lunes, 25 de enero de 2010

Ataques de ira en los niños: que hacer

Abundan las situaciones de la vida cotidiana en que los chiquitos deben ser especialmente contemplados, aunque a los padres esto no nos haga la menor gracia. Es habitual que entre los 2 y 4 años pasen por la etapa de la rebeldía.
En este período se despierta la voluntad propia del pequeño y la quiere poner en práctica. Pero como todavía es muy chiquito para elaborar decisiones positivas, se centra en las negativas: se opone a todo. Descubre que decir no es fácil y desencadena efectos espectaculares.

Y si no se hace su voluntad reacciona con violentos ataques de ira. Bueno, es en ese instante cuando, hace falta comprender que en plena rabieta no hay nada que hacer; es uno de los momentos menos propicios para entrar en acción. Hay que aprovechar los intervalos entre berrinche y berrinche para revisar las buenas relaciones entre padres e hijos, que tan a menudo se ven afectadas en esta fase de autoafirmación. Se trata de postergar las medidas educativas y de no “engancharse”con el malhumor del rebelde.

Es cierto que a veces resulta difícil hacer caso omiso de sus provocaciones, pero es el método más recomendable para que todo vuelva a la normalidad. Esta fase de la terquedad se atenúa mandando y prohibiendo lo menos posible, armándose de toda la paciencia del mundo, aunque sí manteniéndose firme en lo estrictamente necesario.

También da buenos resultados ofrecerle alternativas al obstinado, por ejemplo, cuando se niega a abrigarse, proponerle elegir entre el pullóver rojo o el verde, o cuando no quiere comer, darle espacio para que empiece por las verduras o las papas, y si se resiste a ir a dormir plantearle la opción de llevar un oso o un libro a la cama.

La elección es una instancia que lo sorprende, porque él no la tenía en cuenta, además de distraerlo y seguramente alejarlo del empecinamiento inicial.

Estos berrinches son muchas veces las maneras que tienen los niños y las niñas de llamar nuestra atención, así que analice que estan pidiendo internamente, que estamos haciendo para que ellos tengan que utilizar este medio y así poder lograr un poco de nuestra atención, aunque esto traiga en muchos casos castigos y agresión.

Si desde pequeños nos comunicamos 100% con ellos, los escuchamos y enseñamos, cuando lleguen los primero berrinches, será más fácil que tomemos el control.

Así que la próxima vez que su hijo o hija haga un berrinche piense muy bien como va a actuar:

1. No se enfurezca para que no pierda el control de la situación.
2. Bájese a la altura de su hijo (a) o siéntese y mírele a los ojos.
3. De manera serena y segura, dígale que no le gusta lo que está haciendo. Que si quiere hablar con usted, debe ser sin gritos y sin llorar.
4.Escuché la petición del niño (a). Y analice rápidamente si se le puede complacer o no.
5. Dele una respuesta clara de por qué si o no, hará lo que le pide.

Ahora tendrá dos comportamientos dependiendo de su respuesta, uno será de felicidad por conseguir lo que quería, y el otro puede ser de más gritos, patadas y enojo, para este caso, debe armarse de más paciencia y ver a su hijo (a) como un niño (a), nunca como un adulto.

En caso, de que no se tranquilice, va a ser necesario que utilice una medida disciplinaria, como tiempo fuera ( sentarlo en una silla por unos minutos y decirle que cuando se tranquilice hablan), o sacarlo del juego, o quitar algún juguete o video. Ahora, cualquier medida disciplinaria, debe ser por pocos minutos dependiendo de la edad, y sólo una a la vez.

Qué quiere decir esto? Que a veces estamos tan molestos, que no pensamos, y usamos muchas maneras de castigarlo, por ejemplo: le pegaron, le quitaron la tv por 1 semana, el video juego por 3 días y además no puede salir de la casa en 1 semana, así que nos excedemos, y en lugar de enseñarle a controlarse lo que hacemos es decirle que siga en el berrinche, ya no tiene nada más que perder. Ellos son tan inteligentes, que saben que no vamos a cumplir todo lo que dijimos.

Si el berrinche se presenta fuera de casa es necesario llevarlo o sacarlo del lugar y hacer los pasos arriba descritos, si no se llega a un acuerdo, debemos decidir si terminamos la salida y regresamos a casa, claro siempre explicándole que nos vamos porque no aceptamos su conducta, por lo que no hay más paseo, aunque así nos estemos castigándo indirectamente. Y esto no pasará una sóla vez sino varias, hasta que comprenda, que el que más pierde es él.

Así que ármese de paciencia pero sobretodo de mucho amor, para que pueda ayudar a sus hijos (as) a crecer en está área.

Desde | Subido por una miembro del foro Mamas y Bebes

La nota fue extraida del link anterior. Si tienes dudas o sugerencias sobre derecho de autor favor de remitirse a la liga mencionada con anterioridad.

1 comentario:

Katherine de Acosta /Servicios Kat. dijo...

Mil gracias.. esta etapa es muy dificil sobre todo para madres primerizas como yo. Lap regunta sería en que medida se pueden considerar normales y no señal de algún tipo de abuso?
Saludos;

Katherine