martes, 1 de julio de 2008

Placenta previa


Es una complicación del embarazo en la cual la placenta crece en la parte más baja del útero y cubre todo o parte del cuello uterino.
La placenta es el órgano que nutre al feto en desarrollo.


Causas, incidencia y factores de riesgo

Durante el embarazo, la placenta se reposiciona a medida que el útero se estira y crece. A comienzos de embarazo, es común que se presente una placenta de implantación baja. Pero a medida que el embarazo progresa, el útero que va creciendo debe "halar" la placenta hacia la parte superior. Hacia el tercer trimestre, la placenta debe estar cerca de la parte superior del útero, dejando la abertura del cuello uterino despejada para el parto.

Algunas veces, sin embargo, la placenta permanece en la parte inferior del útero, cubriendo parcial o completamente esta abertura.

Hay tres tipos de placenta previa:

* Marginal: la placenta se localiza cerca del borde del cuello uterino pero no lo bloquea
* Parcial: la placenta cubre parte de la abertura cervical
* Completa: la placenta cubre completamente la abertura cervical

La placenta previa ocurre en 1 de cada 200 embarazos y es más común en mujeres que tienen:

* Fibroides uterinos o cirugía para extirparlos
* Un útero anormalmente desarrollado
* Embarazo múltiple (gemelos, trillizos, etc.)
* Cicatrización de la pared uterina causada por embarazos anteriores, cesáreas, cirugía uterina o abortos
Las mujeres que fuman o tienen niños a una edad avanzada también pueden tener un mayor riesgo.

Las posibles causas de placenta previa abarcan:

* Formación anómala de la placenta
* Útero anormal
* Placenta grande
* Cicatrización en el revestimiento del útero (endometrio)

Síntomas

El síntoma principal de la placenta previa es un sangrado vaginal súbito, indoloro y a menudo profuso que con frecuencia ocurre cerca del final del segundo trimestre o empezando el tercer trimestre. En algunos casos, se presenta sangrado o hemorragia severa. El sangrado puede detenerse por sí solo, pero puede empezar de nuevo días o semanas después.

Se pueden presentar calambres uterinos con el sangrado. El trabajo de parto algunas veces empieza al cabo de varios días después del sangrado profuso. Sin embargo, en algunos casos, el sangrado puede no ocurrir hasta después de que comience el trabajo de parto.

Signos y exámenes

El médico puede diagnosticar la placenta previa con una ecografía.
El útero normalmente está suave y relajado (a menos que haya empezado el trabajo de parto). En un pequeño número de casos, el bebé está en una posición inusual.

Tratamiento

El tratamiento depende de diversos factores:
* Qué tanto sangrado tuvo
* Si el feto está lo suficientemente desarrollado para sobrevivir por fuera del útero
* Qué tanta placenta está cubriendo el cuello uterino
* La posición del feto
* El número de partos previos
* Si está en trabajo de parto

Si la placenta está cerca al cuello uterino o está cubriendo una parte de éste, se le puede solicitar a la persona reducir actividades y guardar reposo en cama. El médico ordenará descanso de la pelvis, lo cual significa no tener relaciones sexuales ni practicarse duchas. No se debe colocar nada en la vagina.

Sin embargo, si hay sangrado, la persona será hospitalizada para realizarle un control cuidadoso.
Si ha perdido mucha sangre, se pueden administrar transfusiones sanguíneas. Asimismo, se pueden suministrar medicamentos para prevenir el parto prematuro y ayudar a que el embarazo continúe por lo menos hasta las 36 semanas. Más allá de este tiempo, se tienen que sopesar los beneficios de la maduración del bebé contra la posibilidad de una hemorragia mayor.
Los médicos sopesarán cuidadosamente el riesgo de sangrado continuo contra el riesgo de un parto prematuro para el bebé.

Lo más probable es que las mujeres con placenta previa necesiten dar a luz a su bebé por cesárea, lo cual ayuda a reducir la mortalidad de madres y bebés. Se puede llevar a cabo una cesárea de emergencia si la placenta realmente cubre el cuello uterino y si el sangrado es profuso o potencialmente mortal.

Expectativas (pronóstico)

La placenta previa se diagnostica con mayor frecuencia antes de que la madre o el feto estén en peligro considerable, de manera que ya no implica amenaza para los bebés y las madres como alguna vez lo hacía.

El riesgo más grande es que el sangrado severo requerirá que el bebé nazca antes de término. Normalmente no se presenta sufrimiento fetal, a menos que haya un accidente del cordón, o que la pérdida de sangre vaginal haya sido tanta que provoque desprendimiento prematuro de placenta o shock en la madre.

El pronóstico es excelente cuando la afección se maneja apropiadamente. Esto significa hospitalizar a la madre que esté presentando síntomas y practicarle un parto por cesárea.

Complicaciones

Los riesgos para la madre abarcan:
* Muerte
* Sangrado profuso (hemorragia)
* Shock

Existe también un aumento del riesgo de infección, coágulos sanguíneos y transfusiones sanguíneas necesarias.

La prematuridad (bebé de menos de 36 semanas de gestación) causa la mayoría de las muertes de bebés en casos de placenta previa. La hemorragia o pérdida de sangre fetal puede ocurrir debido a que la placenta se separa de la pared uterina durante el trabajo de parto. El feto también puede perder sangre cuando se abre el útero durante un parto por cesárea.

Situaciones que requieren asistencia médica

La persona debe consultar con el médico si tiene sangrado vaginal en cualquier momento del embarazo. La placenta previa puede ser peligrosa tanto para la madre como para el bebé.

Prevención

Esta afección no se puede prevenir.


Desde MedlinePlus Enciclopedia Médica

Stumble
Delicious
Technorati
Twitter
Facebook

0 Comentarios:

 

Mamás y Bebés Blog Copyright © 2011 Hosting para mamás