martes, 29 de diciembre de 2009

Padres españoles quieren hijos mas altos

* La consultas para solicitar el aumento de talla de los hijos se disparan en España
* Dos años con hormona de crecimiento elevan la altura entre cinco y siete centímetros
* Factores genéticos, desnutrición o ciertas enfermedades determinan la talla de un niño
Que un hijo 'esté a la altura' de sus compañeros de clase es una de las razones que más empuja a los padres hacia la consulta del pediatra. Algunos de ellos, como los surcoreanos, están tan preocupados por este tema, "dominados por la convicción cada vez más popular de que la altura es crucial para el éxito. Por ello no tienen reparo en someter a sus hijos a toda clase de tratamientos [acupuntura, inyecciones de hormona del crecimiento, ejercicios especiales...]", tal y como refleja un artículo publicado en 'The New York Times'.

El 'agobio' por elevar la talla de los hijos también es 'español'. Ricardo García, jefe del Servicio de Endocrinología Pediátrica del hospital madrileño La Paz reconoce a ELMUNDO.es que "la demanda de padres que acuden a su consulta para someter a sus hijos a terapia ha crecido espectacularmente. Acuden más en el caso de los niños que las niñas. Para los padres la talla es un tema preocupante, dado que también la ven como éxito personal y social del hijo. Pero, además, porque la baja estatura tiene un impacto psicológico muy fuerte en el niños".

Reconoce, también que a la presión social se "suma la información que se puede leer en internet. En 2003, las autoridades sanitarias de EEUU aprobaron el uso de hormona de crecimiento (HG) para la llamada talla baja idiopática, es decir, cuando el niño tiene una estatura inferior al percentil 3, que quiere decir que de 100 pequeños de su misma edad, 97 son más altos que él y solo tres más bajos. Pero se trata de un valor sólo estadístico. Los padres creen que aquí pueden optar también al tratamiento con este requisito, pero no es así porque no es una de las indicaciones recogidas por las autoridades sanitarias nacionales. Sólo pueden recurrir a él si se lo pagan de su bolsillo".

En España está permitido el uso de tratamiento con HC en niños con trastorno del crecimiento "por falta o deficiencia de producción de la HC, niñas con Síndrome de Turner, niños prepuberales con insuficiencia renal crónica, afectados por Síndrome de Prader-Willi o niños con talla baja nacidos pequeños para su edad gestacional (PEG) [estos últimos se incluyeron en 2007]", tal y como recoge un artículo, elaborado por María Antonia Grau Rubio, y su equipo, de la Dirección General de Farmacia y Productos Sanitarios, de la Consellería de Sanidad, Generalitat Valencia.

Dos o tres años de terapia, según cada caso, logran sumar a la estatura final de los pequeños entre cinco y siete centímetros. "No es lo mismo para un padre que su hijo mida 1,60 que un 1,67", aclara.

El cálculo

Existen varios métodos para conocer cuál será la talla definitiva de un niño. El más fiable es el que se realiza a través de unos cálculos que toman en consideración la edad cronológica, la talla en el momento del chequeo médico, la edad ósea [velocidad a la que crece el esqueleto], la velocidad de crecimiento del último año y el desarrollo puberal. Si los padres son bajitos [herencia genética], existen problemas de desnutrición o determinadas enfermedades, el pequeño puede tener un crecimiento desfavorable.

Otra de las razones por las que el uso del HC es cada vez más demandado es "por las claras evidencias de que no existen efectos adversos secundarios. Los últimos datos tras revisar a 60.000 menores así lo han vuelto a constatar", insiste el doctor García.

Desde | El mundo Salud

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