domingo, 14 de septiembre de 2008

El riesgo de nacer en tiempos de crisis


Tal y como están las cosas en la actualidad, es posible que España y otros países afectados por la actual crisis económica (con perdón del Gobierno) sufran una epidemia de enfermedades cardiovasculares dentro de unos 80 años. Un estudio realizado por científicos daneses y alemanes advierte de que los niños nacidos en tiempos de recesión tienen mayor riesgo de sufrir del corazón cuando lleguen a viejos.

La investigación se llevó a cabo sobre un registro de todos los gemelos nacidos en Dinamarca en torno al año 1900, por lo que los investigadores recomiendan no esperar otro siglo para comprobar si el fenómeno se repite con los niños nacidos en el siglo XXI sino, por el contrario, poner medidas cardiopreventivas a tiempo.

Tras un largo y complejo análisis epidemiológico, sanitario y de los ciclos económicos, el equipo del Instituto del Estudio del Parto de Bonn, en Alemania, concluyó que los individuos nacidos en tiempos de crisis viven una media de 11 meses menos que quienes vinieron al mundo en mejores circunstancias.

Esta diferencia en la supervivencia se atribuye mayoritariamente a los problemas cardiacos, ya que los autores no apreciaron esta disparidad en el caso de cáncer, cuya incidencia fue similar entre unos y otros.

El director del proyecto, Gerard van den Berg, reconoce que puede causar sorpresa que este tipo de efectos puedan surgir con un retraso de hasta 70 u 80 años después del nacimiento, aunque explica cuáles pueden ser algunas de las causas.

Estrés, desnutrición...

Es posible, apunta, que los padres que conciben a sus hijos en tiempos de apuros económicos tengan mayores niveles de estrés. Esta ansiedad, explica, podría transmitirse al feto en el interior del útero, y causarle una mayor sensibilidad a futuros trastornos cardiacos. En este sentido, recuerda que son muchos los estudios que ya han subrayado que las circunstancias externas pueden afectar al embrión desde sus fases más tempranas.

Otra posible explicación es que las crisis económicas repercutan en los niños recién nacidos en forma de una peor alimentación o unas infraestructuras sanitarias deficientes en sus primeros años de vida. Un entorno con bajos recursos, apunta, puede ser menos perjudicial para el bebé si dispone de adecuadas medidas de higiene y sanidad.

En este sentido, los investigadores analizaron cuidadosamente la evolución de estos miles de gemelos para ver el papel que juegan tanto el entorno como los genes en cada individuo. Curiosamente, la investigación demostró que los gemelos nacidos en tiempos de crisis tenían un estado de salud más parecido en su edad adulta, que los que vinieron al mundo en una situación de bonanza. Esto quiere decir, explican, que nacer en mejores condiciones permite que los factores individuales se impongan; mientras que si el entorno es desfavorable, puede llegar a determinar la salud futura.

El estudio reconoce que las condiciones de vida en Dinamarca a principios del siglo XX eran "relativamente buenas en comparación con el resto de países vecinos, e incluso con muchos países de bajos recursos en la actualidad". Por eso, aunque haya transcurrido tanto tiempo, insisten en que sus conclusiones tienen aplicación para los tiempos modernos.

Los autores recomienden hacer un seguimiento detallado de la salud cardiaca de los niños que nacen en entornos pobres, bien sea en países desarrollados o en vías de desarrollo. Además el trabajo también advierte de que el riesgo cardiovascular es especialmente acentuado para los individuos nacidos en hogares de pocos recursos que pasan a ingerir grandes cantidades de alimentos cuando son adultos.

Desde El Mundo

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