lunes, 20 de octubre de 2008

Cuando la convivencia ya no es posible


La mediación familiar es un método pacífico de resolver los conflictos en que un tercero, la persona mediadora, ayuda a las partes a buscar la mejor solución para todos.


Una mediación a tiempo reduce la dureza del conflicto y disminuye el malestar de las personas afectadas (de los propios miembros de la pareja, hijos, abuelos, etc.).

La mayoría de parejas que acepta la mediación llegan a un acuerdo satisfactorio para las dos partes implicadas; de esta manera se evita un proceso contencioso que podría agravar las diferencias familiares.

De acuerdo con la ley, la mediación familiar es un proceso voluntario al cual se accede a petición de las personas interesadas o por indicación de la autoridad judicial.

Pueden solicitarla las personas unidas en matrimonio, las que constituyen una unión estable de pareja y las que, sin serlo, tienen hijos en común, y también las personas en conflicto por razón de alimentos o de instituciones tutelares.

La mediación familiar es un recurso al servicio del ciudadano para favorecer una gestión constructiva del conflicto.

El mediador o mediadora

La intervención de la persona mediadora hace posible que las personas puedan hablar de su conflicto y buscar de forma conjunta una solución válida, responsable y beneficiosa para todos, especialmente para los hijos.

El mediador no decide ni impone nada a las partes, sino que les escucha y les ayuda a llegar a un acuerdo, por ellas mismas, a través del diálogo.

Las personas mediadoras provienen del derecho, la psicología, la pedagogía, el trabajo social y la educación social.

Esta formación y el ejercicio profesional se complementan con una preparación específica en técnicas mediadoras que les convierte en expertos en mediación.

Beneficios para la familia

La mediación ayuda a las familias a resolver pacíficamente sus conflictos, incluso antes de iniciarse el proceso judicial.

Con la mediación no hay ni ganadores ni perdedores, sino personas que colaboran para encontrar la mejor respuesta a los problemas generados por el conflicto.

La mediación evita los largos procesos judiciales y, por lo tanto, reduce el desgaste tanto emocional como material de los interesados y agiliza la actuación de la justicia.

La mediación agiliza el diálogo y reconoce el protagonismo de las partes, que se implican en la búsqueda de una solución útil para todos.

El bienestar de los hijos requiere decidir muchas cosas en común. La mediación ayuda a hacer posible este diálogo en beneficio de los hijos.


Desde | Mujer Actual

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