viernes, 5 de septiembre de 2008

La mejor y la peor merienda para los niños


De la misma forma que la comida y la cena, la merienda es una necesidad diaria que no se puede saltar ni ignorar. Cuando tu hijo sale del colegio, después de un largo día de actividades escolares, lo primero que debe hacer es merendar. Al hacer esta parada, tu hijo se sentirá más relajado, y al alimentarse bien estará recuperando las energías que tanto necesita para continuar dando saltos por ahí. Según la mayoría de los nutricionistas, la merienda debe cubrir, aproximadamente, el 15% del aporte nutricional cotidiano, mientras el desayuno, un 20%, la comida, un 40%, y la cena, el 25% restante.

¡Una buena merienda!

Básicamente, una buena merienda debe incluir:

- cereales, es decir, pan, galletas, etc., con dará al niño la energía necesaria para el buen funcionamiento de sus músculos y de su cerebro; - productos lácteos, como un vaso de leche (con o sin chocolate en polvo), un yogur natural o de frutas, un trozo de queso, etc., porque son ricos en calcio y en proteínas favorables a su crecimiento;
- una pieza de fruta o un zumo natural de frutas, por el alto contenido de fibras y de vitamina C;
- y agua, para calmar la sed. Es importante, para que tu hijo se mantenga interesado en la merienda, que esta comida también tenga algunas variaciones bien como renovaciones. Se puede crear sándwich con distintos rellenos, introducir algunos frutos secos, e incluso permitir a que tu hijo coma, en alguna ocasión, un caprichito recién salido de la pastelería, desde que eso no se convierta en un habito.

Una mala merienda

Por las prisas, o por otro motivo cualquiera, muchos padres no se preocupan por la calidad de los alimentos que ofrecen a sus hijos en la merienda. La merienda, si está bien equilibrada, no tiene porque provocar la obesidad en el niño. Lo que sí puede alterar el estado de salud de los niños son los errores que cometen algunos padres a la hora de elegir lo que el hijo va a comer. La merienda debe ser preparada con el mismo mimo que el resto de las comidas.

Lo que no se debe hacer:

- El ofrecer al niño apenas un paquete de galletas.
- Permitir a que el niño llene su tripita con patatas fritas, cacahuetes, dulces, etc.
- Pensar que con apenas un bollo (sobaos, donuts, etc.) el niño estará alimentado
- Sustituir los zumos de frutas (porque al niño no le gusta) por las bebidas gaseosas.
- Permitir a que el niño meriende viendo la televisión o delante del ordenador. Eso le distraerá y creará un mal habito.

Desde UNIVISION

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