jueves, 4 de agosto de 2011

Niños que comen por “ansiedad”


¿Pasa su hijo todo el día buscando comida? ¿Le da la impresión que no hay nada que le satisfaga? ¿Le parece que come por ansiedad?
En adultos es común que ocurran estos casos de “comedores emocionales”, en que se utiliza la comida como una forma de “alivio” a emociones negativas, como estrés, ansiedad, tristeza, etc. Aunque parezca extraño, muchos niños pueden desarrollar esta conducta.

¿Cuáles son los signos de que su hijo puede estar comiendo en respuesta a emociones?

-Obsesión con la comida. Pasa pensando en su próxima comida sin acabar la que tiene al frente.
-Come de forma impulsiva.
-Come muy rápido.
-Parece que no se detiene aun cuando debería estar lleno.
-Come cantidades muy grandes para su edad en muy poco tiempo.

Antes de tomar cualquier acción, es importante que tenga mucho cuidado, ya que algunas medidas aunque bien intencionadas, pueden resultar haciendo más daño que bien.

Por ejemplo, cuando los adultos regular de forma extrema lo que sus hijos comen, más bien pueden favorecer problemas de peso, y de alimentación. También, presionarlos o premiarlos, hace que les sean más atractivos los alimentos que se restringen o son premio, y que cuando los tengan disponibles abusen de éstos.

Los intentos por controlar la ingesta, pueden ir también más allá del sobrepeso. La relación con los alimentos, es una forma en que los niños aprenden a sentirse amados y protegidos. Por lo tanto, se puede tener un impacto fuerte al controlar la comida sobre como se va a sentir el niño consigo mismo. Si la alimentación se torna en una forma de control, no solo va a ser inefectivo, sino que puede llegar a dañar su salud social y emocional.

La alimentación es tanto responsabilidad de los padres como de los propios niños. Las responsabilidades de cada uno son:

RESPONSABILIDAD DE LOS PADRES:


Mantener un horario regular de comidas. Los niños necesitan un orden, y también de varias comidas al día, ya que su capacidad gástrica es limitada. Para no quedar “llenos” o pasar hambre, requieren comidas pequeñas y frecuentes. Los padres tiene responsabilidad de establecer estos horarios, idealmente 3 comidas livianas y 2 a 3 meriendas.
Ofrecer en cada tiempo de comida las alternativas más saludables para las necesidades del niño.
Asegurar que el tiempo de comida sea agradable y hagan sentir bien al niño.
Tener confianza en la capacidad de autorregulación de sus hijos.

RESPONSABILIDAD DE LOS NIÑOS

Elegir si desean comer o no cuando se les ofrece. El niño es el único que sabe si tiene hambre o no. Si en el momento programado dice no tener hambre, entonces se debe CONFIAR en esta decisión. En el próximo tiempo de comida, en su horario se le volverá a ofrecer.
Elegir cuál de las alternativas saludables que se les ofrecen desean comer o no.
Determinar cuánto de esto comen. La cantidad puede variar mucho día a día, los padres deben de confiar que es lo adecuado para ellos.

Desde | Sabor y salud

La nota fue extraída del link anterior. Si tienes dudas o sugerencias sobre derecho de autor favor de remitirse a la liga mencionada con anterioridad.

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