viernes, 21 de marzo de 2008

Niños de vacaciones. Estres en casa ?

¡Vacaciones de niños, estrés de madres! Aunque suene fuerte la frase, para muchos padres las vacaciones de sus hijos pueden transformarse en un verdadero drama. Llega diciembre y de pronto están en casa, con todo el tiempo y la energía del mundo para continuar divirtiéndose; horas que si bien son de merecido descanso después de un año de estudio, también pueden aprovecharse con actividades didácticas y educativas, que permitan evitar el aburrimiento y, con ello, alivianar la tarea de las madres en casa.

Al respecto, la educadora de párvulos y jefe de esta carrera en ENAC, Nieves Beauchemin, afirma que estos días presentan un verdadero desafío para los adultos, tanto para los padres que trabajan como para los que pueden permanecer con sus hijos en casa. Por eso, agrega, “lo ideal es compatibilizar entretención, descanso y responsabilidades en una forma equilibrada y entretenida, tomando acuerdos con los niños que dependerán de la edad de ellos y la factibilidad familiar”.

Para ello, Nieves sugiere una serie de actividades concretas, y sobre todo factibles, para llevar a cabo en casa, que ayudarán en gran parte a alivianar esta tarea con los integrantes más pequeños de la familia.

Orden debe mantenerse

Hacer la cama y ordenar las cosas en la pieza suelen ser tareas que, por el apuro de cada mañana, asumen las madres o las nanas. Este tiempo es ideal para recordar estos hábitos, según explica la educadora. “La idea es invitarlos a ello y felicitar los resultados obtenidos, ya que ello favorece su autoestima”, sostiene.

En este contexto, idealmente los niños deben contar con un lugar al alcance para guardar los elementos que utilizarán en las acciones propuestas. “Ello les permite obtener las cosas sin ayuda del adulto y también guardar donde corresponde, incentivando su hábito de orden. Además, es importante ubicar un lugar donde puedan guardar todo lo que han confeccionado, ya que eso les permite visualizar la valoración de cada uno de sus trabajos”, explica la experta.

Otro consejo práctico, agrega Nieves, es aprovechar el clima de la época para emular situaciones diversas y totalmente fuera de la rutina diaria, como instalar una carpa en el jardín y dormir en sacos. “Esa carpa podría convertirse en un ‘club’ muy entretenido para un niño”, asegura.

Una semana diferente

Nieves propone, además, programar a nuestros pequeños una actividad distinta para cada día. El esquema puede ser más o menos así:

  • Día de la creatividad: con diferentes materiales en desuso, tema libre.
  • Día de cocina: hacer postres, ensaladas, helados, cocadas, crear con elementos algo distinto. Compartirlo en familia, valorando lo realizado.
  • Día de la naturaleza: plantar, regar, en este tiempo proponerle el cuidado y la responsabilidad de alguna planta.
  • Día de la ecología: reciclar elementos, separando de acuerdo a sus características; involucrar al resto de la familia y vecinos o amigos. Si pueden hacer papel reciclado, mejor.
  • Día de la conversación: si bien todos los días se conversa y se comunica con los hijos e hijas, dejar un momento especial para hablar lo que el niño o niña nos quiera expresar, con actitud de escucha.
  • Día de la música: que el niño o niña pueda escuchar la música que le agrada y también invitarlo a conocer diferentes tipos de ella. Ayudarlo a descubrir los sonidos de la naturaleza, del ambiente y el silencio.
  • Día del agua: con diferentes tiestos con agua que el niño pueda experimentar con espuma, objetos que flotan y no, anilinas de colores diferentes, etc.
  • Día del encuentro familiar: que el niño colabore preparando un espacio físico, ornamentándolo especialmente para la ocasión y sea un lugar de encuentro a una hora en que la familia se encuentre en el hogar.

    Cada una de estas ideas, si bien están expresadas como día, son momentos que, por supuesto, pueden variar a gusto de cada niño(a), sus edades y su familia. “Un muy buen complemento para los momentos en que los niños están “trabajando”, es colocar música de Mozart para niños, como acompañamiento”, concluye.

    Algunos horarios pueden flexibilizarse

    Los niños necesitan, como todas las personas, respetar su reloj biológico y su equilibrio, requiriendo de tiempo para actividades pasivas y dinámicas, de entretención y de responsabilidad, de espacios interiores y exteriores, que sean de conocimiento y afectivas. En época de vacaciones el dar mucho más tiempo y dejar más espacios en la agenda diaria al aspecto emocional afectivo que por una u otra razón en el año se ve más afectado, es fundamental.

    En favor de eso, hay horarios que pueden flexibilizarse, como el hábito del sueño que puede permitir horarios más tarde para acostarse y levantarse; mientras que otros, como los hábitos personales y de alimentación, deben mantenerse con especial énfasis en los más pequeños.

    Dejar también espacios para la televisión, sin abusar de esto y ojalá tomando acuerdos en conjunto sobre los programas a ver.

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