jueves, 9 de julio de 2009

Comer algunos pescados en el embarazo se asocia a peor rendimiento cognitivo de los niños


El consumo frecuente de algunos tipos de pescado durante el embarazo y la primera infancia está relacionado con un peor rendimiento cognitivo de los niños, según se desprende de un estudio elaborado por científicos de la Universidad de Granada (UGR), que han analizado en una muestra de 220 niños la exposición a contaminantes ambientales a través del agua, el aire y la dieta.

Según este trabajo, que ya se presentó recientemente en Sevilla en el marco del XIII Congreso de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), sostiene que los niños que comen pescado más de tres veces por semana presentan un peor rendimiento en las áreas general cognitiva, ejecutiva y perceptivo-manipulativa.

Además, aquellos con mayores niveles de exposición a mercurio muestran un retraso en las áreas general cognitiva, de memoria y verbal. El mercurio es un contaminante presente especialmente en el pescado azul y pescado en conserva, y en menor cantidad, en el pescado blanco.

Así se desprende de esta investigación realizada por la UGR, que advierte de la necesidad de evaluar el riesgo para la salud de los niños de menor edad por el consumo de pescado, distinguiendo entre las variedades o especies que consumen, especialmente en aquellas zonas donde el pescado forma parte de la dieta habitual de la población.

El trabajo, titulado 'Exposición infantil a contaminantes ambientales en Granada y posibles efectos en salud', ha sido realizado por Carmen Freire Warden, del departamento de Radiología y Medicina Física de la UGR, y dirigido por los profesores Nicolás Olea Serrano y Marieta Fernández Cabrera.

Para realizar este estudio, se analizó la exposición a contaminantes ambientales a través del agua, el aire y la dieta, en una muestra formada por 220 niños del área geográfica de atención sanitaria del Hospital Universitario San Cecilio de Granada.

Así, en este trabajo se ha descrito por primera vez el grado de exposición infantil a contaminantes ambientales de especial interés, como son trihalometanos, NO2, hidrocarburos aromáticos policíclicos y mercurio. Siguiendo las hipótesis planteadas, se ha evaluado la asociación de la exposición a la contaminación atmosférica, por un lado, y a mercurio, por otra, con el neurodesarrollo infantil a los cuatro años de edad.

CONCENTRACIONES DE MERCURIO

Así, las concentraciones de mercurio total determinadas en el pelo de los niños granadinos de cuatro años de edad estudiados estuvieron entre 0,04 y 6,67 g/g, concentraciones que fueron superiores a las encontradas en otras poblaciones infantiles con un menor consumo de pescado, pero inferiores a los niveles encontrados en poblaciones altamente consumidoras.

Los factores que determinaron esta exposición fueron el lugar de residencia, la edad de la madre, la exposición pasiva al humo de tabaco y el consumo de pescado azul. Los resultados obtenidos sugieren que la principal fuente de exposición a mercurio en la muestra de población infantil estudiada es el consumo de pescado.

Este trabajo también ha determinado que en Granada el riesgo para la salud de la población infantil por exposición a trihalometanos a través del agua de consumo puede considerarse bastante menor que en otras poblaciones de España, y que las concentraciones del contaminante atmosférico NO2, medido en el ambiente exterior del área de estudio, fueron también inferiores a las descritas para otras ciudades españolas. La principal fuente de emisión de estos contaminantes en el área de estudio es el tráfico de vehículos a motor.

EXPOSICIÓN PASIVA AL TABACO EN NIÑOS


De igual modo, este trabajo también ha revelado que existe una relación directa entre la exposición pasiva del niño al humo de tabaco y el uso de cocina de gas en el interior de la vivienda y la presencia de 1-hidroxipireno, indicador de la exposición a contaminantes del aire perjudiciales para la salud.

Los investigadores advierten de que, aunque los niveles de exposición ambiental encontrados en la población infantilhttp://www.blogger.com/img/blank.gif que integra la muestra de estudio son lo suficientemente bajos como para no causar trastornos evidentes, de carácter más o menos agudo, bien pudieran tener consecuencias sobre el desarrollo infantil y presentarse de forma tardía con respecto a la exposición.

Así, explican que, "cualquiera que sea el grado de participación de las exposiciones ambientales en la etiología de la enfermedad, el simple hecho de actuar en épocas muy tempranas de la vida abre las puertas a un campo trascendental en salud pública: la posibilidad de aplicar medidas de prevención para minimizar los problemas".

Los resultados de la investigación han sido publicados recientemente en revistas científicas como 'Environmental Research', 'Journal of Epidemiology and Community Health', 'Science of the Total Environment' o 'Gaceta Sanitaria'.

Desde | Europa Press

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