viernes, 8 de mayo de 2009

Niños que van a comedores escolares consumen más pescado, verduras y lácteos que los que comen en casa, según un experto


El presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA), Antonio Villarino, aseguró hoy que los niños que van a comedores escolares consumen más pescados, verduras y lácteos que aquellos que comen en casa, donde "los hábitos alimenticios se han relajado y aumentan los alimentos menos saludables", según explicó en el marco de las XIII Jornadas Nacionales de Nutrición Práctica, organizadas por Dietecom España, que se están celebrando en Madrid.

De este modo, el profesor Villarino explicó que actualmente se han invertido los roles y en los comedores de los centros escolares se ha pasado de ofrecer menús basados en pasta y carnes a otros "más saludables y variados" con los que se ayuda a los niños a mantener una dieta equilibrada.

Por contra, en los hogares la incorporación de la mujer al trabajo ha influido negativamente en la dieta de los niños ya que "los padres llegan a casa cansados y sin tiempo ni ganas de cocinar comidas más elaboradas y con más aportes nutricionales" por lo que, advirtió Villarino en declaraciones posteriores a Europa Press, "se acaban cebando con alimentos poco saludables".

Así, y a excepción de los fines de semana, "cuando hay más tiempo para cocinar", durante la semana los niños "no continúan en casa los buenos hábitos que pueden iniciar en el colegio" y aumenta el consumo de comidas preparadas.

Por todo ello, y para alejar a los niños de estos "ritmos alimentarios indeseables" que ven en los mayores, este experto abogó por utilizar los comedores escolares como arma para potenciar una alimentación saludable y combatir la "cada vez más creciente obesidad infantil".

MAYOR VARIEDAD, MENOS CANTIDAD

Entre los "buenos hábitos" que se pueden fomentar desde los comedores escolares, el presidente de SEDCA explicó que los menús ofrecidos por los centros deben ser variados y con cantidades ajustadas a cada edad, distribuyendo la comida en un primer plato con componentes hidrocarbonados, un segundo más proteico y un postre que incluya fruta.

Además, los dulces y helados deben ser "algo excepcional" e incluirse sólo en casos de alguna celebración, optando más por aprovechar los comedores para introducir a los niños en sabores nuevos y presentarles nuevas formas de comer aquellos nutrientes con los que sean más receptivos, como las verduras o el pescado.

Por otro lado, Villarino destacó el comedor como el entorno más adecuado para enseñar a los menores desde pequeños otras conductas alimenticias, como mantener horarios fijos, evitar comer deprisa como muestra de ansia, no rechazar lo que hay en el plato ni ofrecer alternativas en caso de que el niño diga que no le gusta. Del mismo modo, en edades más avanzadas se puede aprovechar el entorno escolar para informar acerca de los valores calóricos con determinadas actividades educativas que lo hagan más llevadero.

Desde | Europa Press

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