miércoles, 23 de diciembre de 2009

Por qué no deben chuparse los dedos?


Es común que al someter a ultrasonido a una mujer embarazada se vea al feto succionado su pulgar, acción que puede repetirse aproximadamente hasta los cuatro años de edad. De prolongarse por más tiempo pueden presentarse problemas de consideración que afecten al chico. ¿Cómo ayudarle?

Aunque para muchos puede parecer una trivialidad a la que no hay que prestar cuidado, el hecho de que bebés y niños se chupen el dedo pulgar es motivo de atención por parte de los padres y, actualmente, también de estudio por parte de especialistas en la salud de los pequeños (pediatras).

Si bien después del alumbramiento el deseo del lactante de succionar el pecho de la madre o el biberón responde a un impulso de supervivencia, la acción puede llevarse a cabo aun cuando no sienta hambre, lo que ocurre en más de 80% de los bebés, y lo cual es identificado como "succión no nutritiva".

La explicación que da el estudio realizado por el Dr. Brazelton (pediatra estadounidense) al respecto es que mamar el pulgar parece ayudar al niño a consolarse a sí mismo, siendo más notorio cuando disminuyen las tomas de leche del pecho materno o el biberón.

Pese a que lo anterior se presenta en más del 30% de los niños de dos años de edad, no quiere decir que se sienta inseguro o haya problemas emocionales, sino se chupa el pulgar cuando está cansado, aburrido, enfermo, molesto o cuando no está utilizando las manos para jugar.

¿Qué deben hacer los padres?

Otro estudio encontró que 15% de los niños de cuatro años se chupaban el pulgar, quienes al mismo tiempo vivieron conflictos con uno de los padres que trató de hacer que el niño dejara el mal hábito. Afortunadamente, la costumbre resulta inofensiva a esa edad, pero se tornará en problema cuando empiecen a brotar los dientes permanentes, aproximadamente a los seis años.

Lo que indican los pediatras a los padres es no buscar el conflicto (aunque sea casi imposible no manifestar enojo), y emprender medidas que compensen la acción, por ejemplo, cuando el niño esté cansado o aburrido hay que intentar distraerlo con algo que pueda sostener entre sus manos.

La Asociación Dental Americana aconseja que la succión del pulgar debe ser interrumpida entre los 4 y 5 años de edad, porque si continúa los dientes tenderán a "salirse", lo que afectará cuando tenga que morder (oclusión).

Lo anterior se explica porque la mandíbula se irá hacia atrás por la presión que ejercen mano y brazo. Asimismo, los dientes se inclinan y el paladar se profundiza. Lo que sigue es que el niño no va a poder cerrar normalmente sus labios por el desplazamiento óseo y dental, aumentando la distancia entre los labios.

Estéticamente lo anterior dará la impresión de que el niño no tiene mentón y ello puede llegar a crear en él ciertos conflictos emocionales, debido a la burla de sus compañeros, disminuyendo con ello su autoestima.

Actualmente los odontopediatras recomiendan aparatos fijos que no sean fáciles de quitar, como una rejilla con bandas que impide el contacto del dedo con el paladar, además de que le va a servir al niño como recordatorio cada vez que intente llevarse el dedo a la boca.

Sin conflictos es mejor

Si su bebé tiene gran necesidad de succionar trate de interesarlo en un chupón en vez del pulgar, lo cual le significará ciertas ventajas, pues el artefacto puede ser controlado cuando el niño crezca porque usted podrá quitárselo entre los 4 o 5 años de edad. Por otra parte, no hay reportes de que los pequeños que dejan el chupón se chupen posteriormente el dedo.

Procure no comentar en público, y en presencia del chico, el disgusto que tal costumbre le provoca a usted, pues lo hará sentirse avergonzado y no es la mejor estrategia; tenga en cuenta que regaños, nalgadas y otros castigos sólo harán que su hijo se empeñe en chuparse el dedo. Si el niño es más grande, explíquele lo que el hábito le produce, muéstrele en un espejo la separación de sus dientes y dígale lo mal que se ve, de esta manera afectará su sentido de orgullo y seguramente pondrá de su parte para mejorar.

Sugiérale que dibuje una estrellita o se coloque cinta adhesiva en el dedo que le recuerde no chupárselo. No obstante, el niño, por lo general, deja de chuparse el dedo en forma natural.

De noche chuparse el dedo tiende a ser un proceso involuntario, pero hay que intentar detenerlo; para ello, colóquele algo en el dedo, como un guante que abarque toda la mano o un calcetín, pero deje que él escoja el método y felicítelo por la idea. Aunque no es lo más recomendable, hay quien unta en el dedo sustancias amargas -nunca deberán ser picantes o irritantes-, lo cual es aceptable siempre y cuando el chico esté de acuerdo y dejando que sea él mismo quien se lo aplique; no lo use como castigo.

Conclusión

Finalmente, cabe mencionar que si el hábito de chuparse el dedo se presenta, o regresa, después de los cinco años de edad, o incluso en la adolescencia, la causa generalmente es que el chico tiene algún conflicto emocional, como la separación o constantes peleas de los padres o la llegada de un nuevo hermano. Lo indicado en estos casos es recurrir a ayuda al psicólogo o psiquiatra, a fin de recuperar la estabilidad del afectado.

Desde | Salud y Medicinas

4 comentarios:

Unknown dijo...

pero que buen artículo. yo estaba super preocupada porque Paloma se chupa el dedo (5 meses) pero no porque se lo chupa ahora, sino porque yo me lo chupé hasta los 8años!! y eso de que es unproblema emocional, totalmente de acuerdo. A los 8 me pusieron la ortodoncia y lo dejé, pero a los 11 mi hermano tuvo un accidente muy grave y me lo volvi a chupar (para dormir y mirar tele, nunca en publico) hasta que empece terapia. El artículo me dejó mucho más tranquila, sobre todo saber que los primeros años no es tan grave!!
Gracias!!

Viviana dijo...

Lis, que bueno !!! me alegro mucho, ya ves que es una etapa mas...

Raquel dijo...

Bueno, y esto se extiende al chupete??.

Viviana dijo...

claro raquel, se me hace que el chupete es peor...