sábado, 27 de diciembre de 2008

Los niños pequeños aprenden a compartir las cosas a partir de los siete años de edad

  • A esta edad también empiezan a considerar al otro con buena voluntad.
  • Ser consciente de las preferencias del otro es decisivo para lograr y mantener la cooperación en grandes grupos.
  • Este comportamiento diferencia al ser humano del resto de animales.
Los niños dejan de ser egoístas y aprenden los principios de justicia e igualdad a partir de los 7 u 8 años de edad, según un estudio publicado este miércoles por la revista científica británica Nature.

Este comportamiento refleja la actitud "parroquial" o comunitaria heredada del ser humano
Tras un experimento sociológico con niños de entre 3 y 8 años, investigadores de la Universidad de Zurich (Suiza) y del Instituto Max-Planck para Antropología Evolutiva de Alemania descubrieron que los pequeños comienzan a compartir de forma altruista a partir de los 7 años.A esta edad los niños también empiezan a considerar al otro con buena voluntad y tratan a sus amigos como lo harían los adultos. Según el equipo investigador, ser consciente de las preferencias del otro es decisivo para lograr y mantener la cooperación en grandes grupos.

Diferencias con los animales

Además, considera que este comportamiento altruista diferencia al ser humano del resto de animales, como los chimpancés, que son egoístas durante toda su vida. Los científicos dividieron a los 229 pequeños que conformaban la muestra en grupos de dos y dieron a uno de ellos la posibilidad de elegir entre ganar un caramelo y no darle nada al compañero o que ambos ganaran un caramelo.

A pesar de que su recompensa no variaba en absoluto al dar al otro niño un dulce, muchos de los niños de 3 y 4 años optaron por privar a su compañero del preciado premio. Sin embargo, el grupo de pequeños de 7 y 8 años optó mayoritariamente por la opción más justa.

Los investigadores, liderados por Ernst Fehr, explican sin embargo que los niños de 7 y 8 años no fueron completamente justos ya que, en los juegos en los que se les ofrecieron dos caramelos, sólo dieron uno al compañero cuando lo conocían.

Los autores del estudio sugieren que este comportamiento refleja la actitud "parroquial" o comunitaria heredada del ser humano, que se considera crucial en la evolución de sociedades cooperativas. Así, la "aversión a la desigualdad" estaría fuertemente relacionada con el sentimiento de pertenencia a una comunidad, que hace favorecer a los miembros del propio grupo.

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