jueves, 20 de septiembre de 2007

Embarazo puede disparar atracones compulsivos en algunas mujeres




Mientras que el embarazo puede lograr que mujeres con trastornos alimentarios mejoren, volvería a otras más propensas a desarrollarlos por primera vez, demostró un estudio.

Los resultados contradicen la idea generalizada de que todas las mujeres con trastornos alimentarios pueden aprovechar el embarazo como período de recuperación, dijo a Reuters Health la doctora Cynthia M. Bulik, de la University of North Carolina, en Chapel Hill, autora principal del estudio.

"Es importante saber que no se trata de un modo de recuperación automática. No significa que al quedar embarazada, desaparece el trastorno", señaló la experta.

Los resultados destacaron también la importancia de controlar a las embarazadas para identificar los síntomas de los trastornos alimenticios, que pueden afectar la gestación y la salud materna, señaló el equipo.

"Es muy frecuente que las mujeres no hablen de esto con sus obstetras y parejas", destacó la autora.

El equipo estudió a 41.157 embarazadas que participaban en el Estudio Noruego de Madres e Hijos.

Antes del embarazo, el 0,1 por ciento de las mujeres tenía anorexia nerviosa, el 0,7 presentaba bulimia nerviosa, el 3,5 por ciento se daba atracones compulsivos y el 0,1 por ciento se purgaba sin darse atracones.

El trastorno por atracones es el consumo de grandes cantidades de alimentos de manera descontrolada, que debería diferenciarse del aumento normal del apetito del embarazo, explicó Bulik. Las personas con este trastorno alimentario no inducen el vómito ni adoptan otras formas de purga.

Entre las mujeres que se purgaban sin darse atracones antes de quedar embarazadas, el equipo halló que el 78 por ciento dejó de hacerlo en el embarazo.

El 39 por ciento de las mujeres con trastorno por atracones se recuperó durante el embarazo, como el 34 por ciento de aquellas con bulimia nerviosa.

Aunque era difícil que las mujeres desarrollaran un desorden purgativo o bulimia nerviosa por primera vez durante el embarazo, 711 mujeres en el estudio experimentaron el trastorno por atracones.

Las mujeres con mayor peso, menor educación formal y bajos ingresos eran más propensas a comenzar a darse atracones, como aquellas que fumaban, tenían más embarazos previos y ya habían tenido por lo menos un aborto.

"El embarazo es una situación estresante tanto biológicamente como psicológicamente", dijo Bulik.

"Es posible que esas mujeres no tuvieran los mismos sistemas y recursos de contención y que por ese motivo el embarazo actuara más como un disparador de los atracones compulsivos", agregó la autora.

Otras personas, con acceso a un sistema más adecuado, serían menos propensas a presentar síntomas inducidos por el estrés, finalizó Bulik.

Desde | www.buenasalud.com

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