viernes, 24 de abril de 2009

Adiós a los termómetros de mercurio


Desde abril de 2009, ya no se podrán fabricar ni vender estos instrumentos
en la UE
Si tiene uno en casa, puede seguir usándolo; pero si va a tirarlo, llévelo al punto limpio

La vida de los viejos termómetros de mercurio tenía fecha de caducidad desde la aprobación de una directiva europea en julio de 2007. Sin embargo, es ahora, en abril de 2009, cuando se acabó la prórroga. Después de 18 meses de adaptación al nuevo escenario, los tradicionales termómetros de toda la vida dejarán de venderse y de fabricarse en toda la Unión Europea a partir de ahora.

Los instrumentos de medición que contengan mercurio y que los ciudadanos tengan en casa, podrán seguir usándose, aunque la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) recomienda que no los tiren a la basura cuando quieran deshacerse de ellos, sino que los lleven a un punto limpio.

La decisión adoptada por el Parlamento Europeo el pasado verano no afecta únicamente al instrumental sanitario, sino también a todos los termómetros meteorológicos, manómetros o esfigmomanómetros (aparatos que miden la presión arterial) que contengan este elemento tóxico. Sólo se ha indultado a los aparatos con una antigüedad mayor de 50 años, al entender que se trata de bienes culturales

La medida comunitaria se enmarca dentro de una estrategia de la UE para erradicar el uso industrial de este metal, cuyos efectos nocivos potenciales sobre la salud y el medioambiente son ampliamente reconocidos por la comunidad científica. La acumulación de pequeñas dosis en el organismo humano puede llegar a causar diversas enfermedades nerviosas.

El mercurio, como añade la OCU en su página web, es un elemento tóxico, que no se degrada y que si se dispersa, contamina el entorno y llega fácilmente a la cadena alimentaria. Y aunque la cantidad que contienen los aparatos de medición de la fiebre es muy pequeña, los restos de este elemento que se tiren a la basura pueden acabar en el mar, donde el mercurio se acumula en los peces (sobre todo en los de mayor tamaño que suelen vivir más tiempo).

La organización de consumidores añade además algunos consejos de salud útiles para manejar este metal:

Evite el contacto con el mercurio, que puede penetrar por pequeñas heridas en la piel y provocar reacciones alérgicas o irritaciones.
No lo inhale, puede causar irritación de las vías respiratorias. Ventile bien la habitación donde se haya roto.
Su ingestión no provoca síntomas específicos, pero debe extremar las precauciones y llevar al médico al niño sis sospecha que ha podido tragar algo de mercurio.
Si se le rompe un termémtro trate de recoger las bolitas que se forman con papel o cinta adhesiva, utilizando guantes (tírelos después). No utilice un aspirador ni productos de limpieza; tampoco lo eche por el desagüe: métalo en un recipiente que no sea metálico con tapa. Y de ahí, llévelo al punto de recogida de residuos especiales.

Desde El Mundo

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