jueves, 26 de junio de 2008

El hábito de los niños de chuparse el dedo


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“Tan bonito que se ve el niño chupándose el dedo”, “Qué ternura, tiene el dedo en la boquita”, “Está como para una fotico”.

Frases como éstas son comunes en muchos padres de familia, quienes ven en sus hijos el hábito de chuparse el dedo como un acto infantil que no deja de parecerles ocurrente. Incluso, existen algunos adultos que consideran que esta acción no debe calificarse como un problema, pues es algo normal que todos los niños hacen en alguna etapa de la vida.

Y tienen razón. Sin embargo, es importante reconocer en qué momento está dejando de ser una manifestación propia de la niñez para convertirse en algo que requiere de acompañamiento y atención. Jessica es una menor de 8 años que hasta los 6 se chupó el dedo. Así lo manifiesta Marina, su madre, quien en principio no le dio importancia al hecho. Sin embargo, con el tiempo, sus amigas y familiares le advirtieron de las consecuencias que podría ocasionar este acto.

“Para mí no era negativo que mi hija se chupara el dedo pero, poco a poco, comenzaron a decirme que los niños que tienen este hábito terminan con los dientes dañados.”

De acuerdo con la odontóloga y residente de ortodoncia de la Universidad Santo Tomás, Carolina Álvarez Rosales, los menores que presentan succión digital, es decir, que se chupan el dedo, van a provocar que los dientes de arriba tiendan a inclinarse más hacia adelante y los de abajo más hacia atrás. Esto será algo que le dará poca estética al rostro.

Además, agrega Carolina Álvarez, los dedos podrán presentar señales de callosidad por el roce con el paladar.

Marina recuerda que la preocupación por la dentadura de su hija la motivó a llevarla a consulta odontológica, pero estaba lejos de imaginar que sería necesario el diagnóstico de una profesional en psicología.

“La psicóloga me hizo ver que el comportamiento de mi niña era un impulso propio de su sentimiento de soledad y baja autoestima”, señala esta madre de familia.

Profesionales y expertos en el tema expresan que chuparse el dedo es una práctica que inician las personas durante los primeros años de vida como normal. Sin embargo, es necesario que progenitores acompañen y corrijan a tiempo para evitar otros efectos en los niños que, en el futuro, puedan ser negativos.

A edad temprana

Durante los primeros seis meses de vida, el niño no tiene desarrollada su habilidad de explorar el entorno con las manos, las piernas o la vista. Por esto, es normal que lo haga con su boca.

Sin embargo, después de los seis meses, tiempo en el que comienzan a aparecer los primeros dientes, lo correcto es que mastique y no opte por chupar, en este caso, el dedo.

De acuerdo con la psicóloga Ana Juliana Becerra Santos, cuando el niño se alimenta de su madre, además de beneficiarse orgánicamente, está estableciendo un vínculo afectivo con ella, el cual será más o menos fuerte, de acuerdo con la calidad de la relación que se dé entre los dos.

“Si no se posibilita el espacio para el amamantamiento, el menor puede elegir chuparse el dedo como una manera de desahogar su necesidad oral”, afirma Ana Juliana Becerra.

Por su parte la psicóloga social, Claudia María Bernal Rangel, explica que generalmente los niños que se chupan el dedo, lo hacen por la imposibilidad de la madre de lactar o la poca importancia que evidencian de darle tetero cuando ellos se despiertan llorando en la noche. Por eso, con el tiempo, puede darse el caso de que el niño lo asuma como un hábito cuando duerme o ve televisión. Esta puede ser la evidencia de ausencia de afecto desde sus progenitores.

Entre los 2 y 3 años, chuparse el dedo puede ser una estrategia para llamar la atención. Sin embargo, después de los 5, cuando el pequeño ha iniciado su actividad escolar, el hábito tiende a de-saparecer.

“Influyen mucho en esto las maestras y los compañeros. Los niños comienzan a ver que los demás no lo hacen porque atenta contra la higiene, pues se da cuenta de que el dedo comienza a oler feo por el contacto con la saliva”, señala Claudia María, quien continúa diciendo que, por lo anterior, es importante que los padres comenten a los maestros lo que pasa con sus hijos, para que desde el colegio los ayuden a superar las dificultades.

Algunos niños, después de haber superado la etapa de su vida en la que se chupaban el dedo, vuelven a hacerlo. ¿Por qué sucede?

De acuerdo con la psicóloga Ana Juliana, las razones son diversas. Puede ser por el nacimiento de un nuevo hermano, la muerte de un pariente, la separación de sus padres, actos de violencia intrafamiliar, ser víctima de abuso sexual o ser testigo de comportamientos sexuales entre sus padres u otros adultos.

“Si los niños se quedan solos y no reciben el acompañamiento adecuado, el hábito de chuparse puede magnificarse e ir acompañado de cambios óseos y traumas más arraigados como aislamiento, actitudes de tristeza, introversión, dificultades para hablar o comunicarse con los demás”, concluye Ana Juliana Becerra Santos.

¿Cómo ayudar a corregir?

La psicóloga Ana Juliana Becerra Santos recomienda:

1. Informarse sobre lo que es el hábito de chuparse el dedo.

2. No verlo como un problema del niño.

3. No corregir con castigos. A cambio darle premios afectivos como abrazos, besos o frases como ‘felicitaciones, te quiero mucho’ cuando el padre o la madre vean que su hijo no está haciéndolo.

4. Propiciar actividades diferentes a las habituales.

5. Observarlo y analizar su comportamiento. Con esto, podrá reconocerse qué lo afecta para, de esta manera, mejorar la situación.

6. Propiciar un ambiente tranquilo. Enseñarle a tranquilizarse por medio de la respiración, el juego y otras alternativas diferentes al dedo.

7. Buscar ayuda profesional de un psicólogo, fonoaudiólogo y ortodoncista para brindar un acompañamiento integral.

Por su parte, la psicóloga social, Claudia María Bernal Rangel sugiere:

8. Invitar al menor a analizar los personajes de la televisión que le gustan y preguntarle quién de ellos se chupa el dedo.

9. Decirles que los padres no chupan dedo. El ejemplo influye.

10. Mirarse juntos en el espejo y explicarles que el hábito de tener el dedo en la boca dañará la bonita dentadura que tiene.

La voz de un experto

No es sólo de niños

mauricio escobar sánchez

Especialista en psiquiatría infantil y de adolescentes

“Chuparse el dedo es algo normal entre los uno y dos años, debido a que a estas edades existe una inmadurez en el sistema nervioso central.

Después de este rango de edades, si el niño continúa con el hábito, puede estar atravesando por un estado de depresión o ansiedad, similar al miedo, que puede provocar que viva una regresión en edad psicológica, es decir, que un niño de 6 años se comporte como de 4, por ejemplo. Así puede provocarse que se chupe el dedo nuevamente.

Es importante que los menores que tienen la costumbre de chuparse el dedo, sean acompañados por sus progenitores o adultos responsables pues, de no hacerse, podrían optar por usar otros elementos como lápices.

Aunque no es una generalidad, podrían ser personas que en la adolescencia sean más propensas a fumar, consumir licor o comer exageradamente. El riesgo aumenta en quienes no fueron acompañados de manera adecuada, es decir, corregidos de manera drástica, como castigados, golpeados, pellizcados o sometidos con picante en los dedos para evitar la succión”.

Desde | www.vanguardia.com

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