menos, no más.

Asegúrese de darle muchas oportunidades para que coma solo, pues ya está listo para practicar con una cuchara o una taza. No obstante, evite alimentos con los que se pudiera atragantar, como uvas enteras, nueces o zanahorias crudas. ¡Las salchichas son las más peligrosas! Córtelas en trozos pequeños a lo largo y a lo ancho para que su pequeño no se atragante cuando se las sirva.

Información acerca del consumo de líquidos:
¿Cuánto líquido debe ingerir un niño? En general, su hijo no necesita más de 180 ml (6 onzas) de jugo al día. Recuerde que siempre debe servirle los líquidos en una taza. Lo mejor para su hijo es la fruta, no así los jugos, pues están compuestos principalmente por azúcar y agua. Los niños adictos al jugo tienen patrones de crecimiento deficientes y corren el riesgo de sufrir "diarrea infantil", problemas dentales y desequilibrios nutricionales.

Por otra parte, su hijo no necesita más de 720 ml (24 onzas) de leche entera; no lo alimente con leche descremada porque necesita ácidos grasos para el desarrollo del cerebro y para su crecimiento.

Si aún usa biberón, éste es el momento en que debería intentar que lo deje. Si le desagrada que su hijo derrame líquido constantemente, una buena alternativa es utilizar un vaso entrenador en lugar de una taza común. Tampoco permita que se tome el biberón en la cama. Esto podría causarle problemas mientras duerme o en su nutrición y, además, podría dañar sus dientes.

Sugerencias para la comida:
¡Aprenda a encariñarse con el desastre! Su hijo de 18 meses necesita aprender a comer solo para reforzar su nuevo sentido de independencia y también para aprender a usar utensilios y tazas. Un gran babero le ayudará a proteger su ropa, incluso puede poner un pequeño mantel plástico bajo su silla alta o, de lo contrario, tendrá que acostumbrarse a que siempre quede un desastre después que el pequeño coma. ¡Ah! Y nunca olvide quitarse esa ropa tan bonita cuando llegue la hora de la comida.

Por otra parte, no le permita que lance la comida por los aires. Si su hijo comienza a arrojar la comida por todas partes y deja de comer, quiere decir que ya está satisfecho. Bájelo de la silla y no intente convencerlo para que siga comiendo.

2 años

A los 2 años, su hijo sigue siendo exigente con la comida, pero ahora, además, la observa atentamente para imitarla. Dos de las mejores maneras para lograr que su hijo coma bien son darle alimentos nutritivos y que usted misma se alimente en forma adecuada. Por otra parte, recuerde que su hijo imita sus buenos y sus malos hábitos.

A esta edad ya no crece tan rápido como el año anterior, lo cual significa que no necesita tanto alimento como usted cree. También tiene opiniones extremadamente claras respecto de lo que comerá (e incluso de dónde, cuándo y de qué plato lo comerá). Quizás en algunos momentos siga "obsesionado" con comer sus alimentos favoritos... y que después simplemente los rechace.

Decida qué batalla pelear: Si cede calladamente a estos hábitos exigentes, su hijo no los defenderá con tanta fuerza. En cambio, si usted insiste en que las cosas se hagan como usted quiere, sólo conseguirá que la batalla adquiera más importancia para su bebé. Recuerde que usted no va a ganar. Sólo asegúrese de que los alimentos que le sirva sean nutritivos, pues si lo son, no importará que los coma todas las noches durante un tiempo. No le pregunte qué quiere comer; esa opción le da demasiado poder a una personita tan pequeña. Es usted quien debe escoger entre alimentos adecuados y que le gusten a los niños.

No olvide que su hijo debe comer en la mesa. Las personas que comen en un horario y lugar determinados se nutren mejor y gozan de un mejor estado físico. Establezca pronto este buen hábito. Nunca le sirva comidas en el automóvil ni en la cama, ni menos frente al televisor. Si su hijo no bebe mucha leche, dele queso o yogurt para que consuma calcio. Ésta es la etapa en que su pequeño debería dejar definitivamente el biberón.

La lucha por la comida: Si su niño de 2 años se niega a comer todo lo que le ofrece, quiere decir que usted está en medio de una verdadera guerra por la comida que no va a ganar peleando. Intente poner en práctica estas tácticas:

* Retírelo de la mesa y vuelva a intentarlo en un par de horas, durante la siguiente comida.
* Comience con un refrigerio nutritivo, como queso, galletas o fruta. Póngalo en una bandeja y siéntese a su lado, pero no se ponga a observarlo y a esperar que coma.
* Si sigue negándose a comer, bájelo de la silla y deje de preocuparse. Ningún niño sano, ni siquiera a los 2 años, se ha dejado "morir" de hambre. Seguramente estará listo para comer durante la siguiente comida habitual.

Pregunte en la guardería a qué hora y qué come su hijo durante el día. Si su dieta le parece deficiente, discútalo con la persona adecuada de la guardería. Si no pueden darle lo que usted desea que coma su hijo, ofrézcase a enviarle la comida. Aun así, no sea demasiado exigente; los niños aprenden de diferentes ambientes y hay mucha libertad de acción en cuanto a las dietas de los niños. Por último, trate de almorzar con su hijo de vez en cuando.

3 años

Aunque un niño de 3 años todavía tiene ideas muy claras respecto de lo que le gusta comer, está más dispuesto que hace un año a probar alimentos nuevos. Es probable que prefiera algunos alimentos por sus colores o formas y quizás todavía insista en que la comida tenga una presentación determinada. También disfrutará cocinando con usted, siempre y cuando sea paciente con su capacidad limitada para ayudarle.

A esta edad, es posible que el niño que no quiere comer acepte alimentos que se le presenten de una manera interesante y novedosa, en un plato especial o con una forma curiosa. Éste es el momento de actuar con inteligencia y divertirse juntos.

Al sentarse a la mesa a cenar con la familia, los niños de tres años aprenden mucho acerca de la alimentación y de las relaciones con los demás. Los estudios muestran que los niños que comen al menos una comida al día con su familia tienen un mejor vocabulario. Acostúmbrelo ahora a comer con ustedes en la mesa y no frente al televisor. De hecho, sería conveniente que lo apagara y que la familia conversara. Además, recuerde que debería servir las comidas a horas regulares, en un lugar determinado, como la cocina o la mesa del comedor.

Su niño de 3 años ya está totalmente listo para aprender buenos modales en la mesa. Enséñele a decir "por favor", "gracias" y a pedir permiso. Puede que todavía ensucie un poco la mesa, pero ya no debería lanzar la comida. Su hijo puede y debería ayudarle a poner la mesa. Probablemente disfrutará de los hábitos y de las rutinas de las comidas en familia... siempre y cuando logre convencerlo de que se siente a la mesa. A menudo, los preescolares están tan ocupados jugando, que apenas les interesa detenerse para hacer algo distinto. Sin embargo, no permita que su hijo adquiera el hábito de comer mientras hace otras cosas.

Suministrado por : Suzanne Dixon , Doctora en medicina, Master en salud pública.
Desde | Mamas y Bebes

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