viernes, 9 de noviembre de 2007

Precauciones de la embarazada al viajar


Aunque los viajes son una actividad normal en la vida de cualquier mujer embarazada es conveniente tomar algunas precauciones para evitar complicaciones.

La actividad viajera, sobre todo en desplazamientos largos, afecta a las embarazadas de dos formas: por un lado la presión física y psíquica que todo desplazamiento conlleva y que puede afectar al estado general de las embarazadas; por otro, los riesgos que para su salud puede haber en los lugares de desplazamiento, como malas condiciones higiénicas o riesgo de infecciones y contagios.

Ninguna embarazada debe tomar por su cuenta la decisión de iniciar un viaje prolongado y el consejo de su médico debe ser determinante.

Cuándo es más aconsejable viajar


Por regla general el mejor periodo para viajar en una embarazada es durante el segundo trimestre de gestación, entre las semanas 18 y 24. Antes, el feto está en fase de formación y corre mayor riesgo por el ajetreo al que puede someterse la madre durante el viaje. En los últimos meses aumenta el riesgo de parto prematuro.

Cuándo no se debe viajar

El destino del viaje marca decisivamente la conveniencia o no de viajar. Está desaconsejado viajar durante el embarazo a zonas donde la presencia de enfermedades contagiosas sea endémica y exista obligación de vacunarse previamente. Las vacunas con microorganismos vivos o atenuados están contraindicadas en las embarazadas. Es el caso de las vacunas contra la fiebre amarilla, fiebre tifoidea, triple vírica, BCG y poliomielítica. Las zonas con paludismo endémico también están desaconsejadas para las embarazadas.

Por regla general, y no sólo en el caso de desplazamientos a destinos sanitariamente peligrosos, toda embarazada debe conocer de antemano las condiciones de los servicios de salud de la zona de destino para tener prevista cualquier incidencia. El estado de salud de la embarazada también influye a la hora de evitar los viajes.

No se deben hacer desplazamientos prolongados durante el embarazo en los siguientes casos: antecedentes de aborto, antecedentes de embarazos ectópicos, antecedentes de partos prematuros, anormalidades en la placenta, hemorragias vaginales, embarazo múltiple, hipertensión o diabetes y anemia severa.

Viajar en avión

Los viajes en avión preocupan a todas las embarazadas, aunque hay que precisar que el vuelo en sí mismo no afecta ni a la madre ni al bebé. Hay que viajar en los periodos más favorables: el segundo trimestre del embarazo, como hemos dicho.

Muchas compañías aéreas no despachan billetes a embarazadas con más de 36 semanas de gestación en vuelos nacionales y de 32 en vuelos internacionales por miedo a que se produzca un parto en pleno vuelo. La mayor parte de las compañías aéreas exigen una declaración de exención de responsabilidades a cualquier viajera embarazada.

En el avión es necesario colocarse el cinturón de seguridad por debajo del abdomen, con cinturón supletorio si es necesario; solicitar asiento de pasillo, pues disponen de más espacio para moverse; las zonas del avión más recomendables son la parte delantera y las que están sobre las alas, pues son las que sufren menor movimiento; hay que efectuar breves paseos para evitar que las piernas se hinchen y beber líquidos para contrarrestar la deshidratación que se sufre con frecuencia en la cabina de los aviones.
Los detectores de metales que hay en los aeropuertos no afectan al embarazo.

Viajar en coche

La regla básica es la comodidad. En ningún caso el abdomen de la embarazada debe sufrir presiones o molestias de cualquier tipo. El cinturón de seguridad inferior debe colocarse bajo el vientre y el trasversal sobre el pecho.

Es conveniente hacer paradas cada dos horas y moverse un poco. Muchas embarazadas sufren mareos en los viajes en automóvil, por lo que es conveniente llevar algo de alimento ligero. Para las nauseas se pueden tomar dulces de glucosa.

Cuando una embarazada viaja en coche es necesario evitar acelerones, frenazos, volantazos, giros bruscos y cualquier estilo de conducción agresiva, pues afectan tanto a la madre como al bebé.

Si la que va a conducir eres tú y estás embarazada...

Si vas a conducir tú, recuerda que conducir es una actividad que no está contraindicada para las mujeres embarazadas con las debidas precauciones y siempre que se trate de una gestación sin problemas.
No obstante, hay que tener en cuenta algunos detalles por las modificaciones que se producen en el cuerpo. Los dos períodos más críticos para la conducción son el primer y el tercer trimestre. En el primero, el cuerpo de la mujer aún no sufrido grandes modificaciones y no es necesario ajustar el asiento ni el volante. En el tercer trimestre, por contra, y debido al incremento del abdomen, la distancia entre el vientre y el volante se reduce significativamente, lo que hace necesario ajustar las posiciones preestablecidas. Esto puede dificultar el control del propio volante así como de los pedales, especialmente en mujeres de estatura baja.

En el primer trimestre, el principal peligro de sufrir un siniestro es que éste provoque un aborto espontáneo. En el segundo y el tercer trimestre los problemas más importantes, por orden de frecuencia, son: desprendimiento de placenta, hemorragia transplacentaria, rotura o laceración del útero y lesión directa fetal. Además, la posibilidad de que se desencadene el parto en las cuarenta y ocho horas siguientes al accidente se multiplica por dos. Obviamente, el riesgo más grave para el niño en estos casos es el fallecimiento materno que traería como consecuencia, casi segura, la muerte del feto.

Debido a estas posibles complicaciones existen unas recomendaciones muy claras para la conductora gestante. La primera de ellas se refiere al uso del cinturón de seguridad. Aunque los estudios realizados en los años 70 indicaban que no era recomendable el empleo del cinturón de seguridad en las embarazadas, datos más recientes precisan, de forma abrumadora, todo lo contrario. El cinto es tanto o más recomendable en el caso de mujeres en estado; salva vidas maternas y fetales y evita complicaciones derivadas de un accidente.

No te olvides del cinturón


Como ya adelantábamos antes, lo más recomendable es utilizar el cinturón de tres puntos de anclaje -aquellos que disponen de banda pélvica o inferior y banda torácica o superior- frente al de dos puntos. Se ha comprobado que las lesiones fetales graves se reducen en más de un 50% cuando se usa el primero en detrimento del segundo.

En cuanto a su modo de empleo, debe colocarse pasando la banda superior entre los senos y la banda inferior sobre las caderas por debajo del abdomen, nunca sobre este último para que no oprima el vientre.

Aunque la legislación española, en sus artículos 116 y 119 del Código de circulación, establece la posibilidad de exención en el uso del cinturón de seguridad «en mujeres encintas cuando dispongan de un certificado médico en el que conste su situación o estado de embarazo y la fecha aproximada de su finalización», es recomendable que toda embarazada que circule en automóvil haga uso del cinto.

Viajes en autobús o en tren


Si viajas en autobús asegúrate primero de que hace algunas paradas en el trayecto. Si viajas en tren, no tienes que preocuparte de nada. Puedes levantarte y sentarte cuantas veces te apetezca.

Desde | www.terra.es

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