viernes, 11 de abril de 2008

Autismo: epidemia oculta


Sigue siendo uno de los mayores misterios para médicos e investigadores de diversas especialidades. Pero sigue aumentando en incidencia: nada menos que 67 niños por día son diagnosticados como autistas solamente en los Estados Unidos.

Y mientras se espera que más de 25.000 niños sean diagnosticados este año con algún tipo de condición vinculada a los denominados Trastornos del Espectro Autista o Trastornos Generalizados del Desarrollo, más que los casos conocidos de SIDA, diabetes y cáncer combinados, poco se sabe del origen y de los por qués de estos desórdenes que combinan lo neurológico con lo neuropsiquiátrico.

Dos nuevos informes clínicos de la Academia Americana de Pediatría (AAP) ayudarán a los pediatras a reconocer trastornos del espectro autista (ASD) o Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD) más pronto en la vida de los niños, una ganancia de tiempo que tiene fuertes consecuencia tanto en la mejora de la condición de estos trastornos del desarrollo como de la vida de los chicos que los padecen.

El primer informe clínico, "Identificación y Evaluación de los Niños con Desórdenes del Espectro Autista", proporciona información detallada sobre los signos y síntomas de manera pediatras pueden reconocer y evaluar ASD en sus pacientes.

Por lo general, la demora en la aparición del lenguaje, cuando el mismo no aparece a alrededor de los 18 meses de edad, suelen llamar rápidamente la atención de los padres y pediatras. Pero hay otros indicios a los cuales no se les suele prestar atención, que son muy claros, y que permiten adelantar el diagnóstico de la condición, su grado de profundidad y el mejor tratamiento para cada caso.

- No girar la cabeza cuando alguno de sus padres dice el nombre del bebé;

- No girarse y pasear la mirada en derredor cuando alguno de los padres dice: "Mira ..." y no señalar objetos o hechos que les resulten interesantes y quieran mostrárselo a sus progenitores.

- Falta de balbuceo o parloteo, aunque el mismo no parezca tener un sentido claro

- Sonrisa tardía

- Imposibilidad y/o desinterés en establecer contacto visual con las personas

En algún momento al principio de su desarrollo, la mayoría de los niños suele apegarse a algún objeto o juguete para ellos especial, peluches o almohadas, comúnmente. special o general. Los niños con ASD pueden preferir artículos duros, como bolígrafos, linternas, llaves, figuras, y puede que hasta resulten demasiado insistentes en estar todo el tiempo con el objeto en cuestión.

Las alertas rojas, las que marcan una evaluación inmediata en busca de posible TGD:

- Ausencia de balbuceo o de señalamiento con el dedo a los 12 meses;

- No emisión de ninguna palabra por 16 meses;

- Carencia de frases espontáneas de dos palabras por 24 meses;

- Pérdida súbita del lenguaje o de habilidades sociales a cualquier edad, dado que suele suceder que estos chicos digan palabras normalmente pero que, de pronto, dejen de decir esas que ya habían adquirido y cualquier otra, incluyendo el balbuceo o parloteo sin sentido.

Otras características típicas de los chicos con ASD son los berrinches extremadamente fuertes o sin causa aparente, los comportamientos agresivos (especialmente contra sí mismos), pero estos aspectos no se dan siempre igual ni con la misma intensidad. Siempre depende del grado de ASD que tenga la criatura, de su personalidad, de su entorno, cada chico con ASD es absolutamente diferente al otro.

¿Por qué prestar atención a estas señales? Porque La intervención temprana puede hacer una gran diferencia en el pronóstico del niño.

"Ni el autismo ni las otras condiciones relacionadas, como el Mal de Aspergher o los Trastornos Generalizados del Desarrollo no Especificados desaparecen totalmente de la vida del niño, pero el tratamiento puede ayudarle a él y a sus padres a enfrentar la vida cotidiana. Y también ayuda a que los chicos quieran y aprendan a comunicarse con los demás".

El segundo informe, denominado "Manejo de los niños con desórdenes del espectro autista") advierte que la intervención temprana es fundamental para un tratamiento eficaz. El informe recomienda que la intervención tan pronto como ASD diagnóstico es considerado seriamente en vez de aplazar hasta un diagnóstico definitivo se hace. El niño debe ser tratado al menos 25 horas a la semana, 12 meses al año y en el caso de los jardines de infantes y escuelas, donde haya una baja proporción de alumnos por maestro.

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