sábado, 20 de febrero de 2010

EE.UU: Uno de cada dos niños tiene un problema de salud crónico

Pero el estudio también encontró que la mayoría de las afecciones, como obesidad, asma y TDAH, no persistieron.
Ahora, uno de cada dos niños de EE. UU. se enfrenta a alguna afección de salud en algún momento, como asma, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) u obesidad, según sugiere una investigación reciente.

La buena noticia es que, para muchos de esos niños, las enfermedades crónicas de la niñez no persisten. Poco más de siete por ciento de los que refirieron una afección crónica al inicio del estudio la sufrían seis años más tarde.

"Con el tiempo, encontramos que los índices de afecciones crónicas y obesidad en los niños de EE. UU. han aumentado, pero gran parte de dichos problemas se resolvieron por sí mismos", aseguró la autora del estudio, la Dra. Jeanne Van Cleave, pediatra del Hospital Pediátrico MassGeneral de Boston.

Según el estudio, una afección crónica de salud es una que dura al menos doce meses. Entre otros, los problemas incluían asma, diabetes tipo 1, diabetes tipo 2, epilepsia, fibrosis quística, problemas cardiacos, afecciones alérgicas, discapacidades del desarrollo, hiperactividad, infecciones de los senos nasales, infecciones de oído y otros. La obesidad se definió como un índice de masa corporal en el percentil 95 o superior para el sexo y edad del niño.

Los investigadores llevaron a cabo el estudio usando tres grupos distintos de niños. La primera cohorte, que incluyó a 2,337 niños, fue entrevistada entre 1988 y 1994; la segunda, que incluyó a 1,759 niños, fue entrevistada entre 1994 y 2000; y el último grupo, que incluyó a 905 niños, fue entrevistado de 2000 a 2006.

Al comienzo de cada periodo, los niños tenían entre dos y ocho años de edad. Las afecciones crónicas se confirmaron mediante informes de los padres.

Al final de cada estudio, la prevalencia de enfermedad crónica u obesidad había disminuido en 12.8 por ciento en el primer grupo (el más antiguo), 25 por ciento en el segundo grupo, y 26.6 por ciento para el tercer (y más reciente) grupo. El tercer grupo también tuvo la mayor prevalencia de informes de una afección crónica en cualquier momento durante el periodo de seis años del estudio y 51.5 por ciento refirió sufrir una afección crónica en algún momento durante el estudio.

El riesgo de sufrir de una enfermedad crónica fue más alto para los niños de sexo masculino, y para los negros o hispanos. Los niños cuyas madres tenían madres sobrepeso eran mucho más propensos a ser obesos, según el estudio.

Sin embargo, lo que sorprendió a los autores fue que las afecciones crónicas no siempre eran duraderas. En general, apenas 7.4 por ciento de los niños que tenían una afección crónica al inicio del estudio seguía teniendo esa misma enfermedad para el final del periodo de investigación.

"Siempre hemos pensado que las afecciones crónicas son bastante permanentes, así que estos hallazgos dan muchas esperanzas a niños que sufren de enfermedades crónicas y obesidad", señaló Van Cleave.

Señaló que estos hallazgos también generan diversas preguntas de investigación, además de apuntar a la necesidad de una buena atención de salud, que incluya servicios de prevención y educación.

"Es probable que muchas de estas afecciones se resuelvan porque las familias hacen cambios en el estilo de vida, como consumir alimentos más saludables, reducir el tiempo que pasan frente a pantallas y volverse más físicamente activos", especuló.

"La carga de la enfermedad crónica en los niños es bastante alta", apuntó la Dra. Geetha Raghuveer, cardióloga y profesora asociada del Hospital Pediátrico Mercy de Kansas City, Misuri.

Raghuveer apuntó que no está segura qué proporción de la fluctuación en las afecciones crónicas es real, porque se basan en los informes de los padres. "En nuestra experiencia, algunos de los temas importantes aquí, como la obesidad infantil establecida, no fluctúan y desaparecen sin un esfuerzo riguroso. Aunque probablemente sea tranquilizador que al menos algunas de estas afecciones podrían desaparecer con el tiempo", añadió.

Pero la moraleja, enfatizó, es que los niños de EE. UU. necesitan mejores hábitos de salud. "No se trata de otro estudio más que recalca lo que ya muchos sabían. Y si no erradicamos las raíces de los problemas, como comer mal y hacer poco ejercicio, seguiremos viendo mucha más morbilidad en los niños", advirtió Raghuveer.

"Cada vez veo más niños con hipercolesterolemia y resistencia a la insulina, que ya sufren de daño de los vasos sanguíneos. En cuanto a la salud de los vasos sanguíneos, parece que ya tuvieran 45 años. Necesitamos cambios básicos en la manera en que vivimos y comemos. La prevención es la clave", enfatizó.

Desde | HealthDay News

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