martes, 5 de agosto de 2008

Mama esta embarazada



Un nuevo embarazo causa en la madre, entre otros sentimientos, preocupación por los hijos mayores. ¿Cuándo darles la noticia? ¿Cómo y de qué manera? El comportamiento de ambos padres será decisivo para la readaptación familiar, que comienza justo ahí.


Facundo llegó apurado de la plaza, casi sin hablar en el camino. Entró corriendo en su habitación y, con la misma rapidez, salió gritando: “¡Mamaaá, mi hermanito no está en mi cuarto y vos hoy me dijiste que voy a tener un hermanito!”. Ese día, Florencia, su mamá, le había contado como al pasar, mientras desayunaban, que tendría un hermanito. Claro, olvidó qué distinta es la noción de tiempo de su hijo de dos años.

¿Cuándo y cómo contarle de la llegada del nuevo integrante? ¿Cómo explicarle lo que significan siete meses más? Algunas madres prefieren esperar algunos meses antes de dar la noticia, pensando en la ansiedad que esto generará en sus hijos. Si bien esto puede dar buen resultado en algunos casos, hay que tener en cuenta que el niño, igualmente, observará cambios.

La doctora Miriam Stoppard, en Concepción, embarazo y parto, explica: “Al comienzo del embarazo, el metabolismo de la madre se acelera para poder hacerse cargo del bebé en desarrollo y de sus órganos vitales, que tienen que realizar una cantidad mayor de trabajo. Esto puede llevar aun estado de fatiga tal que, en ocasiones, puede tornarse imprescindible dormir”. El hijo percibe esta situación, de la misma manera en que nota que ella ya no juega tanto con él ni lo alza tan seguido, o sólo lo hace por tiempos cortos. Además, ve que el papá está más pendiente de ella, la gente le hace preguntas sobre su estado de salud y algunas mañanas está descompuesta. Percibe una suma de síntomas que -si no tiene la información adecuada- pueden llevarlo a pensar que su mamá está enferma, lo cual le provocará angustia y ansiedad.

Para la mamá y el papá, darle la noticia será su primer ejercicio como padres de más de un hijo. Es fundamental que estén seguros del embarazo (que esté confirmado por su médico). Al elegir el momento y el lugar, deben asegurarse de que no se producirán interrupciones de ningún tipo y que no habrá “público externo”. Debe preservarse como un momento de intimidad familiar, que favorezca una buena comunicación y una reacción más espontánea por parte del pequeño. No hay que sorprenderse si la respuesta no es la imaginada por los padres. En ese caso es de suma importancia poder darle tiempo y “permiso” para que se exprese libremente y no hacer preguntas o comentarios que tengan implícita alguna crítica o desaprobación.

A partir de ese momento habrá que buscar la forma, que sea de interés para el pequeño, para incluirlo en este proyecto de familia, que si bien puede estar planificado con anterioridad por los padres, para él es totalmente nuevo.
Hay diferentes alternativas de inclusión, desde la participación en la preparación del nuevo cuarto, hasta ver juntos las ecografías. Un recurso para manejar la ansiedad es, por ejemplo, armar juntos un librito con dibujos sobre la evolución del hermanito, o cosas que hay que ir preparando para su llegada. Esto le dará una idea concreta del paso del tiempo.

Es usual que durante el embarazo e incluso después del nacimiento se produzcan ciertas regresiones, como querer tomar la mamadera, usar chupete, o estar todo el tiempo con la madre, alteraciones del sueño, etc. Todo eso es parte de los temores e inseguridades con las cuales tendrán que lidiar, a partir de ese momento, los “futuros hermanos mayores”.
Pero deben saber -porque los padres se lo dicen y se lo demuestran- que seguirán siendo queridos como hasta el momento y que de ninguna manera son o serán menos importantes porque se sume un nuevo integrante a la familia.


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