martes, 28 de julio de 2009

Cambios emocionales en la preparación al embarazo


Cuando una mujer piensa en ser madre, junto a la ilusión de traer a su hijo al mundo aparecen en su mente ciertas dudas e incertidumbres sobre los cambios que el embarazo y la crianza de su bebe supondran en su fisico, su trabajo o la relación con su pareja.

Nuevas incertidumbres

Cualquier mujer antes de quedar embarazada suele plantearse muchas cosas, le surgen dudas, temores, incertidumbres, etc. Por su mente irrumpen multitud de pensamientos, que en algunos casos lo único que hacen es retrasar la decisión, sin embargo en otras el deseo de ser madres es tan grande que no ven obstáculos y lo único que desean es traer un hijo al mundo.
La psicología de la mujer antes de quedar embarazada varia de unas mujeres a otras, depende mucho de la edad, de la estabilidad en la pareja, experiencias previas de otros embarazos, tener hijos o ser madres primerizas, etc. Sin embargo, en la mayoría de los casos, aparecen una serie de sentimientos, planteamientos y actitudes, que son comunes en casi todas las mujeres.

Los pensamientos que con más frecuencia irrumpen en la mente de la mujer hacen referencia a varios aspectos: los cambios en el estilo de vida, el trabajo, el aspecto físico, las relaciones con la pareja y la responsabilidad.

Nuevas ilusiones

El futuro embarazo suele vivirse también con mucha ilusión en la pareja. La idea de crear una nueva vida y la aparición de un nuevo ser que va a depender de ellos para todo les llenará de orgullo y satisfacción.
Tanto la mujer como el hombre verán a la nueva criatura como una parte y prolongación de sí mismos, y en consecuencia lo experimentarán como algo grandioso.

La paternidad y maternidad es uno de los cambios más importantes que se producen en la adultez. La responsabilidad que esto supone, en muchas ocasiones contribuirá a que la pareja esté más unida. Vivirán esta experiencia como parte de un proyecto común, que es la creación de la propia familia. Esto a su vez produce un gran enriquecimiento no solo a nivel personal, sino también de la pareja en sí.

Cambios en el estilo de vida

Todas las parejas saben que el hecho de traer un hijo al mundo supone un cambio importante en sus vidas. Esto les produce cierto temor e inseguridad, ya que en muchos casos, será necesario cambiar algunas costumbres, privarse de momentos de intimidad, restringir la vida social, etc. y esto para muchos futuros padres supone un esfuerzo tan grande que les lleva a tener ciertas dudas antes de tomar la decisión.
En otros casos, sin embargo, esto no es obstáculo, ya que intentan buscar soluciones para organizar mejor su nueva vida en familia y viven esta nueva situación como una ilusión y no como una renuncia.

A veces, tienen que replantearse también la necesidad de una nueva vivienda o acondicionar la que ya se tiene, esto puede producir cierto estrés y frenar la decisión de un futuro embarazo.

Trabajo

En algunas mujeres el hecho de tener que dejar de trabajar supone un obstáculo. En muchos casos se tiene miedo a perder el trabajo o no poder compaginar el trabajo con la educación del niño.
En otros casos se plantean dejar de trabajar durante un tiempo, pero la reducción de ingresos que ello supone acaba convirtiéndose en un problema para la familia. Otras veces no es la reducción de ingresos, sino el miedo a dejar de ejercer la profesión y tener que depender del marido lo que la mujer quiere evitar.

Ante estos inconvenientes, contar con la ayuda de otras personas, como los abuelos, hermanos, etc. va a contribuir a que esto deje de verse como un problema, ya que la mujer podrá organizarse mejor, decidir lo que realmente quiere hacer y vivir esta situación con tranquilidad y disfrutar del nuevo hijo con cierta armonía.

Preocupación por el aspecto físico

A las mujeres cada vez les preocupa más que su aspecto físico no se vea muy alterado durante el embarazo, tiene miedo a perder el control sobre su propio cuerpo y a engordar en exceso. Por otro lado, aparece también el temor a no recuperar el aspecto que tenían antes de quedar embarazadas, a que la lactancia y el embarazo deterioren su aspecto actual y sentirse desfavorecidas y poco atractivas. Todo esto, a veces, les transmite cierta inseguridad y desconcierto, y tiene miedo de que esto llegue a afectar a la propia autoestima.

Vida de pareja y relaciones sexuales

En muchas mujeres ante un futuro embarazo aparece el temor a ser rechazada por su pareja y a que se produzca un distanciamiento. Es normal que se produzca un cambio en la relación de pareja, pero este no tiene porque ser negativo, ya que el embarazo suele producir un acercamiento aún mayor del que había antes, debido, sobre todo, a una ilusión y proyecto común.
Es normal que las relaciones sexuales se vean de algún modo influidas por esta situación, aunque en principio no hay problemas para que se sigan manteniendo, es posible que en algunos casos sean convenientes algunas recomendaciones al respecto, ya que hay circunstancias y embarazos más complicados, que requieran cierto control y ante cualquier duda, siempre es conveniente consultar con el ginecólogo.

Hay que tener presente y no olvidar que la comunicación es fundamental en cualquier pareja y lo mejor que se puede hacer es plantear todas estas sensaciones, y ante cualquier duda, lo mejor es preguntarlo y hablarlo abiertamente.

Responsabilidad

Surge una preocupación excesiva a sí una será capaz de ser buena madre, de cuidar del niño adecuadamente, darle en un futuro lo que necesite. Aparece también el miedo al compromiso que supone la maternidad y las responsabilidades que conlleva.
Aunque es inevitable que aparezcan ciertas dudas y temores acerca del futuro embarazo, lo habitual es que prevalezcan la felicidad y el entusiasmo. En ocasiones no podrán evitar imaginarse cómo podría ser el nuevo hijo y especular sobre la futura convivencia familiar.

Aunque, en la mente de la futura embarazada existan los lógicos temores ante una situación desconocida por ella, no puede evitar, por otro lado, llenarse de las tambien lógicas esperanzas y sueños al respecto.

En cualquier caso, conviene tener en cuenta que a lo largo de todos los tiempos las mujeres han tenido hijos y que el cuerpo de la mujer está preparado para el embarazo, ya que el cambio que se produce en la mujer tras el embarazo es progresivo, y los nueve meses también le permiten la adaptación a la nueva situación.

Desde | Puleva

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