martes, 22 de diciembre de 2009

Travesuras: en su medida, son beneficiosas


Si no provocan daños ni malas consecuencias, deja a tu hijo hacerlas, de lo contrario explícale por qué son perjudiciales.
Aunque no te acuerdes bien, tú sabes bien que de niña hacías travesuras. Y es que la mente del niño es tan ágil, que siempre anda ingeniando cosas nuevas para divertirse. Pero ¿hasta dónde llega su límite? Lo primero que debes comprender es que todos los niños hacen travesuras y no puedes impedirlo, si lo haces te convertirás en presa de sus diabluras.

Travesuras o fechorías?

Cuando tu hijo hace alguna trastada, tu primer impulso es irte contra el pequeño, pero ¿es eso lo correcto? Seguramente piensas que si dejas pasar esas actitudes, el niño se volverá un delincuente juvenil, sin embargo no es así.

“Hay dos tipos de travesuras: las motivadas por la curiosidad y deseo de aprender y que no deben reprimirse, y las que llevan cierta malicia y que los papás deben corregir explicándole al niño las consecuencias y el motivo por el cual se le está castigando”, señala la Lic. Berta Sola, Maestra en Psicopedagogía y Ciencias de la Educación.

A veces las ocurrencias de tu niño son tan ingeniosas, que te mueres de risa junto con él. Si es así, adelante, al permitirle o festejarle una travesura estás dándole la oportunidad de estimular su creatividad, de conocer las reacciones de los demás ante sus actos, de saber hasta dónde puede llegar y por lo tanto de establecer sus propios límites.

Apoya al diablillo

No debes dejar a un lado la creatividad y las ganas de divertirte, sino promover el sentido del humor con respeto hacia los demás. Así el niño aprenderá a hacer uso del más mínimo recurso que tenga para llevar a cabo su objetivo, y a poder solucionar sus problemas en el futuro, todo con el toque mágico de la diversión. Sé flexible y adáptate a las circunstancias que rodeen los hechos.

Las travesuras son una forma en la que el niño aprende valores sociales y morales, y límites con los que mide las reacciones o castigos que puede ocasionar. Además los padres demasiado rígidos suelen causarle inconformidad y frustración a los hijos, ocasionando que en cualquier oportunidad que tengan, desobedezcan las reglas sin ningún motivo.

Unos consejos

# Deja que tu hijo vaya experimentando hasta donde quiera probar, pero sin traspasar los derechos de los demás.
# Usa las travesuras de tu niño como una forma de ayudarle a comprender qué quiere para sí mismo, y para comprobar si en casa está aprendiendo valores y límites.
# Es importante que sepas medir el castigo, porque puedes causarle gran culpa al niño, así que nunca uses las palabras “por tu culpa”.
# Ayúdalo a aprender que no lo debe hacer porque ocasiona daño.

Desde | Esmas

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